Por Bastián DíazEl tensionado vecindario regional que recibe a José Antonio Kast
Nombres como Javier Milei, Daniel Noboa y Nayib Bukele dan cuenta de la predominancia de la derecha en la región, luego de un “ciclo electoral” donde el péndulo se movió hacia líderes más conservadores y duros en temas de migración y seguridad. Quedan abiertas, aún, las elecciones en Colombia y Brasil, donde la izquierda se juega su permanencia en el poder.

Sin el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, pero sí con el argentino Javier Milei y el ecuatoriano Daniel Noboa la ceremonia de cambio de mando en Chile deja claro, de un primer segundo, cuáles son los ánimos en la región en miras al nuevo gobierno del presidente José Antonio Kast. Si su victoria fue vista como una confirmación de la derecha triunfando en distintos países latinoamericanos, ello no significa que toda la región está alineada, y hay frentes de tensión posibles para el inquilino de La Moneda.
Bajo el paraguas de la administración de Donald Trump, que ya intenta coordinar la región con su iniciativa “Escudo de las Américas”, la iniciativa multinacional de cooperación militar para combatir las organizaciones criminales transnacionales, el gobierno de Kast se suma a otros presidentes de derecha que triunfaron en elecciones el año pasado. El caso de Bolivia, que después de casi dos décadas bajo gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS) eligió al centroderechista Rodrigo Paz, podría favorecer una mejora en la relación bilateral.
Asimismo, la presencia de Daniel Noboa, presidente ecuatoriano caracterizado por su guerra contra las pandillas, y de Nasry Asfura, mandatario en Honduras, de derecha y sucesor de la izquierdista Xiomara Castro, marcan algunas de las simpatías que podrían desarrollarse a lo largo del gobierno de Kast.

En un continente marcado por la inseguridad, la desaceleración de las economías y la migración masiva, el descontento llevó a muchos países a darle la espalda a sus líderes de izquierda, y votar por presidentes de derecha. Siendo ese el caso para Chile, pero también para Bolivia, Argentina, Honduras y Ecuador, el gobierno de Kast se ve acompañado en su voluntad de “restablecer el orden”.
El politólogo especializado en América Latina y miembro de la Unidad del Sur Global de la London School of Economics, Gaspard Estrada, comenta al respecto: “El Presidente Kast tiene algunas alianzas naturales, con algunos presidentes que reivindican agendas similares de políticas públicas, como la lucha contra el crimen organizado y la inmigración ilegal, la voluntad de restablecer el orden, y el control de las fronteras. Pienso en Javier Milei, Bukele en El Salvador, y Noboa en Ecuador”.
De todos modos, el especialista señala que más allá del núcleo “afín”, Kast buscará relaciones “pragmáticas” con países al otro lado del espectro político. En ese sentido, precisamente los tres países más poblados de la región, Brasil, México y Colombia, tienen hoy por hoy gobiernos de izquierda, y es probable que esas administraciones se mantengan en los próximos cuatro años. Esto, también considerando que Brasil en particular es el tercer socio comercial de Chile, solo por debajo de China y Estados Unidos.
Al respecto, la profesora adjunta de la Universidad Johns Hopkins, Cynthia Arnson, señaló: “Chile ya tiene importantes lazos comerciales dentro de la región, pero esto no depende de la ideología. Ver, por ejemplo, el caso de Brasil, el principal socio chileno en América Latina y gobernado por Lula. Es probable una mayor colaboración fronteriza con el gobierno boliviano en temas migratorios; habrá que ver si esto se produce también con Perú”.
Para Brian Winter, editor jefe de la revista Americas Quarterly, es buen momento para el nuevo presidente chileno: “Estamos en una América Latina en la que Kast encaja cada vez mejor. Una región que se desplaza hacia la derecha, en línea general con sus políticas de seguridad e inmigración. Con la posibilidad real de ganar más aliados antes de que termine 2026, con la derecha bien posicionada para ganar elecciones en Perú, Colombia y posiblemente Brasil”.

En este sentido, los temas centrales de cooperación entre vecinos serán tres: “La integración económica en la región, la lucha contra el crimen organizado y la inmigración ilegal”, indica Estrada. En una situación donde Ecuador continúa en su “guerra contra las pandillas”, y la violencia de grupos extorsionadores aumenta en Perú, Colombia, Chile y Venezuela, la coordinación en términos de seguridad será clave.
“Es necesaria una coordinación mucho mayor entre los gobiernos latinoamericanos en lo que respecta al intercambio de inteligencia y mejores prácticas en la lucha contra el crimen organizado internacional. He oído esto de gobiernos tanto de izquierda como de derecha, incluida la administración saliente de Boric. La alineación ideológica no debería ser un factor, pero en la práctica sí lo es. Que los gobiernos se alineen de otras formas probablemente facilitará la colaboración en materia de seguridad”, apunta, por su parte, Winter.
Un tema más complicado, sobre todo luego de la polémica generada por el proyecto de un cable chino de fibra óptica que uniría Hong Kong y la región de Valparaíso, tiene que ver con la “supervisión” que Donald Trump pretende para la región. Esto, en especial, en países que exportan gran parte de sus recursos naturales a China.
“El otro gran dilema al que se enfrenta Kast en el ámbito externo es el equilibrio entre Washington y Beijing. Este es un reto para todos los países de Sudamérica, pero Chile puede tener el equilibrio más difícil. Es el país que tiene el mayor porcentaje de sus exportaciones destinadas a China, y eso ha puesto a Chile en el radar de Donald Trump, como vimos con las sanciones hace unas semanas”, indicó el editor de Americas Quarterly, en referencia a la revocación de visas que afectó a tres integrantes del gobierno de Gabriel Boric.
En ese sentido, Argentina tiene problemas similares, y en la opinión de Winter, se viene un año clave en la política exterior de Estados Unidos. “Este parece ser el año en el que la administración de Trump intentará que sus países aliados elijan entre Estados Unidos o China”, apunta. Esto quizás no afecta al comercio directamente, pero Washington buscará que sus aliados en la región dejen de aceptar inversiones chinas en áreas estratégicas, como puertos, redes 5G e infraestructura de comunicaciones, señala.

Con más de 5 mil kilómetros de frontera, la relación con Argentina es una de las más importantes en la Cancillería chilena, y por fin este miércoles, los gobernantes de ambos lados de la Cordillera de los Andes coincidieron políticamente. Respecto a la relación que puedan tener Milei y Kast, Estrada comenta: “Si bien existe una lejanía estilística entre los dos dirigentes, la densidad de la relación bilateral y de los intereses compartidos hace pensar que habrá más coincidencias que divergencias entre los dos presidentes”.
“Están unidos por una filosofía económica y de seguridad bastante común. La nueva derecha ha trabajado muy duro para crear lazos entre sus líderes en América Latina, como lo demuestran las apariciones de Kast, Milei y los Bolsonaro en conferencias de CPAC (Conferencia Política de Acción Conservadora) en los últimos años. Existen grandes expectativas sobre lo que una América Latina ideológicamente alineada podría lograr en áreas como el comercio, la integración de infraestructuras y la seguridad”, indica Winter.
De todos modos, hay elecciones pendientes, y este año Colombia, Perú y Brasil van a las urnas para elegir un nuevo presidente. Si el “ciclo electoral” de 2025 dio cuenta de victorias reiteradas para las derechas, eso no es del todo seguro para 2026, y podría profundizar quiebres en la región.
“Los candidatos de la coalición gobernante en Colombia mejoraron su resultado con relación a las elecciones de 2022, al tiempo que el candidato respaldado por Gustavo Petro, Iván Cepeda, encabeza las encuestas de opinión. En Brasil, las encuestas dan muestra de una elección polarizada entre el Presidente Lula y el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, el senador Flávio Bolsonaro, con un ligera ventaja para el fundador del Partido de los Trabajadores”, detalló Estrada. Esto, sumado a que México estará gobernado por la izquierdista Claudia Sheinbaum hasta 2030, “desordena” el tablero que algunos se esperaban para Latinoamérica.
Para Winter, a pesar de esos precedentes, cree que es posible que la derecha “gane las tres elecciones”, aunque nada está garantizado: “Lula cuenta con una economía bastante fuerte que le apoya, y el aumento del 20% en el salario mínimo de Petro ha ayudado claramente a su candidato, Iván Cepeda. Nadie puede predecir el resultado de las elecciones en Perú. Aun así, en los tres países el crimen aparece como el tema número uno para los votantes en las encuestas, que favorece claramente a la derecha, como ocurrió en Chile”.
Respecto a Colombia y Brasil, Arnson indicó: “Ambos países, ahora gobernados por la izquierda, podrían dar un viraje a la derecha en las próximas elecciones. Es difícil predecir cuáles serán los resultados porque en ambos países la polarización es muy fuerte y los márgenes para los candidatos son muy estrechos". “Un cambio hacia la derecha en Colombia podría reavivar el interés en la Alianza del Pacifico, casi moribundo”, concluyó.
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