Las tres claves de prevención para el retorno laboral: hogar, trayecto y trabajo

Pensando en un desconfinamiento masivo, las empresas deben buscar un punto de equilibrio entre la producción y dar las garantías para la seguridad y salud a sus trabajadores hasta la llegada de una vacuna. El nuevo enfoque de los expertos aconseja ampliar la mirada de la prevención y todos coinciden en que, para afrontar esta nueva realidad, es necesario conocer más a los propios trabajadores.




Hasta que la vacuna contra el Covid-19 no esté disponible y sea aplicada de manera masiva, la única realidad posible para las personas y las empresas es focalizarse en la prevención del contagio.

Se trata de un desafío mayúsculo. No hay modo de que las empresas eviten que sus dependencias se vean afectadas en algún momento, porque por las características del virus, aún no existe un modo para detectar a las personas asintomáticas.

Por eso, para aumentar la efectividad en el cuidado de la salud en el ámbito laboral, que es la base para mantener la continuidad de las actividades, los especialistas en la prevención están ampliando la mirada más allá del cuidado en los lugares del trabajo.

“Tenemos que aprender a vivir en un escenario totalmente distinto, y en esa línea es que hoy día como Mutual de Seguridad hemos dispuesto esta perspectiva ampliada de la administración del riesgo, que implica tres áreas: trabajo, trayecto y hogar”.

Víctor Cantillana, subgerente de prevención de Mutual de Seguridad

Se trata de establecer una estrategia integral que supere la clásica definición de trabajador para centrarse en la persona y su entorno. Esto implica agregar al cuidado en los lugares de trabajo las condiciones en el hogar y los trayectos de ida y regreso de quienes no puedan efectuar teletrabajo o trabajo a distancia.

De hecho, la Organización Mundial del Trabajo (OIT) recomienda a las empresas en su reciente guía Regresar al trabajo de forma segura, que éstas determinen “cuáles son los trabajadores que pueden volver antes a trabajar”, y que “promuevan el teletrabajo para potenciarlo al máximo en aquellas funciones que lo permitan (…) Los trabajadores que puedan continuar en ese modo deberían hacerlo”.

Cambio cultural

Pero ad portas del desconfinamiento, Víctor Cantillana, subgerente de prevención de Mutual de Seguridad, dice que, “hoy día tenemos que entender que el coronavirus es un nuevo riesgo que no se circunscribe solo en al ámbito laboral, sino que nos invita a hacer un cambio cultural”.

Esta institución ha diseñado un Programa integral de seguridad, que apunta a vivir y trabajar en tiempos de pandemia. Cantillana indica que “tenemos que aprender a vivir en un escenario totalmente distinto, y en esa línea es que hoy día como Mutual de Seguridad hemos dispuesto esta perspectiva ampliada de la administración del riesgo, que implica tres áreas: trabajo, trayecto y hogar”.

El experto agrega que “en la medida que estemos todos sumando a este desafío podemos tener una mayor certeza de control, sobre todo ahora que se van a liberar ciertas barreras. Viene la prueba de fuego: tanto las empresas van a tener sus protocolos y los trabajadores deben cumplir a cabalidad esas nuevas disposiciones”.

El hogar y el trayecto

Dery Escobar es el gerente Corporativo de Seguridad y Salud de Más Errázuriz, empresa que realiza faenas mineras -entre otras- en las regiones de O´Higgins y Valparaíso, y ratifica este nuevo modo de aplicar las medidas de prevención integrales.

“Muy tempranamente entendimos la dimensión de lo que venía. Decidimos hacer mapas de controles. El primer lugar era la casa, que era el más débil, porque no teníamos información. La levantamos llamando al trabajador 48 horas antes de ingresar a su turno para dimensionar su realidad y sus necesidades. Y también hicimos conversatorios online con una muy buena llegada a toda la familia para aclarar todas las dudas”, sostiene.

La empresa Más Errázuriz estableció un vínculo estrecho con sus trabajadores al apoyar sus condiciones de salud en el hogar, implementando conversatorios online con sus grupos familiares para despejar dudas.

“El segundo punto fue la movilización -continúa Escobar-, por lo que nuestros buses de acercamiento los hicimos llegar a las casas de los trabajadores, y se generó un líder de bus, que era un propio trabajador. Cambiamos las mascarillas por respiradores, uso de lentes y toma de temperatura al subir. El bus se desinfectaba antes y después del viaje”.

El ejecutivo dice que han tenido muy pocos casos y que no se ha visto afectada la producción desde marzo: “Ha sido central la colaboración de los trabajadores. No habríamos podido hacer nada si ellos no hubiesen colaborado, como ser líderes en los buses en los trayectos, y ponerse a disposición con su familia para recibir información en su propio hogar”.

Cantillana complementa esta nueva mirada: “Lo ideal es conocer a la persona detrás del trabajador o trabajadora. Las empresas van a tener que indagar más sobre la calidad de vida de sus propios trabajadores”.

Trabajando por la salud 24/7

La empresa Favima opera en Santiago y es la única en Chile que elabora ampollas de vidrio para que los grandes laboratorios dispongan los medicamentos inyectables. Es una labor crítica y fundamental para mantener funcionando el sistema de la salud.

La gerenta de Administración y Finanzas de la compañía, Maritza Venegas, dice que “desde fines de mayo tuvimos que ampliar nuestro trabajo a todos los días de la semana, las 24 horas del día. Esto solo lo hemos podido hacer con trabajadores y trabajadoras que están comprometidos con el país. Se generó una épica y una responsabilidad moral con nuestro trabajo, y eso nos llena de orgullo”.

Desde un principio hay que transparentar la información, para lo cual se deben usar todos los canales físicos y electrónicos, incluido el WhatsApp, que nos dimos cuenta que es el modo más efectivo y rápido de llegar a las personas

Maritza Venegas, gerenta de Administración y Finanzas de la compañía de Favima.

Respecto de cómo han conseguido mantener la producción sin pausa en el contexto del coronavirus, relata que “partimos con las desinfecciones de las áreas de trabajo y el distanciamiento. Cada puesto de trabajo tiene su kit de desinfección, uso de mascarilla obligatoria, división de los grupos de colación, creamos nuevas zonas de vestidores, anulamos las reuniones presenciales y todas las instancias pasaron a ser virtuales. Se suspendieron todas las visitas posibles; y las que no, implementamos toma de temperatura, limpieza de pies y lavado de manos en el exterior de las instalaciones”.

La empresa Favima es la única en el país que fabrica ampollas de vidrio para inyectables, por lo que debió pasar a modo de producción ininterrumpida 24/7.

En este proceso ha sido fundamental la comunicación empresa-trabajadores. Elías Hazin, gerente de operaciones, lo explica de este modo: “Aprendimos que hay que abrir los canales de comunicación, de modo de hacer partícipe a los trabajadores del debate y de las decisiones que se vayan adoptando. Porque no es todo traspasable a la empresa para que una persona no se contagie, sino que también es una responsabilidad de la propia persona. El cuidado es compartido”.

Consejos para el retorno

Víctor Cantillana sostiene que “para generar cambios en las personas se debe empezar por generar cambios en el contexto en que ellas se desenvuelven. No es al revés. Ese es el gran papel de las empresas en el escenario del coronavirus”.

A ello agrega como factor clave “la participación de los trabajadores en los protocolos, en las nuevas formas de interactuar. Eso hace que se sientan parte y se adapten por el bien de ellos, de sus familias y de su empresa. Las imposiciones no van a servir. Es necesario invitar a los comités paritarios, monitores de seguridad, probablemente incorporar a los sindicatos. Mientras más exista una organización viva, el trabajador va a hacer suyas las nuevas medidas y restricciones”.

Muy tempranamente entendimos la dimensión de lo que venía. Decidimos hacer mapas de controles. El primer lugar era la casa, que era el más débil, porque no teníamos información”.

Dery Escobar, gerente Corporativo de Seguridad y Salud de Más Errázuriz.

A su turno, Dery Escobar indica que “lo primero es tener un plan, aunque sea básico, con los puntos vitales o esenciales de control. Dar la confianza necesaria para que los trabajadores no subestimen los síntomas cuando los tengan, aunque sean leves. Eso se logra con una comunicación estrecha para que el trabajador pueda asumir una actitud responsable, reportar lo que le pasa, de modo de quedarse en su casa para no poner en riesgo a sus compañeros”.

Maritza Venegas, en tanto, aconseja que “desde un principio hay que transparentar la información, para lo cual se deben usar todos los canales físicos y electrónicos, incluido el WhatsApp, que nos dimos cuenta que es el modo más efectivo y rápido de llegar a las personas, aunque en un principio dudamos si crear o no un grupo para informar debido a que trabajamos personas con distintas edades. Esto generó una sensación de seguridad para venir a trabajar”.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.