La crisis de Medio Oriente intensifica las diferencias diplomáticas en Europa
El bloque ya se encuentra dividido. La guerra de Rusia en Ucrania y la gestión de las relaciones con Donald Trump generan tensiones respecto de la dirección que deberá tomar el viejo continente. Ahora, la crisis en Medio Oriente y los ataques a Chipre agravan la crisis.

La guerra de Rusia en Ucrania y la crisis diplomática que tiene con Estados Unidos desde el inicio de la segunda presidencia de Donald Trump mantienen divididos a los líderes de la Unión Europea (UE). El inicio de la escalada militar en Oriente Medio tras los ataques conjuntos de EE. UU. e Israel solo empeoró la división para los 27 del viejo continente.
De mal en peor, los países del bloque no están logrando mantenerse alineados respecto a una política exterior en común.
Ante la lluvia de misiles sobre Oriente Medio y el temor a una amenaza para Chipre —nación mediterránea que es miembro de la unión desde 2004—, la UE entró en modo de crisis, convocando sesiones de emergencia y planificando una serie de reuniones extraordinarias.
Bruselas se enfrenta a la difícil tarea de elaborar una respuesta coherente en política exterior para una región en la que no tiene una gran influencia, a la vez que afronta desafíos en varios frentes, tanto nacionales como internacionales.

Los líderes de Francia, Alemania y Reino Unido anunciaron su colaboración con Estados Unidos en la escalada y llamaron a la nación islámica a detener sus ataques en el golfo Pérsico. Pero la indefinición de la UE en este evento es un paso más dentro de un patrón. A medida que se multiplican las crisis globales, el bloque lucha por hablar con una sola voz y las divisiones dentro del bloque se hacen cada vez más evidentes.
La prioridad de la UE es “garantizar la protección de los civiles y la distensión de la situación, así como asegurar que el pueblo iraní pueda expresar su voluntad, manteniendo al mismo tiempo un apoyo inquebrantable a Ucrania y una presión continua sobre Rusia”, declaró la ministra de Asuntos Exteriores de Letonia, Baiba Braže, al medio Politico Europa.
Punto de inflexión
La reunión de emergencia de funcionarios centrada en la seguridad que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tuvo el lunes en Bruselas coincidió con una reunión programada de ministros europeos en Chipre.
El domingo, el ministerio de Defensa de Reino Unido informó que se detectaron dos misiles iraníes en dirección al país insular del Mediterráneo. Aunque el jefe de la oficina de defensa británica, John Healey, cuestionó que el país fuera “necesariamente” el objetivo.
Pero la reacción en la Comisión Europea no fue igual. “El riesgo de un ataque contra Chipre”, el país de la UE más cercano a la región en conflicto, era “alto”, según un funcionario de la Comisión Europea, quien habló en anonimato para Politico Europa.
Ante los eventos del fin de semana, Chipre —que también preside el Consejo de la UE— convocó una reunión de Respuesta Política Integrada a la Crisis para el martes, que reunirá a las instituciones y países miembros del bloque para analizar la seguridad interna, los flujos comerciales y el suministro de energía. Este formato ya se ha convocado previamente por la COVID-19, la crisis migratoria y el estallido de la guerra en Ucrania.

Esta semana también se está organizando una reunión de altos diplomáticos de la UE con ministros de Asuntos Exteriores del Golfo, informó el medio europeo. “Deben celebrarse reuniones de emergencia a diestro y siniestro”, declaró un alto diplomático de la región, subrayando la urgencia de que la UE adopte rápidamente una postura firme. “Este es un punto de inflexión para Oriente Medio, Europa y Estados Unidos”, siguió.
Derecho internacional, el punto de discordia
Emmanuel Macron, Friedrich Merz y Keir Starmer, líderes de Francia, Alemania y el Reino Unido, declararon el domingo por la noche que “tomarían medidas para defender nuestros intereses y los de nuestros aliados en la región, posiblemente habilitando acciones defensivas necesarias y proporcionadas para destruir la capacidad de Irán de disparar misiles y drones en su origen”.
Poco antes, la UE publicó una declaración cuidadosamente equilibrada tras una videollamada de dos horas y media entre los 27 ministros de Asuntos Exteriores. Exigieron el “pleno respeto del derecho internacional”, instaron a Irán a detener el desarrollo de su programa de misiles, subrayaron la necesidad de restablecer la seguridad regional y expresaron su apoyo a las “libertades fundamentales” del pueblo iraní.
Pero el punto de fricción durante la llamada de los ministros de Asuntos Exteriores fue si la parte de la declaración relacionada con el “derecho internacional” podía interpretarse como una crítica a Trump y al gobierno israelí, según afirmaron cuatro diplomáticos europeos presentes o informados sobre la reunión.
En este punto, los líderes europeos se han mostrado públicamente divididos.
El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, condenó los ataques entre Estados Unidos e Israel, advirtiendo que corrían el riesgo de generar un “orden internacional más incierto y hostil”. Sin embargo, el canciller alemán, Friedrich Merz, declaró que no era “el momento de dar lecciones a nuestros socios y aliados”, y añadió: “Compartimos muchos de sus objetivos sin ser capaces de alcanzarlos nosotros mismos”.

Finalmente, todos los países aprobaron la declaración conjunta, y la UE afirmó que tomaría “todas las medidas necesarias” para proteger a sus ciudadanos envueltos en el conflicto.
Pero, en primera instancia, los embajadores de los gobiernos del bloque no estaban llegando a un consenso sobre la declaración —según informaron tres diplomáticos europeos a Politico—. Hungría se habría negado a firmar la declaración.
En cambio, Budapest habría aprovechado la instancia para expresar sus quejas sobre el apoyo de la UE a Ucrania —asunto que no estaba en la pauta de la reunión— y mencionó la rotura de un oleoducto que transporta petróleo ruso a Europa Central. Hungría lleva semanas acusando a Ucrania de mantenerla fuera de servicio, lo que llevó al gobierno húngaro a bloquear un préstamo de 90.000 millones de euros a Kiev.
El impasse británico
“Muy decepcionado”, así describió Trump sus sentimientos sobre el premier británico. Las declaraciones del presidente norteamericano se deben a que Starmer impidió, en un principio, a EE. UU. utilizar las instalaciones militares que gestiona junto a Reino Unido en la isla Diego García, en el archipiélago de Chagos ubicado en el océano Índico, para lanzar ataques sobre Irán. Sin embargo, luego el primer ministro británico accedió a la voluntad de Trump bajo la condición de que las instalaciones militares se utilicen con “fines defensivos”.
Pero el roce no se limitó a las relaciones transatlánticas. A primeras horas del lunes, unos drones atacaron la base británica de Akrotiri, ubicada en una península al sur de Chipre. Al respecto, el gobierno chipriota dio a entender que la mala comunicación del gobierno del Reino Unido provocó la embestida y no descartó renegociar el uso de dicha base.
Así, el gobierno de Nicosia argumentó que la aparente falta de claridad sobre el uso de las bases británicas en la isla, que el Reino Unido ha mantenido desde que abandonó el control colonial de Chipre en 1960, arrastró a la isla a la crisis que se está desarrollando en Oriente Medio.

“Esto es algo que debemos decir que vemos con insatisfacción”, declaró el portavoz del gobierno, Konstantinos Letymbiotis, a la prensa. Añadió que, a pesar de las garantías al gobierno chipriota, “en la declaración del domingo del primer ministro del Reino Unido no se aclaró claramente que las bases británicas en Chipre no se utilizarían bajo ninguna circunstancia para ningún fin que no fueran razones humanitarias”.
Si bien el origen del ataque con drones aún no está confirmado, y los medios locales afirman que probablemente provenga del Líbano, un alto comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha amenazado con intensificar los ataques con misiles contra Chipre, acusando el aumento de presencia militar estadounidense en la isla.
Sobre esto, el premier británico declaró: “Nuestras bases en Chipre no están siendo utilizadas por bombarderos estadounidenses. La seguridad de nuestros amigos y socios en Chipre es de vital importancia. Y quiero ser claro: el ataque contra Akrotiri, Chipre, no respondió a ninguna decisión que hayamos tomado”.
El portavoz de Chipre, Letymbiotis, respondió señalando que “se tomarán todas las medidas necesarias para comunicar nuestro descontento, tanto por la forma en que se comunicó este mensaje como por el hecho de que ayer no se avisó a tiempo a los ciudadanos chipriotas que viven cerca de las bases de Akrotiri”. También, aseguró que Chipre presentará una queja diplomática formal el lunes.
Sobre el ataque a la base, la presidenta de la Comisión Europea señaló que “si bien la República de Chipre no era el objetivo, quiero ser claro: apoyamos colectiva, firme e inequívocamente a nuestros Estados miembros frente a cualquier amenaza”.
Pero, —según consignó a El Mundo— a pesar de la declaración de apoyo a los integrantes del bloque, la Comisión Europea habría negado acudir a la defensa de la isla. Por ahora, explicaron fuentes al medio español, no se activará el artículo 42.7 de defensa común tras los ataques recibidos por Chipre.
“En este momento no vamos a entrar en eso”, aseguraron desde el ejecutivo europeo que lidera Von der Leyen.
Ataque furioso
La crisis estalló en Medio Oriente el sábado, cuando los ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán acabaron con la vida del líder supremo y de varios altos funcionarios iraníes. Irán contraatacó con un ataque contra varias bases militares estadounidenses en la región, incluyendo las de Baréin, Irak, Jordania, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
En Dubái, un hotel de lujo fue alcanzado y ardió en llamas, mientras que en la capital bareiní, Manama, un misil impactó una base de la Armada estadounidense, levantando densas columnas de humo negro.
Tres soldados estadounidenses murieron en la ola de ataques. Sobre la escalada, Donald Trump declaró que espera que la operación estadounidense contra Irán continúe durante unas cuatro semanas “o menos”.

Los embajadores de la UE se centraron el domingo en cómo la crisis afectaría la seguridad de los europeos en la región, así como en las implicaciones para el bloque si los combates continúan, según un diplomático de la UE.
Entre los temas tratados se encontraba el impacto en el tráfico aéreo y marítimo, en particular si se cierra el estrecho de Ormuz, un paso clave. Este estrecho, que se encuentra parcialmente en aguas territoriales iraníes, es una ruta marítima clave por la que pasa el 20 % del petróleo mundial. Antes, Chipre se vio obligado a desmentir los informes de que Teherán lo había atacado con misiles el domingo después de que el Secretario de Defensa del Reino Unido, John Healey, dijera a Sky News que “tuvimos dos misiles disparados en dirección a Chipre”.
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