MtOnline

Subaru Outback: cuando cambiar de forma no significa perder la identidad

Fotos: Subaru. Durante tres décadas, el Outback construyó una identidad propia con una fórmula poco común: la mezcla entre una station wagon y un SUV. En su séptima generación deja atrás esa silueta para adoptar una imagen mucho más tradicional. El cambio parece radical, pero detrás del nuevo diseño sigue estando el mismo concepto que convirtió al modelo en uno de los pilares de Subaru.

Hay modelos que evolucionan sin alterar demasiado su esencia. El Subaru Outback decidió hacer exactamente lo contrario. Treinta años después de su nacimiento, abandona la silueta tipo station wagon que lo convirtió en un referente para adoptar una imagen claramente SUV. Es el cambio más profundo de su historia, aunque Subaru asegura que su identidad permanece intacta.

La decisión responde a un mercado donde los SUV dominan prácticamente todos los segmentos. Con esta séptima generación, la marca busca acercar el Outback a nuevos clientes, pero sin renunciar a los atributos que durante años lo diferenciaron: motor bóxer, tracción Symmetrical AWD, capacidades fuera del asfalto y un comportamiento dinámico que siempre fue más cercano al de un automóvil que al de un SUV tradicional.

La pregunta, entonces, no es si el Outback cambió de diseño. La verdadera interrogante es si dejó de ser un Outback.

La respuesta parece ser que no.

Quienes han convertido al modelo en uno de los pilares de Subaru en Chile —representando históricamente cerca del 20% de las ventas de la marca— difícilmente lo eligieron solo por su silueta. Su identidad siempre estuvo ligada a una combinación de cualidades que pocos rivales ofrecen al mismo tiempo.

Un SUV, pero sigue siendo un Outback

Visualmente, el nuevo Outback se acerca mucho más al Forester. El frontal adopta líneas más robustas y rectas, reforzando una imagen más aventurera y acorde con las preferencias actuales del mercado.

Pero bajo esa nueva carrocería mantiene buena parte de su ADN. Conserva un despeje al suelo de 224 mm, superior al de la mayoría de los SUV medianos, además de la tradicional tracción Symmetrical AWD y una evolución del sistema X-Mode, que ahora responde con mayor rapidez sobre barro, nieve o superficies de baja adherencia.

La evolución también alcanza al conjunto mecánico. Mantiene el conocido motor bóxer atmosférico de 2,5 litros, con 180 Hp y 242 Nm, asociado a la transmisión Lineartronic CVT, aunque Subaru revisó la gestión electrónica para mejorar la respuesta a bajas revoluciones y optimizar el funcionamiento del sistema. A ello se suma una nueva programación de la transmisión y la incorporación de la dirección del WRX, que promete un manejo más preciso y una respuesta más rápida.

Un interior más moderno

La renovación también llega al habitáculo. El sistema multimedia deja atrás la pantalla vertical para adoptar una nueva unidad horizontal de 12,1 pulgadas, equipada con un procesador Snapdragon que mejora considerablemente la velocidad de respuesta. Se complementa con un cuadro de instrumentos digital de 12,3 pulgadas y conectividad inalámbrica para Apple CarPlay y Android Auto.

Pero uno de los cambios más valorados probablemente será el regreso de los comandos físicos para el climatizador y la permanencia de la perilla para controlar el volumen, una decisión que privilegia la facilidad de uso frente a la digitalización total.

La marca también trabajó en el confort, mejorando la aislación acústica del habitáculo e incrementando la capacidad del maletero, manteniendo una de las principales virtudes del modelo: la amplitud interior.

Como es habitual en Subaru, la seguridad vuelve a ser uno de los ejes del nuevo Outback.

La evolución del sistema EyeSight incorpora cámaras de mayor resolución y un campo de visión más amplio, capaz de detectar con mayor anticipación peatones y ciclistas. Además, suma nuevas asistencias como dirección evasiva de emergencia, frenado autónomo en marcha atrás y funciones de conducción asistida en autopista.

Mucho más que un cambio de diseño

El nuevo Outback -que llega en Premium ($ 36.990.000) y Touring ($ 40.990.000)- podría generar cierta nostalgia entre quienes durante años lo identificaron por una silueta prácticamente única dentro de la industria.

Subaru parece haber entendido que la identidad de este modelo nunca dependió exclusivamente de su diseño. Cambió la carrocería porque el mercado cambió, pero mantuvo intacta la receta que lo convirtió en uno de sus modelos más emblemáticos.

Al final, el Outback deja de parecer una station wagon. Lo que Subaru espera es que siga sintiéndose exactamente como un Outback.

Más sobre:Lanzamientos autosSubaru OutbackAutos nuevos Chile

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE