Varela reaparece a lo Varela: El retorno del exministro al debate educacional

Autor: Carlos Said

El abogado conversó anoche, junto a la extitular de Educación, Adriana Delpiano, sobre los límites entre la libertad individual y el Estado. El primero planteó que no se puede restringir el derecho a estudiar criminalística o poesía. Y la segunda confidenció una conversación en que Piñera avalaba el sistema de admisión escolar.


A cuatro meses de haber dejado abruptamente el Ministerio de Educación, el exministro Gerardo Varela volvió anoche al debate de la enseñanza, esta vez en un foro sobre educación y libertad organizado por la Fundación para el Progreso (FPP), a la cual pertenece.

En una sala y frente a 70 asistentes, el abogado discutió junto a su antecesora, Adriana Delpiano, sobre las reformas que implementó el gobierno de Michelle Bachelet, en una conversación en la que retornaron las ironías y comparaciones del polémico exministro.

Por ejemplo, afirmó que la educación que buscó perfilar el gobierno anterior era propia de la era espartana, porque “era provista exclusivamente por el Estado y era igualitaria, porque a todas las familias se les quitaba los niños a los siete años, se les educaba para la guerra en un sistema militarista, que se impone en Grecia frente a la democracia de Atenas, y que fue un sistema educacional que llevó a una determinada estructura de sociedad”.

“La pregunta es si esa estructura de sociedad es deseable, en función de lo que uno aspira como admirador de una sociedad libre”, agregó Varela.

Luego, para explicar la labor que le cabe la Estado en la sociedad, dijo que, según un filósofo, hay tres tipos de conciencia: uno religioso-espiritual, donde las personas obligan a otros a “creer como ellos”; otro filosófico-filantrópico, donde los individuos creen que “pueden obligar al resto a ser feliz de su manera”; y un tercero, que es el individualista-personal, al que él adscribe.

“Yo soy individualista a veces, y las sociedades enteramente individualistas y egoístas, tienen una definición, que es que hay perdedores, hay excluidos y rezagados. Y en las sociedades libres a ultranza, nadie se hace cargo de eso. El Estado tiene que hacerse cargo de eso. La pregunta es si se hace cargo adecuadamente de eso”, planteó.

El exministro también aseguró que, en una sociedad libre, es un error restringir la capacidad de estudio, lo que ejemplificó con la carrera de Criminalística, que impartían varias universidades y que fue cerrada en 2007, por no tener campo laboral.

“¿Y si alguien ofreciera un curso de Astronáutica? Sabemos que Chile no mandará a alguien a la Luna, pero, ¿tenemos derecho a impedirle a ese alguien a estudiar eso, porque no podrá trabajar? O por otra parte, ¿cuántos poetas necesita la sociedad? Porque sabemos que los poetas no tienen campo económico, trabajan en otra cosa. ¿Puede la sociedad restringir las carreras y proyectos educativos en función de las probabilidades de obtener trabajo?”, se preguntó.

Conversación con Piñera

Como contraparte, la exministra Delpiano planteó que el Estado debe tener un rol garante y, en esa línea, confidenció una conversación  que tuvo con el Presidente Piñera, a inicios de año, a propósito del sistema de admisión escolar, que ahora la ministra Macela Cubillos buscará modificar.

“Este fue un tema que conversé con el Presidente Piñera. Le dije: ‘quiero explicarle en dos palabras en qué consiste la famosa tómbola’. Me dijo: ‘Adriana, no tiene nada que explicarme, conozco perfectamente el sistema y yo pedí que de mi campaña sacaran esa propaganda, porque era una ridiculización de un proceso que le da oportunidades a mucha gente que ni siquiera se la había planteado como posibilidad’”.

La exministra también habló sobre los límites de la libertad individual frente al bien común, ejemplificando con Joaquín Lavín y la salud pública. “No sé cuán liberal es visto el alcalde Lavín, pero cuando te controlan si puedes fumar o no en una plaza, alguien podría pensar que es una injerencia un poco mucho. Pero, ¿qué pensaríamos de la obligación de vacunar a los niños? Ahí no está en juego un niño o mi niño, es un problema de salud pública, porque si no vacuno a mi niño, hay un problema con otros niños también. Pongo estos ejemplos para graficar lo que significa dejar un pedazo de la libertad individual para construir el ‘nosotros’, que nos hace pertenecer a un país”.

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