Política

El anticipado rearme de Boric lejos del poder

El exmandatario pretendía evitar conflictos con el gobierno de Kast, diseño que rompió de manera sorpresiva con su crítica a los embargos a las cuentas corrientes de deudores del CAE. Aunque se ha molestado en otras ocasiones, ha preferido guardar silencio y monitorear la contingencia, solicitando insumos por la megarreforma y conversando con personeros de su sector.

09.01.2025 Presidente de la República, Gabriel Boric Font, sostiene entrevista en el programa Factos de Súbela Radio Fotógrafo: Alex Ibañez

Sentado en la primera fila del Salón de Honor de la Universidad de Chile. Ahí estuvo ayer en la mañana el expresidente Gabriel Boric para presenciar el cambio de mando -entre la saliente Rosa Devés y la entrante Alejandra Mizala- de la rectoría de la institución donde estudió Derecho.

En el lugar se mostró amistoso con varios dirigentes políticos y académicos de la casa de estudios que estuvieron presentes, incluso con figuras del actual oficialismo, como el senador Luciano Cruz-Coke (Evópoli).

Durante su nuevo paso por la universidad, eso sí, el expresidente no se refirió a temas de contingencia. Esto, tratando de volver a enrielar el diseño que definió él mismo cuando abandonó el poder el pasado 11 de marzo y que rompió, el 10 de junio pasado, al enterarse de la decisión de la Tesorería General de la República de embargar las cuentas corrientes de algunos deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE). Un tema sensible para lo que fue su administración.

Un poco antes de dejar el gobierno, en una reunión con todo su gabinete, Boric empujó la idea de mantener un repliegue a modo de fair play con el gobierno del Presidente José Antonio Kast, al menos durante los primeros meses de la nueva administración.

Esa conversación se centró principalmente en cómo este “nuevo tipo de derecha” -que representa Kast, y figuras como Donald Trump (Estados Unidos), Javier Milei (Argentina) y Jair Bolsonaro (Brasil)- se ha instalado en el poder en el mundo.

En ese análisis se planteó, según recuerdan presentes, una de las características más comunes que, a su juicio, tienen esos gobiernos: basar gran parte de su relato en la crítica descarnada a la administración anterior. Con la llegada del Partido Republicano a Palacio, concluyeron, sería lo mismo.

Y, hasta ahora, así ha sido.

En la mayoría de las ocasiones, Boric ha preferido mantenerse al margen de las recurrentes críticas de los partidos del oficialismo y de La Moneda en su contra, pese a transmitir a su entorno molestia con la situación. El gobierno ha cuestionado al expresidente por el manejo económico, en seguridad y por su gestión durante los cuatro años de gobierno. Incluso, algunos personeros de derecha han amenazado con acusar constitucionalmente a dos de sus ministros, lo que se concretó en el caso de Nicolás Grau.

Si bien casi todos lo que estuvieron en su gabinete han cumplido con la idea del fair play, algunos como Álvaro Elizalde (Interior) y Antonia Orellana (FA) se han convertido en rostros visibles en la defensa de lo que quieren instalar como el legado de la gestión de Boric.

El exjefe de Estado, en tanto, se ha centrado en su agenda internacional y ha seguido con el manual de evitar -aunque le moleste e incomode, reconocen sus cercanos- enfrascarse en polémicas de la contingencia nacional, salvo por el 10 de junio pasado.

Ese día el gobierno, transmiten en el entorno de Boric, tocó una de las fibras más sensibles del exmandatario: la educación.

Con una carrera que se originó con el movimiento estudiantil, el expresidente se indignó y no aguantó salir a responder por los embargos de la Tesorería General de la República.

La polémica lo molestó, pues giró en torno a uno de los temas más sentidos por Boric, quien durante su gobierno no pudo terminar con el CAE como lo había prometido en su campaña. Ese día quebró el periodo tradicional de tregua entre un exjefe de Estado y el mandatario vigente.

Así, cuestionó duramente la medida impulsada por Hacienda a través de sus redes sociales, y dio un paso más en su forzado rearme, donde se ha transformado en uno de los protagonistas de la discusión pública. Un perfil que, por ahora, quiere intentar evitar.

De hecho, más allá de esta polémica, Boric no se ha involucrado en otros temas que estén en discusión en el país, aunque algunos de sus cercanos apuestan por una intervención suya en caso de que Nicolás Grau sea castigado en el Senado mediante la acusación constitucional en su contra, ya que en la izquierda dan por descontado que la ofensiva será visada por la Cámara.

Su monitoreo de la contingencia

La asistencia de Boric al cambio de mando de la Universidad de Chile es solo una muestra más de la agenda que ha tenido desde que dejó el poder. Este sábado también fue invitado a la celebración de los 114 años del Partido Comunista, aunque desde su equipo señalan que no tiene actividades públicas contempladas para el fin de semana.

El expresidente también ha ido al estadio, ha sostenido una activa vida vecinal en su nueva residencia de San Miguel y ha participado en lanzamientos de libros de sus exministros de Hacienda Mario Marcel y del Interior Carolina Tohá. El texto de esta última incluso fue presentado por él.

Más allá de sus actividades más distendidas y su reacción ante los cobros del CAE, el expresidente también ha estado atento a la contingencia, sobre todo la que tiene que ver con aspectos de su gobierno.

Por ejemplo, estuvo en contacto con Carlos Montes (PS), su exministro de Vivienda, cuando la derecha lo amenazó de una posible acusación constitucional. Lo mismo hizo cuando se anunció el libelo en contra de Grau, pese a encontrarse en Europa, y cuando el oficialismo lanzó una dura arremetida contra Máximo Pacheco (PS), el encargado de Codelco durante su periodo.

También ha seguido de cerca la discusión por la megarreforma económica de Kast. Sobre eso, durante los últimos días ha solicitado insumos a personeros del sector que han levantado una contrapropuesta a la iniciativa de Jorge Quiroz. Además, ha estado atento al devenir de la última crisis por los menores haitianos, polémica en la que no se ha pronunciado, pese a las diversas interpelaciones del oficialismo.

En forma paralela, ha estado estudiando temas vinculados a la innovación y nuevas tecnologías, una materia que considera que será crucial en lo que viene para su vida política. Además, es un asunto que podría ser clave como temática para su oficina, que sigue en construcción.

Boric, en todo caso, dispone de tiempo para reflexionar y preparar su rearme definitivo. En ese puzle hay un asunto que no puede eludir: la posibilida de que, debido a su corta edad, pueda volver a emprender una candidatura presidencial. Según bromean en su círculo, incluso podría postularse siete veces.

La puerta él mismo la ha dejado abierta públicamente, pero en sus conversaciones privadas levanta una advertencia: “También está Tomás Vodanovic”.

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