Cómo Marco Rubio pasó de ser blanco de asesinato del chavismo a verdugo del régimen venezolano
El jefe de la diplomacia estadounidense viene presionando por un cambio de régimen en Venezuela desde hace más de diez años. Ahora que recibió el encargo de Trump de supervisar la administración de la nación caribeña, el diario The Washington Post se pregunta si el secretario de Estado es el virrey del país.

“Yo estoy al mando de Venezuela”, afirmó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una entrevista con la cadena estadounidense NBC. Y es que, luego de la Operación Resolución Absoluta llevada a cabo la madrugada del sábado que permitió la captura de Nicolás Maduro, Trump realizó una conferencia de prensa en la residencia Mar-a-Lago, Florida. En ella, anunció que su gobierno va a “administrar el país hasta poder asegurar una transición pacífica”.
Luego, la prensa le preguntó por quién liderará el equipo dedicado a la administración del país caribeño. Apuntando a sus espaldas, al secretario de Estado Marco Rubio, dijo: “Por un período de tiempo importante, las personas que están detrás de mí”.

A pesar de lo anterior, el lunes la exvicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, asumió como presidente interina del país, debido a la ausencia de Maduro y tras la proclamación del cargo por la Asamblea Nacional. Con esto, se inicia una disputa por el control político del país.
Y, aunque el mismo Rubio señaló que tuvo oportunidad de conversar con la presidenta interina y aseguró que “es alguien con quien se puede trabajar”, también indicó que estará dispuesto o trabajar con el actual gobierno de Venezuela “siempre que tomen las decisiones adecuadas”, según dijo en el programa Face the Nation de CBS. También, indicó que “vamos a juzgar todo lo que hagan… Vamos a ver qué hacen”.
Desde que Donald Trump es presidente, Marco Rubio ha ostentado muy diversos títulos: Secretario de Estado, asesor de Seguridad Nacional, director de la Agencia Nacional de Archivos y Registros, y administrador de la ahora fenecida Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid).
Y, según funcionarios al tanto de la planificación del operativo de este sábado, Rubio también fue uno de los cerebros detrás del derrocamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro,
Pero tal vez ahora Rubio haya adquirido el título más desafiante de todos: el de virrey de Venezuela, según consigna el diario The Washington Post.
Sin un sucesor inmediato que gobierne ese país de casi 30 millones de personas, Trump también depende de Rubio para que lo ayude a “manejar” Venezuela, reparta sus recursos petrolíferos y le abra camino a un nuevo gobierno, una tarea titánica y peligrosa para alguien con tantas otras responsabilidades, destaca el periódico.
“Es abrumador lo que le espera”, dijo un alto funcionario norteamericano ante la lista de decisiones que deberá tomar Rubio en materia de energía, elecciones, sanciones y seguridad.
Sin embargo, para Rubio -cuyos padres huyeron de Cuba poco antes de la toma del poder por el régimen de los Castro en 1959-, este momento marca la concreción de un anhelo de cambio para Venezuela que lleva más de 10 años, y quienes han trabajado con él aseguran que se toma muy en serio los problemas de la región.
“Marco quedó muy marcado por la experiencia de sus padres”, comentó César Conda, estratega republicano y jefe de gabinete del exsenador Rubio entre 2011 y 2014, en declaraciones al Post.
Evitar un nuevo Irak
Varios funcionarios norteamericanos afirman que Rubio desempeñará un papel crucial en la orientación de la política del gobierno de Trump para intentar estabilizar Venezuela.
Al dejar en el cargo a la vicepresidenta Rodríguez, el gobierno de Trump tal vez pretenda evitar una situación como la de Irak, donde el gobierno y el Ejército fueron depurados casi por completo, porque eso “fue una catástrofe”, recuerda Kevin Whitaker, embajador norteamericano en Colombia durante el primer gobierno de Trump.
Según un exmiembro del personal del Senado que mantiene contacto con Rubio dice que en el gobierno no creen que los funcionarios vayan a desempeñar un cargo formal, como cumplieron Paul Bremer y la Autoridad Provisional de la Coalición en Irak.
“Les vamos a decir: Si no quieren otro ataque, tienen que hacer esto”, dice el expersonal del Senado. “Cuando Trump dice ‘manejar’ el país se refiere a eso”.
Objetivo del chavismo
En 2017, mientras Rubio ejercía como senador de Florida, el ahora ministro de Interior venezolano y “número dos” del chavismo, Diosdado Cabello, habría intentado asesinarlo. Según el Miami Herald, un reporte de inteligencia de la policía federal estadounidense concluyó que Cabello -en ese entonces legislador de la Asamblea Nacional en representación del Partido Socialista Unido de Venezuela- habría contratado a sicarios mexicanos.
Las autoridades se tomaron la situación con seriedad. Desde ese momento Marco Rubio fue escoltado por equipos de seguridad. Y es que al menos habrían existido dos motivos para sospechar que el intento de sicariato podía ser real.
Por un lado, en 2020 introdujo una resolución al Senado que tenía por objetivo declarar el gobierno de Maduro como fraudulento, llamaba a que se realizaran nuevas elecciones y exigía que la administración del dictador venezolano detuviera la persecución de la oposición política.
Por otro, había aparentes roces personales entre Rubio y Cabello. En una presentación ante el Senado en julio de ese año, el senador estadounidense se refirió al exmilitar como el “Pablo Escobar de Venezuela”. En respuesta, Diosdado Cabello le llamó en Twitter -ahora X- “Narco” Rubio. Pero, más allá de los insultos entre las autoridades y del informe elaborado, nunca se pudo confirmar la veracidad de la información contenida en el reporte.

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