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La batalla de Minneapolis: Por qué la ciudad se convirtió en el epicentro de la violencia migratoria de Trump

Con la muerte de Renée Good y Alex Pretti a manos de los agentes migratorios, Minneapolis estalló en protestas y organización ciudadana. Pero esto no sorpresa en Minnesota, un estado con una fuerte tradición progresista y con una tendencia histórica a votar por el Partido Demócrata. Este sería el motivo por el que, según mencionaron expertos a La Tercera, el foco del mandatario estaría en ella.

Las "Ciudades Gemelas", Minneapolis y Saint Paul, son el objetivo de la operación migratoria de Trump desde diciembre. Foto: Archivo

A principios de diciembre pasado, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), Kristi Noem, anunció la operación de control migratorio Metro Surge en las llamadas Ciudades Gemelas -Minneapolis y Saint Paul-, en el estado de Minnesota. El operativo destinó a 2.000 efectivos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y otros 1.000 de la Patrulla Fronteriza en un movimiento de efectivos que la misma Noem calificó como el “operativo más grande de la historia”.

Desde el masivo despliegue hace casi dos meses, han ocurrido tres casos de tiroteos a civiles por parte de los agentes federales. Dos de ellos fatales.

Julio César Sosa-Celis es un inmigrante venezolano quien, según aseguró el DHS, fue detenido en una redada en su casa. Él habría entregado un nombre falso a los agentes migratorios y opuesto resistencia a los mismos. Con esto, los agentes le dispararon en una pierna y lo detuvieron.

Las víctimas fatales son dos ciudadanos estadounidenses. La primera fue Renée Good, poeta y madre de 37 años, que murió el 7 de enero tras recibir tres disparos de un agente del ICE durante una operación contra la migración irregular. El otro, Alex Pretti, un enfermero de la misma edad, fue reducido por varios agentes de la Patrulla Fronteriza durante una protesta el 24 de enero y, luego, uno de ellos descargó 10 tiros sobre él. Pretti murió en el lugar, detalló un informe del DHS.

Renée Good, madre de 37 años que fue asesinada en un operativo del ICE. Foto: Archivo

Sobre estos incidentes, el discurso del gobierno estadounidense ha sido inflexible y contrario a la evidencia. Luego de cada uno de los incidentes, funcionarios de la Casa Blanca respaldaron el actuar de los agentes. Por ejemplo, Kristi Noem dijo sobre el caso de Pretti que “se acercó a los oficiales de la Patrulla Fronteriza con una pistola de nueve milímetros semiautomática”.

Pero, según lo que se puede ver en los videos captados por testigos, aunque Pretti portaba un arma de fuego, la llevaba al cinto. En cambio, se acercó a los agentes con un teléfono celular en la mano.

Sobre la muerte de Good, el asesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump, Stephen Miller, aseguró que los agentes de ICE tienen “inmunidad federal en el ejercicio de sus funciones”.

Organización vecinal

Debido a lo anterior, en las protestas en contra de la violencia migratoria de Trump en Minneapolis y Saint Paul han participado decenas de miles de personas. En la manifestación del 23 de enero, las autoridades locales calcularon que participaron alrededor de 50.000 personas, en un día en que los termómetros registraron - 29° C.

Además, las movilizaciones no se limitan a las marchas por las calles del centro de la ciudad, sino que los manifestantes se organizan en torno al despliegue de los agentes federales. Los vecinos de los barrios de Minneapolis utilizan Signal, una aplicación de mensajería instantánea encriptada, para tomar turnos de vigilancia a los convoyes de ICE que patrullan los suburbios en busca de inmigrantes.

También, hay iniciativas ciudadanas para formar grupos de defensa personal ante los agentes. Un artículo publicado por The Atlantic menciona que desde el inicio del gobierno Trump, con la ejecución de masivas operaciones en distintas metrópolis estadounidenses, un edificio del sur de Minneapolis sirve de sede para los activistas. Usan un auditorio para exponer a los vecinos cuáles son los métodos de reconocimiento facial del ICE, por ejemplo.

“Empezamos con un tono diferente, preventivo”, señaló Emilia González Ávalos, una de las integrantes de la organización. Siguió explicando que ahora, luego de la muerte de Good, “la gente está entendiendo que los riesgos de una manera diferente”. Detalló que más de 65.000 personas han recibido entrenamiento desde principios en diciembre.

En las protestas del 23 de enero participaron alrededor de 50.000 personas. Foto: Archivo

En otro espacio del edificio, algunos miembros enseñan defensa física a los asistentes. Los entrenadores, simulando ser agentes migratorios, luchan cuerpo a cuerpo contra vecinos de todas las edades y géneros.

También, a propósito de la detención de varios menores de edad por parte del ICE –como Liam Ramos, un niño de cinco años–, los vecinos se organizan para vigilar recintos colegios y jardines infantiles. Esta vigilancia comunitaria, asegura la revista estadounidense, se da a lo largo y ancho de ambas ciudades.

Uno de los vecinos que se dedica a la vigilancia de menores de edad explicó sobre las protestas que son “organizadas y desorganizadas” a la vez. Esto porque, aunque hay coordinación comunitaria para enfrentar la operación migratoria, no es centralizada por una organización única al mando.

Pero sí hizo referencia a un hecho que motiva hasta el día de hoy el espíritu protestante de la ciudadanía. “George Floyd conectó a todo el mundo”, mencionó el vecino en referencia a al ciudadano afroamericano que murió debido a la violencia policial en Minneapolis en mayo de 2020.

Pero, hay al menos dos factores que, según los expertos, explican los esfuerzos de Trump para focalizar sus esfuerzos en los operativos migratorios en Minnesota. Por un lado, un escándalo de fraude en las prestaciones sociales del estado que involucra a la diáspora somalí. Por otro, la historia progresista y de tendencia demócrata del estado.

El escándalo somalí

Sobre el primero de los factores, varios altos funcionarios de la Casa Blanca han vinculado la actual ofensiva contra la inmigración en Minnesota con un caso de fraude que involucra a la comunidad somalí.

Y es que las Ciudades Gemelas tienen la comunidad de migrantes del país de África Oriental más grande de Estados Unidos.

A pesar de que el escándalo se remonta a hace más de cinco años y decenas de personas ya fueron condenadas, el tema se reavivó a finales del año pasado cuando Trump lanzó ataques contra la comunidad somalí en Minnesota, a la que calificó de “basura” y acusó de “culpable” de la pérdida de miles de millones de dólares en fondos públicos estatales.

También, un video publicado por Nick Shirley en YouTube contribuyó a la polémica. En él, el youtuber visitó guarderías administradas por somalíes y mostró cómo en algunas no había niños presentes, plantando dudas sobre la legitimidad de los centros educacionales.

Con esto, Trump intensificó su discurso. “19.000 millones de dólares robados por bandidos somalíes. ¿Pueden creerlo? Resultaron ser más inteligentes de lo que creíamos”, afirmó el presidente en su ponencia en el Foro Económico Mundial en Davos, la semana pasada.

El profesor de Ciencia Política de la Universidad de Minnesota, Michael Minta, detalló a la BBC que el gobierno de Joe Biden judicializó a varias de las personas responsables del fraude y que no eran solo somalíes, también estadounidenses blancos.

“Y el estado de Minnesota también ha empezado sus propias medidas para combatir el fraude, así que no está muy claro por qué el gobierno de Trump está hablando de fraude ahora”, añadió Minta.

El excandidato de derecha a fiscal general de Minnesota y que aparece como fuente principal del video de Shirley, David Hoch, publicó en una cuenta ahora eliminada de Instagram que “todos los somalíes de Minnesota están involucrados en fraudes. Todos ellos. Hasta los negros están hartos de los demonios musulmanes”.

Pero según la organización Minnesota Compass, hay 79.449 personas de ascendencia somalí en el estado. Alrededor de 60 han sido condenadas por el escándalo de fraude en el sistema de prestaciones sociales.

Ante las acusaciones a la diáspora somalí, el alcalde de Minneapolis, el demócrata Jacob Frey, expresó: “A nuestra comunidad somalí: los amamos y estamos con ustedes”.

Carácter progresista

Por otro lado, está la historia progresista del estado y las Ciudades Gemelas. Y es que la masividad de las protestas actuales en Minnesota no es un fenómeno nuevo. El asesinato de Floyd revivió el movimiento social anti-racista Black Lives Matter y, en esa ocasión, no solo tuvo impacto a nivel estatal, sino alcances a nivel internacional.

En conversación con La Tercera, el director ejecutivo del Minnesota Justice Research Center (MJRC), Justin Terrell, explicó que el estado tiene “una tradición progresista muy larga que se remonta los sindicatos socialistas mineros del siglo pasado”.

“Somos el lugar de nacimiento del progresismo en Estados Unidos”, afirmó Terrell. “Y, a la vez, tenemos una larga historia de batalla contra el racismo extremo y las políticas opresivas”, prosiguió.

Esa historia, explica el director ejecutivo del MJRC, es la explicación del porqué las manifestaciones masivas y la organización ciudadana descentralizada son una tradición en las Ciudades Gemelas. “Con las constantes manifestaciones, empezamos a desarrollar una especie de estructura de ayuda mutua y respuesta rápida para defender nuestros barrios”, afirmó.

Protesta del movimiento Black Lives Matter exigiendo justicia por la muerte de George Floyd en 2020. Foto: Archivo KEREM YUCEL

En el mismo sentido, la directora de la Human Rights Initiative de la Universidad de Minnesota, Amelia Shindelar, explicó que “las protestas de cuando mataron a George Floyd no fueron producto del momento, sino de décadas de organización comunitaria, justicia social y trabajo en derechos humanos en Minnesota”.

La académica explicó que el estado es sede de muchas organizaciones de derechos humanos. “Del Centro de Víctimas de Tortura, Defensores de los Derechos Humanos, la Fuerza de la Paz No Violenta, el Movimiento Indígena Americano, Comunidades Unidas Contra la Brutalidad Policial, por nombrar algunas”, enumeró.

Además, Shindelar explicó que las Ciudades Gemelas son organizadoras de las movilizaciones ciudadanas más grandes de los últimos años. “Hubo importantes movimientos tras los asesinatos por parte de las fuerzas del orden de Jamar Clark en 2015 y el de Philando Castile en 2016”, explicó.

Continuó señalando que “en 2017, Minnesota organizó una de las mayores manifestaciones de la Marcha de las Mujeres en Washington en protesta contra el primer gobierno de Trump”. “Lo que vemos hoy es el resultado de todo este trabajo”, afirmó.

Operación política

Debido a lo anterior, señalan algunos expertos, es que el gobierno de Donald Trump tiene un interés especial en Minnesota. No porque las Ciudades Gemelas sean “santuarios” para los migrantes –ciudades con regulación migratoria laxa–, sino porque sería un bastión del progresismo que la Casa Blanca pretende intimidar.

El doctor en criminología y académico de la Universidad Estatal de Bowling Green, Philip M. Stinson, comentó sobre la operación Metro Surge que, a su parecer, tendría como objetivo atacar políticamente a Minnesota y no a los migrantes ilegales.

“Pareciera que todo esto es para avergonzar e intimidar al gobernador –Tim Walz-. Lo mismo que pasó con Oregon y California”, dijo, refiriéndose a operaciones similares que hubo en Portland y Los Ángeles, ambos estados gobernados por demócratas.

Sobre esto, Terrell agregó que no hay evidencia que justifique la magnitud de la operación. “Somos un estado del norte, con una población pequeña. Nuestra población migrante es muy pequeña y la que está en calidad irregular es menos aún”, dijo.

Kamala Harris y Tim Walz durante la campaña presidencial de 2024. Foto: Archivo Kevin Lamarque

“Si miras a los migrantes irregulares que han cometido algún crimen son alrededor de 300”, detalló Terrell. Basándose en lo anterior, el director MJRC sostuvo que “hay que derrocar la idea de que las Ciudades Gemelas sean santuarios. Toda la operación está basada en pretensiones falsas respecto a los migrantes”.

De manera excepcional, Minnesota es el único estado del medio oeste de Estados Unidos que no ha sucumbido a la tendencia de elegir candidatos del Partido Republicano.

Desde 1972 que en el estado no gana un candidato republicano a la presidencia. Su gobernador, Tim Walz, fue el candidato a vicepresidente en 2024 en la campaña de la opción demócrata, Kamala Harris. Y Ken Martin, expresidente del Partido Demócrata del estado ahora preside el Comité Nacional Demócrata.

A principios de esta semana, la secretaria del Departamento de Justicia (DOJ). Pam Bondi, solicitó al gobernador que se entregue el padrón electoral del estado, la información sobre por quién ha votado cada residente de él y sus registros de la asistencia alimentaria y médica.

“Tienen que restaurar el Estado de derecho, apoyar a los agentes del ICE, y terminar el caos en Minnesota”, exigió la fiscal general a Walz.

Y, aunque el director ejecutivo de MJRC señaló que hablar de las intenciones del gobierno federal detrás de esta solicitud es meramente especulativo, también sostuvo que “es una evidencia de las intenciones políticas que tiene el gobierno de Trump en un estado que nunca ha votado por él”.

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