A los 101 años falleció Katherine Johnson, la matemática que fue clave para llevarnos a la Luna

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La matemática rompió barreras raciales y de género al trabajar en misiones que tuvieron su clímax en la misión Apollo de 1969.


Katherine Johnson, la matemática de la NASA que participó en las misiones Apollo y Mercury, en un trabajo que hizo posible que el Apollo 11 llegará a la luna y que Neil Armstrong, Michael Collins y Buzz Aldrin pasaran a la historia, falleció a los 101 años después de una larga vida.

Y si bien su vida fue longeva, eso no significa que fuera fácil. Probablemente ya has visto o escuchado sobre la película Talentos Ocultos, la cual recibió tres nominaciones al Óscar y aborda la historia de Johnson y sus compañeras Dorothy Vaughan y Mary Jackson. Estas "calculadoras" de la NASA, de raza afroamericana, tuvieron un rol primordial en la carrera espacial.

Johnson era extremadamente inteligente, nació en Virginia en 1918 y a los 14 años se graduó de la secundaria. Cuatro años después terminó sus estudios superiores en la Universidad del Estado de West Virginia, una universidad que tenía un alumnado mayoritariamente afroamericano, pero las estudiantes femeninas eran una minoría. Fue así que se tituló como matemática y con estudios en francés.

Después de la facultad se dedicó a ser profesora, como la mayoría de las mujeres que se dedicaban a la ciencia en esa época, pero en 1952 postuló a la NASA, que estaba en búsqueda de matemáticos. Johnson se enfrentó a muchas dificultades, siendo una mujer afroamericana en el campo de la ciencia, una expertiz dominada por hombres blancos, tuvo que esforzarse el doble que sus compañeros y enfrentarse a muchas injusticias antes de ser reconocida ante sus pares.

Fue así que comenzó a trabajar como una "computadora", término que se le acuñaba a quiénes hacían cálculos en la  Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio. Johnson tuvo una carrera innovadora de 33 años en la agencia espacial, trabajando en las misiones Mercury y Apollo, incluido el primer alunizaje en 1969, y los primeros años del programa del transbordador espacial.

Johnson y sus compañeras de trabajo, Vaughan y Jackson, hicieron los cálculos del lanzamiento de cohetes no tripulados, vuelos de prueba y estudios de seguridad de aviones, sólo contando con lápices, reglas de cálculo y máquinas de cálculo mecánicas. Lamentablemente, debido a las creencias de la época tuvieron que realizar su trabajo en otras instalaciones, separadas de los trabajadores blancos, al igual que baños y comedores distintos.

Pero Johnson siempre afirmó que estaba demasiado ocupada con su trabajo como para preocuparse por el racismo de sus compañeros. Aún así, no hacía la vista gorda ante este. Margot Lee Shetterly escribió en Talentos Ocultos que "ella sabía tan bien como cualquier otra persona negra que el impuesto que se les imponía debido a su color. Pero no lo sentía de la misma manera. Lo deseó, lo quitó de la existencia en lo que respecta a su vida diaria".

Su carrera en la NASA siguió hasta 1988, cuando ya tenía 70 años, y hasta ese entonces, aún no era reconocida por su papel en la historia de la ciencia. No fue hasta el 2015, cuando recibió una Medalla Presidencial de la Libertad de por parte de Barack Obama, que no comenzó a tener renombre importante en el ámbito matemático. Posteriormente, el libro Talentos Ocultos contó su historia y la eventual adaptación al cine, le entregaron el reconocimiento tardío que siempre mereció. Incluso, llegó a tener su propia muñeca en la línea "Mujeres Inspiradoras" de Barbie.

Con todo lo anterior, este 24 de febrero se ha convertido en triste día para la ciencia. Más aún, Katherine Johnson inspiró a miles de mujeres para que persigan sus sueños de dedicarse a las ciencias.

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