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Las dudas en torno al eventual anuncio del fin de la guerra en Irán

Previo al discurso que Donald Trump pronunciaría la noche de este miércoles, el Presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dirigió una carta al pueblo estadounidense pidiéndole que mire "más allá de maquinaria de desinformación" en el marco de la guerra.

Donald Trump en el foro del FII Institute en Miami. Foto: Fii Institute

Cuando ha pasado más de un mes desde que comenzó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el Presidente Donald Trump se alistaba a pronunciar un discurso la noche de este miércoles en el que se especulaba pondría fin al conflicto y manifestaría su disgusto con la OTAN, por la reticencia de los países miembros a ayudar a Washington en la reapertura del estrecho de Ormuz.

Irán cerró de facto el estrecho tras el ataque de Estados Unidos e Israel a la República Islámica el 28 de febrero, bloqueando una ruta por la que suele transitar una quinta parte del petróleo mundial.

Esto ha provocado un alza en el precio del petróleo a nivel mundial, una situación que se espera se mantenga incluso si el conflicto se acaba esta semana. La crisis también ha desatado temores de que se produzca escasez de fertilizantes entre otros problemas.

Trump dijo este martes que podría poner fin a la guerra en “dos o tres semanas”, incluso sin un acuerdo. En una entrevista con Reuters, difundida en las últimas horas, el mandatario republicano aseveró que Estados Unidos se retirará de Irán “muy pronto”, pero podría regresar para realizar “ataques puntuales” si fuera necesario.

Eso supondría un plazo ligeramente superior a las cuatro o seis semanas que la Casa Blanca ofreció inicialmente cuando comenzó la guerra hace 32 días.

Durante su discurso, Trump tenía previsto ofrecer una “actualización operativa” sobre el progreso de la guerra, que según él y altos funcionarios del Gobierno va adelantada respecto al calendario previsto.

Previo al discurso de Trump, el Presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dirigió una carta al pueblo estadounidense pidiéndole que mire “más allá de maquinaria de desinformación” en el marco de la guerra.

Donald Trump.

En su carta, afirmó que presentar a Irán como una amenaza “no se ajusta ni a la realidad histórica ni a los hechos observables en la actualidad”.

“Hoy, el mundo se encuentra en una encrucijada”, dijo Pezeshkian en la misiva, que fue difundida por su oficina, y agregó: “La elección entre la confrontación y el diálogo es real y trascendental; su resultado moldeará el futuro de las generaciones venideras”.

A continuación, las dudas que marcan el eventual anuncio del fin de la guerra en Irán.

Permanencia de la OTAN

Trump ha amenazado en numerosas ocasiones con retirar a Estados Unidos de la OTAN, una medida que desmantelaría la alianza militar más poderosa del mundo y dejaría la seguridad occidental en una situación caótica.

El presidente afirmó que estaba considerando “absolutamente” abandonar el bloque de 32 naciones y que planeaba criticar duramente a sus aliados por su falta de apoyo a la guerra.

“Voy a hablar de mi disgusto con la OTAN”, declaró Trump a Reuters. Al preguntársele si pensaba abandonarla, respondió: “Por supuesto que sí, sin duda. ¿Acaso no harías lo mismo si estuvieras en mi lugar?”.

Trump calificó al bloque, fundado en 1949, de “tigre de papel” que los adversarios de Estados Unidos no toman en serio, y la negativa de Europa a apoyar su guerra contra Irán parece haber sido la gota que colmó el vaso en su prolongada disputa con sus miembros.

“Diría que ya no hay vuelta atrás”, declaró Trump al Daily Telegraph en una entrevista aparte. “Nunca me convenció la OTAN. Siempre supe que eran un tigre de papel, y Putin también lo sabe, por cierto”.

Sesión plenaria de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en La Haya, el 25 de junio de 2025. Foto: Archivo JOHN THYS

La amenaza de Trump llega en un momento en que los aliados europeos han dado la espalda a la guerra contra Irán. El Presidente francés , Emmanuel Macron, calificó los ataques estadounidenses de “contrarios al derecho internacional” y el primer ministro británico, Keir Starmer, declaró que “no es nuestra guerra”.

Naciones europeas, entre ellas Italia y España, han prohibido a los aviones de guerra estadounidenses aterrizar en sus bases y sobrevolar su espacio aéreo, debido al control que ejerce Irán sobre el estrecho de Ormuz, lo que ha disparado los precios mundiales del petróleo.

Estados Unidos produce “mucha” energía propia para usar y vender, escribió el martes Trump en redes sociales, dirigiéndose a los países que tienen dificultades para conseguir combustible para aviones debido al bloqueo iraní del estrecho que transporta una cuarta parte del petróleo mundial.

Estas naciones, escribió, deberían “armar valor, ir al estrecho y simplemente TOMARLO. Tendrán que empezar a aprender a defenderse, Estados Unidos ya no estará ahí para ayudarlos, igual que ustedes no estuvieron ahí para nosotros”.

Para muchos expertos la Alianza Atlántica ya se encuentra muerta, debido a la desconfianza de los aliados al liderazgo estadounidense.

El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer señaló en X que “el Senado no votará a favor de abandonar la OTAN y a nuestros aliados solo porque Trump esté molesto porque no se unieron a su imprudente guerra de elección”.

Y recordó la votación que hizo el ahora secretario de Estado, Marco Rubio, en 2023 cuando patrocinó una ley que prohíbe a cualquier inquilino de la Casa Blanca retirarse unilateralmente de la OTAN.

Según el diario Financial Times, Trump incluso amenazó con dejar de suministrar armas a Ucrania para presionar a los aliados europeos a unirse a una “coalición de los dispuestos” para reabrir el estrecho de Ormuz.

El mes pasado, el mandatario exigió a las Armadas de la OTAN que le ayudaran a reabrir el acceso al Golfo Pérsico, pero las capitales europeas se negaron, argumentando que sería imposible mientras el conflicto estuviera en curso. Varias de ellas también señalaron que esta “no era nuestra guerra”.

Tres funcionarios familiarizados con las conversaciones dijeron al diario que Trump respondió amenazando con interrumpir el suministro a PURL, la iniciativa de la OTAN para la adquisición de armas a Ucrania financiada por países europeos.

Como resultado, y a instancias del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, un grupo de países, entre los que se incluyen miembros clave de la alianza como Francia, Alemania y Reino Unido, emitieron una declaración acordada apresuradamente el 19 de marzo que decía: “Expresamos nuestra disposición a contribuir a los esfuerzos apropiados para garantizar el paso seguro por el estrecho (de Ormuz)”.

Uno de los funcionarios informados sobre las conversaciones dijo: “Fue Rutte quien insistió en la declaración conjunta porque Trump había amenazado con retirarse del PURL y de Ucrania en general”.

Este miércoles, el Gobierno de Reino Unido informó que convocó a una reunión virtual para este jueves en la que se discutirán medidas que permitan reabrir el estrecho de Ormuz. En el encuentro participarán 35 países, entre ellos Chile.

Capacidad nuclear de Irán

Trump declaró el martes que ya había logrado uno de los objetivos principales de su ataque contra Irán: la eliminación de su capacidad para fabricar armas nucleares. Sin embargo, no hay pruebas de que Estados Unidos o Israel hayan retirado o destruido las reservas de combustible nuclear del país, prácticamente apto para la fabricación de armas.

“Tenía un solo objetivo”, dijo Trump en el Despacho Oval a última hora de la tarde. “No tendrán armas nucleares, y ese objetivo se ha logrado”.

Varios de los principales asesores de Trump, incluidos el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth, se han sumado a él en los últimos días para reducir los objetivos de la guerra, presumiblemente para darle al presidente margen de maniobra para declarar la victoria y retirarse del conflicto. Cuando Rubio esbozó esta semana cuatro objetivos principales -pidiéndole a un entrevistador que los anotara- no mencionó en absoluto la detención del programa nuclear iraní.

El presidente Masoud Pezeshkian (2º por la derecha) y al jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), Mohammad Eslami (der.), durante el Día Nacional de la Tecnología Nuclear en Teherán, el 9 de abril de 2025. Foto: Archivo -

Pero las ambiciones nucleares del país fueron el argumento central para ir a la guerra cuando Trump anunció el inicio de la operación militar el 28 de febrero. En un discurso a la nación esa mañana, el mandatario republicano dijo que inició “operaciones de combate importantes” en parte porque Irán había “intentado reconstruir su programa nuclear y continuar desarrollando misiles de largo alcance que ahora pueden amenazar a nuestros muy buenos amigos y aliados en Europa, a nuestras tropas estacionadas en el extranjero, y que pronto podrían llegar al territorio estadounidense”.

Eliminar la supresión del programa nuclear de la lista de objetivos estratégicos del gobierno, o declarar que el problema está resuelto cuando Irán conserve el control de su combustible nuclear, plantea ahora un desafío fáctico, político y retórico.

A menos que algo cambie en las próximas dos semanas -el plazo que Trump se fijó para comenzar la retirada del conflicto-, habrá dejado a los iraníes 440 kilogramos de uranio altamente enriquecido, suficiente para fabricar entre 10 y 12 bombas. Teherán conservará el control de un inventario aún mayor de uranio de enriquecimiento medio que, con un mayor enriquecimiento, podría convertirse en combustible para bombas, si los iraníes logran restablecer esa capacidad tras un mes de bombardeos constantes.

Según The New York Times, la declaración de Trump a los periodistas el martes podría ser, por supuesto, un engaño estratégico. Tanto Estados Unidos como Israel han estado planeando y ensayando ataques contra instalaciones iraníes en Isfahán y Natanz, los dos lugares donde se cree que se encuentra enterrada la mayor parte de las reservas de munición casi apta para la fabricación de bombas de Irán. Ambas fueron alcanzadas por ataques aéreos estadounidenses en junio pasado.

Y si bien hay evidencia de que los iraníes recuperaron el acceso a la instalación de Isfahán, donde los inspectores internacionales creían que se almacenaba la gran mayoría del combustible, no hay indicios de que se haya retirado nada.

“No hemos encontrado ninguna evidencia” de que el material haya salido del lugar antes o después del ataque de junio”, declaró Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, durante una visita a Washington hace dos semanas. Grossi visitó las instalaciones de Isfahán en 2024, pero no ha podido inspeccionarlas desde el bombardeo de junio.

Derrota de Irán

Los expertos han señalado que aunque Trump puede haber afirmado en varias ocasiones que ha derrotado a Irán, la realidad es que el presidente se enfrenta a un conjunto de opciones cada vez más difíciles si quiere derrotar militarmente a Teherán o retirar a Estados Unidos del conflicto.

Imagen del 28 de febrero de 2026 de rescatistas y residentes intentando salvar a los heridos de escombros en una escuela primaria femenina atacada, en Minab, en la provincia de Hormozgan, en el sur de Irán. Foto: Xinhua Mehr News Agency

Luego del envío de Marines a Medio Oriente se comenzó a especular sobre una posible incursión terrestre, de la que aún no está claro que se concrete.

Los expertos coincidente que desde la invasión de la isla de Kharg hasta la reapertura forzosa del estrecho de Ormuz, todas las opciones militares conllevan un gran peligro para las tropas estadounidenses, mientras que Irán sigue siendo capaz de lanzar andanadas de misiles balísticos y drones.

Mientras, Estados Unidos está sufriendo daños cada vez mayores en sus activos en la región, como radares y un avión AWACS que fue destruido, lo que reduce su capacidad para interceptar esos misiles.

El Pentágono no cuenta con suficientes tropas para lanzar una invasión a gran escala de Irán, y es poco probable que el pueblo estadounidense apoye tal medida, indican los expertos.

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