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No un quiebre, sí un téngase presente: Qué hay detrás de la respuesta de los empresarios a Hacienda

Descartan un quiebre. Es más bien una defensa de principios, de marcar los puntos en temas fundamentales para los empresarios.


La relación entre el gobierno y los empresarios pareció complicarse en las últimas semanas. El clímax de este distanciamiento se observó por estos días, en los que mientras el sector privado exige iniciativas que apuntalen el crecimiento de largo plazo, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, pidió paciencia e hizo un llamado a aumentar la contratación. La respuesta de los empresarios fue nítida: las decisiones no se mueven por las emociones ni llamados, sino que por la realidad. Larraín.

“Hay que entender que el mundo empresarial no invierte por emoción ni por llamados sino que por realidades, y sabemos que esas realidades (de reformas anteriores) perjudicaron el crecimiento”, respondió ayer Alfonso Swett, líder de la CPC al llamado de Hacienda. Bernardo Larraín, de la Sofofa, afirmó el miércoles que “no hay ningún país en el mundo que haya ido en la dirección exactamente contraria a la que ha ido Chile en esta materia. Por lo que estamos perdiendo competitividad”.

¿Qué hay detrás de esta dura respuesta de viejos conocidos? Un punto que salta a la vista es que el presidente de los empresarios, Alfonso Swett, formó parte del equipo laboral de Sebastián Piñera durante la campaña.

Si bien no califican este intercambio de palabras como un quiebre entre el empresariado y el Ejecutivo, sostienen que es más bien  un téngase presente, particularmente como respuesta al golpe propinado por Piñera del que aún los empresarios no logran reponerse: la decisión de no rebajar la tasa de impuestos corporativos, tal como lo comprometió en su campaña.

Bernardo Larraín lo explica: “Aquí no hay un quiebre entre el gobierno y los empresarios. Es más, me parece pertinente el llamado a la paciencia, porque hemos visto por experiencias anteriores que el frenesí legislativo no necesariamente es positivo. Pero ya que hablamos de paciencia, llama la atención que no se haya aplicado también para discutir entre todos los actores la baja impositiva a las empresas, tal como lo han hecho todos los países de la OCDE. Por el contrario, se descartó de plano sin posibilidad de discusión. Tenemos tiempo para discutirlo reflexivamente, sin premura y con transparencia”.

Cercanos a Alfonso Swett explican que el presidente de los empresarios tiene una muy buena sintonía con el gobierno, sin embargo, tiene un rol que cumplir. Lo que hay detrás, explican, es la importancia de mantener los principios. “Más que una distancia, más que una diferencia con la autoridad, Alfonso está trabajando de forma bien metódica para establecer ciertos principios e ideas”, precisan.

Otro punto que destacan, es que hasta ahora parte de las medidas del último tiempo tienen un alto costo para las empresas, cuestión que es bastante políticamente incorrecta de cambiar. Es el caso, por ejemplo, de las pensiones, y ahora, del proyecto de sala cuna universal que entra hoy al Congreso. Lo esbozó Swett en su cuenta de Twitter, antes de entrar a la reunión que sostenía -al cierre de esta edición-con el propio ministro Larraín.

“Aplaudimos que se ponga fin una regulación laboral discriminatoria que carga de manera exclusiva en las mujeres los costos de cuidado infantil. Apoyamos la corresponsabilidad. Sin embargo, abrámonos a debatir sobre cómo NO seguir subiendo los impuestos al trabajo”, dijo.

Opinión de los empresarios

Consultado el empresariado si hubo o no un exceso de optimismo sobre el segundo mandato de Sebastián Piñera en materia económica, las opiniones son diversas.

José Manuel Urenda, presidente del grupo naviero Agunsa sostuvo que “lo relevante hoy es lo tributario, pero apoyar al empleo lo puede ser más y tomar más medidas sociales aún cuando se nota una preocupación fuerte en eso”, complementó.

Vivianne Blanlot, directora de Colbún agregó: “a veces los empresarios esperan medidas y resultados en muy cortos plazos, y eso no es realista. Los procesos de adopción y decisión de políticas públicas es más complejo que los procesos en las empresas, y ni siquiera en estas las decisiones son tan rápidas”.

Por su parte, el ex presidente de la Asociación de Bancos, Jorge Awad discrepó con las visiones anteriores.

“No creo que hubiera una sobre expectativa del empresariado sobre este gobierno. Las expectativas externas no tenían ingredientes, como los que vemos ahora con una guerra comercial entre China y Estados Unidos y el rol que está tomando Trump, más fuerte en la economía. Como dijo el economista Ricardo Caballero Trump es una pesadilla”, sostuvo.

En tanto, el presidente de Empresas Sutil, Juan Sutil sostuvo que “el gobierno no creo expectativas. Aquí lo que se debe ver es que estamos creciendo sobre 4.5 % anual y los proyectos bien hechos. Las reformas demoran y un mes más o menos da lo mismo. Creo este relato inoficioso es más de prensa de izquierda que real.”

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