BlackRock: El mayor fondo de inversión del mundo que busca sumarse a la reconstrucción de Ucrania
La compañía pretende desarrollar una estrategia que implica una inversión de 800 mil millones para la restauración de posguerra. Sin embargo, el acuerdo, impulsado por Washington, levanta preocupaciones entre las autoridades europeas, que desconfían de su objetivo real.

A mediados de diciembre pasado, según informa The New York Times, mientras se desarrollaban las negociaciones para poner fin a la guerra de Rusia en Ucrania, un grupo de funcionarios ucranianos se reunió en una sala de conferencias en Nueva York con altos ejecutivos de BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo.
El objetivo de la reunión fue discutir un elemento crucial del plan de paz elaborado por Kiev y Washington: la recuperación de Ucrania tras la guerra. BlackRock había sido reclutada por las autoridades ucranianas para ayudar a desarrollar una estrategia que implica una inversión de 800 mil millones de dólares y que el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, denominó como “el plan de prosperidad”.
La reunión, celebrada en las oficinas de BlackRock, dio inicio a la identificación de fuentes de financiamirnto y prioridades de inversión, según informó el medio neoyorquino. Se espera que se revelen más detalles de la reunión esta semana en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
Pero en Kiev y otras capitales europeas, el papel de BlackRock ha generado más preguntas que respuestas. Esto porque el gobierno de Donald Trump estaría orientando los planes de reconstrucción de Ucrania hacia los intereses comerciales estadounidenses. Siete funcionarios europeos y ucranianos, que pidieron el anonimato para hablar de conversaciones delicadas, expresaron dudas sobre la capacidad de BlackRock para atraer las enormes inversiones previstas. Algunos indicaron que la participación de la firma podría ahuyentar a posibles inversores.

Algunos funcionarios señalaron que BlackRock ya había intentado, sin éxito, durante los primeros años de la guerra recaudar miles de millones para reconstruir Ucrania. Presentaciones confidenciales consultadas por The New York Times indican que el fondo de inversión tuvo dificultades para atraer inversores en aquel momento. Una proyección de la empresa, hecha en abril de 2023, estimaba que la empresa ayudaría a movilizar entre 50.000 y 80.000 millones de dólares. Un año después, otra proyección recortó la meta a entre 15.000 y 30.000 millones de dólares. El proyecto se suspendió a mediados de 2025.
BlackRock tuvo dificultades en parte debido a la preocupación en Europa de que el dinero de sus gobiernos pudiera terminar en un fondo estadounidense privado, según funcionarios europeos y ucranianos. Se espera que Europa financie la mayor parte de la reconstrucción de Ucrania. Con BlackRock de vuelta en la mesa de negociaciones, es probable que las preocupaciones europeas resurjan.
Hasta ahora, la firma ha desempeñado un papel de asesoría gratuita en las nuevas conversaciones. No está claro si este mandato se ampliará a medida que avancen las negociaciones o si se alcanza la paz. Desde BlackRock evitaron referirse al asunto. La Casa Blanca y el Ministerio de Economía de Ucrania, también.
Un nuevo Plan Marshall
La participación en las conversaciones de una empresa privada cuyo principal objetivo es maximizar la rentabilidad financiera refuerza la preocupación de que el gobierno estadunidense considere la reconstrucción de Ucrania como una oportunidad para obtener beneficios para sí mismos y para privados norteamericanos, en vez de que se esté considerando como un asunto humanitario o de seguridad.

El año pasado, Trump impulsó un acuerdo de paz que incluía cederle a Estados Unidos una participación en la industria mineral ucraniana. En las conversaciones de paz con Kiev, los principales negociadores del presidente republicano fueron empresarios inmobiliarios: su amigo multimillonario Steve Witkoff y su yerno, Jared Kushner. Además, el director ejecutivo de BlackRock, Larry Fink, ha acompañado a Kushner en las conversaciones con líderes ucranianos.
El borrador actual del plan de paz presenta una serie de oportunidades de inversión para Estados Unidos y exige un acuerdo de libre comercio.
“Hay mucha reconstrucción que hacer. Hay mucha riqueza por obtener”, declaró Trump sobre el futuro de Ucrania durante las negociaciones con Zelensky a finales de diciembre.
Debido a esto, las autoridades ucranianas han comparado el plan de recuperación de su país con el Plan Marshall, el proyecto financiado por Estados Unidos para reconstruir Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Ese esfuerzo, que costó unos 150.000 millones de dólares actuales, quedaría eclipsado por el “plan de prosperidad” de 800.000 millones de dólares, como lo llamó el mandatario ucraniano.
Esta enorme suma llevó a algunos economistas y empresarios ucranianos a ver la propuesta estadounidense con profundo escepticismo. Washington podría intentar acceder a parte de los aproximadamente 250.000 millones de dólares en activos rusos retenidos por Europa, una idea incluida en un borrador del plan de paz ruso-estadounidense.

Sin embargo, dos funcionarios europeos afirmaron que habría una férrea oposición a ceder el control de los activos a un fondo de recuperación liderado por Estados Unidos. También existe el temor entre los funcionarios europeos de que la participación de BlackRock signifique que la administración Trump pretenda marginar a Europa en la planificación de la posguerra.
Cómo se gestó
La participación de BlackRock en Ucrania se remonta a septiembre de 2022, cuando Kiev comenzó a imaginar un futuro de posguerra luego de retomar territorio previamente ocupado por Rusia. Alrededor de esa fecha, Andrew Forrest, un magnate minero australiano, presentó a Zelensky al director ejecutivo de BlackRock, Larry Fink. Hablaron sobre cómo la empresa podría asesorar a Kiev en la creación de un fondo de reconstrucción.
Semanas después, ambas partes firmaron un memorando que formalizaba la colaboración. Según el acuerdo, el departamento de consultoría de BlackRock ayudaría a diseñar la estructura y gobernanza del fondo, y cómo a presentarlo a posibles inversores.
La idea central del proyecto de inversión era captar fondos de gobiernos e instituciones financieras y aprovecharlos para atraer una cantidad mucho mayor de capital privado, según Oleksandr Gryban, exviceministro de Economía de Ucrania que trabajó en el proyecto. El dinero público serviría como capital inicial, absorbiendo las primeras pérdidas y actuando como mecanismo de reducción de riesgos para atraer a los inversores privados reticentes a invertir en Ucrania.
Las presentaciones de diapositivas de 2023 y 2024 muestran que BlackRock pretendía recaudar fondos de bancos europeos de desarrollo y fomento, como el KfW de Alemania o el Proparco de Francia. Ninguno de los documentos indica que BlackRock planeara invertir su propio dinero.
Sin embargo, a medida que la firma se acercaba a los países europeos, se encontró con una fuerte reticencia, según funcionarios europeos y ucranianos. Los europeos advirtieron que BlackRock carecía de experiencia en Ucrania. Aunque las presentaciones no mencionaban a un gestor de fondos, los funcionarios afirmaron que esperaban que BlackRock asumiera ese papel.

Cuando BlackRock suspendió su búsqueda de inversores el año pasado, los funcionarios europeos aparecieron. Crearon su propio fondo de reconstrucción para Ucrania, con el objetivo mucho menor de recaudar 1.000 millones de euros este año.
Sin embargo, a finales de 2025, BlackRock volvió a la palestra. El 10 de diciembre, el director ejecutivo de BlackRock, Larry Fink, se reunió remotamente -junto a Zelensky y otras altas autoridades ucranianas- con los negociadores estadounidenses. "Esta fue la primera reunión que trabajará en un documento sobre la reconstrucción y la recuperación económica de Ucrania“, declaró el mandatario ucraniano posteriormente.
La función de BlackRock, explicó después, será “organizar la implementación del plan estratégico de recuperación”. Añadió que el plan contempla múltiples fondos que abarcan diferentes áreas, como la reconstrucción, el desarrollo económico y el capital humano. Funcionarios ucranianos afirman que los gobiernos y las instituciones financieras participantes costearán sectores necesarios, pero no comerciales, como la educación. Los inversores privados se centrarán en actividades comerciales que ofrecen mayor rentabilidad.
Este enfoque refleja las propuestas originales de BlackRock. Las presentaciones de la firma describían varios fondos sectoriales para financiar proyectos, utilizando una combinación de fondos públicos y privados. Energía, infraestructura, agricultura, manufactura y tecnología de la información se enumeraron como sectores prioritarios. Una diapositiva de una presentación realizada en abril de 2024, identificó nueve posibles proyectos de inversión, incluyendo el desarrollo de parques eólicos y yacimientos de litio, por un total de 1.100 millones de dólares.
Complacer a la Casa Blanca
No está claro si BlackRock o el gobierno de Trump ha intentado contactar a inversionistas estadounidenses para participar en el plan de recuperación. Sin embargo, Zelensky sugirió el mes pasado que el plan favorecería los intereses comerciales estadounidenses.
BlackRock podría beneficiarse de la recuperación, debido a que es propietaria de Global Infrastructure Partners, una de las mayores financiadoras mundiales de proyectos de construcción de aeropuertos, puentes y túneles. El año pasado, esta empresa intervino para ayudar al gobierno de Trump a adquirir dos puertos panameños a una empresa de Hong Kong que se había convertido en el foco de tensión entre Panamá y Trump.
Cuando Zelensky presentó a la prensa el borrador del plan de paz de 28 puntos elaborado entre Estados Unidos y Ucrania a finales de 2025, afirmó que se establecería un Fondo de Desarrollo de Ucrania -el mismo nombre del proyecto original de BlackRock- “para invertir en sectores de alto crecimiento, como la tecnología, los centros de datos y la inteligencia artificial".

La perspectiva de un plan de recuperación orientado hacia sectores de alto crecimiento ha suscitado críticas. Meaghan Mobbs, directora de una organización benéfica en Ucrania e hija de Keith Kellogg, exenviado de Trump a Ucrania, escribió en redes sociales que la participación de BlackRock corría el riesgo de priorizar los “sectores rentables sobre las necesidades públicas" y debilitar la supervisión de los fondos de recuperación.
Oleksii Sobolev, ministro de Economía de Ucrania, declaró este mes que 500 mil millones de dólares tendrían que provenir de fuentes públicas, en forma de subvenciones y préstamos a bajo interés de la banca pública. Sin embargo, varias figuras empresariales y funcionarios ucranianos expresaron sus dudas sobre la capacidad de los gobiernos y las instituciones financieras para recaudar tal suma, que supera en valor toda la ayuda militar, financiera y humanitaria que Ucrania ha recibido desde el inicio de la guerra.
Esto ha llevado a muchos empresarios ucranianos a considerar las declaraciones de Kiev sobre un plan de recuperación de 800 mil millones de dólares principalmente como un mensaje político calibrado para una administración Trump que prioriza las empresas.
"Tenemos que decirlo para complacer a Trump“, declaró Sergey Fursa, subdirector de la firma de inversión Dragon Capital, con sede en Kiev. “Pero ahora mismo, simplemente no vemos de dónde vendría esa cantidad de dinero. Es una ilusión”, aseguró.
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