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Las rivalidades e intrigas que llevaron a Mojtaba Jamenei al poder

Los moderados y la Guardia Revolucionaria se enfrentaron en una lucha de una semana para definir al nuevo líder supremo de Irán, según contó el New York Times.

Comparándolo con un capítulo de Game of Thrones, el New York Times dio cuenta hoy de la sucesión de asambleas, llamados y objeciones que provocó la muerte del ayatola Jamenei y la necesidad de nombrar a un nuevo líder supremo de Irán, que también, de paso, es el representante de Dios en la Tierra.

La “guerra de sucesión” para el nuevo ayatola enfrentó a dos “dinastías”, la Jamenei y la Jomeini, que compitieron entre sí. Curiosamente, el mismo Ali Jamenei, que venía gobernando Irán desde 1989, habría dicho antes de morir que no quería a su hijo en el puesto.

De hecho, Ali Jamenei había dado a sus asesores más cercanos tres nombres de sucesores posibles, y Mojtaba no estaba en ellos. Pero el interés de los generales de la Guardia Revolucionaria miraba en otra dirección.

Irán nombra a Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo tras la muerte de su padre en ataques atribuidos a EE.UU. e Israel

Todo partió con una reunión virtual. El 3 de marzo, la Asamblea de Expertos, compuesta por 88 clérigos de alto rango constitucionalmente encargados de nombrar al líder supremo, celebró una reunión secreta para iniciar un proceso que culminaría cuando uno de los candidatos obtuviera una mayoría de dos tercios. Existían dos bandos: los más intransigentes preferían resistir las demandas de cambio de régimen, pero la facción moderada abogaba por un nuevo líder, un nuevo estilo de gobierno y el fin de las hostilidades con Estados Unidos.

Mojtaba Khamenei contaba con poderosos aliados: la Guardia Revolucionaria y su recién nombrado comandante en jefe, el general Ahmad Vahidi, el general Mohammad Ali Aziz Jaffari, estratega de la Guardia en la guerra actual, y el general Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento y antiguo comandante de la Guardia.

La oposición al Jamenei, en tanto, surgió de sectores inesperados. Ali Larijani, actual gobernante de facto del país, declaró que creía que el país necesitaba un líder moderado y unificador, y que el hijo del ayatola sería una figura polarizadora. El presidente Masoud Pezeshkian, de tendencia moderada, también se sumó a los detractores. El bando moderado impulsaba a dos posibles candidatos: el expresidente Hassan Rouhani, que había presidido las negociaciones que condujeron al acuerdo nuclear de 2015 con Estados Unidos, y Hassan Jomeini, nieto del fundador de la teocracia, el ayatola Ruhollah Khomeini.

En la primera ronda de votación el 3 de marzo, Mojtaba Khamenei obtuvo la mayoría de dos tercios necesaria, lo que indicaba que los generales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria habían triunfado. Se notificó a los funcionarios del gobierno, quienes a su vez alertaron a los medios estatales para que se prepararan para anunciar la sucesión al día siguiente.

El secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani. Foto: archivo

Ahora bien, Larijani, el actual líder de facto, detuvo el anuncio. Esto, señalando que de momento, nombrar a un nuevo ayatola sería poner en riesgo su vida. En su opinión, habría que votar de nuevo cuando la guerra terminara.

La pausa en el anuncio trajo nuevas esperanzas al campo moderado. Larijani insistió también en el hecho de que, dado que la votación había sido virtual, se podía contar como inválida, ya que la Constitución manda a la asamblea a hacer este voto en persona. Para mejor, el mismo Mojtaba Jamenei, que se recuperaba de heridas sufridas en los ataques norteamericanos, aseguró no querer el puesto de líder supremo.

Y acá la polémica que dividió campos de nuevo: en un momento en que, por razones de seguridad, comunicarse con Jamenei era imposible, el campo de los más duros aseguró que su negación era solo una “formalidad”. “Cuando le comunicaron a Mojtaba que había sido elegido, dijo: ‘No quiero aceptarlo, elijan a otra persona’”, declaró Abdolreza Davari, un político cercano a él, en una entrevista telefónica desde Teherán. “Es costumbre entre los clérigos chiíes rechazar cortésmente la elección diciendo ‘No busco el poder’ pero al final terminan aceptándolo”.

Los miembros del sector moderado informaron a la asamblea que habían descubierto una nueva e importante directiva del ayatola Jamenei, escrita antes de morir, y solicitaron una reunión presencial con la junta directiva. En la reunión, dos de los colaboradores más cercanos del ayatola Jamenei, un alto asesor militar y Asghar Hejazi, su jefe de gabinete, testificaron que el entonces líder supremo les había dicho que no deseaba que su hijo ni ningún miembro de su familia lo sucediera.

Afirmaron que había prohibido la sucesión hereditaria porque violaría la esencia de la revolución islámica de 1979, que derrocó la monarquía. Posteriormente, presentaron un testamento escrito con el mismo mensaje general e instaron a la asamblea a revocar su votación inicial.

Esto enojó con creces a los generales de la Guardia Revolucionaria, y desde las altas cúpulas del Ejército pidieron que la Asamblea de Expertos se reuniera inmediatamente para votar y anunciar a Jamenei como nuevo líder. El general Taeb, antiguo jefe de espionaje de la Guardia Revolucionaria, convocó a los 88 miembros de la Asamblea y les instó a votar por el señor Khamenei, afirmando que votar por el hijo del ayatola era un deber moral, religioso e ideológico.

La Asamblea se reunió nuevamente el 8 de marzo, también de forma virtual, y debatió las cuestiones planteadas por los moderados. Algunos afirmaron que debían respetar los deseos del ayatola Jamenei y apartar a su hijo. Otros argumentaron que la Constitución no les obligaba a tomar decisiones basadas en la voluntad de un predecesor, y que tenían la autoridad para decidir de forma independiente. Todos coincidieron en que los protocolos de tiempos de guerra permitían que una votación virtual fuera válida.

Al final, Jamenei obtuvo 59 de los 88 votos, una clara mayoría de dos tercios, aunque lejos de la unanimidad. Poco antes de la medianoche, los medios estatales anunciaron que Irán tenía un nuevo líder supremo.

Por otro lado, el diario The New York Post reveló que el presidente Trump se quedó atónito al enterarse la semana pasada de que la inteligencia estadounidense indica que Mojtaba Jamenei podría ser gay, y que su padre, el difunto ayatola Ali Khamenei, temía por esa razón su idoneidad para gobernar la República Islámica.

Según fuentes que hablaron con el periódico, Trump no pudo contener su sorpresa y se echó a reír a carcajadas cuando le informaron.

Otros presentes en la sala también lo encontraron “divertidísimo” y se sumaron a la reacción del presidente, mientras que un alto funcionario de inteligencia “no ha parado de reírse de ello durante días”, según una persona familiarizada con la reunión informativa.

La impactante afirmación fue descrita a The New York Post por dos funcionarios de la comunidad de inteligencia y una tercera persona cercana a la Casa Blanca.

Según fuentes, la supuesta orientación sexual de Mojtaba se rumoreaba dentro de Irán al menos desde el accidente de helicóptero de mayo de 2024 en el que murió el entonces presidente Ebrahim Raisi, el presunto favorito de Ali Jamenei para ser el próximo líder supremo.

Dentro del gobierno estadounidense, “ha sido una información que se ha mantenido en estricto secreto”, dijo una fuente interna.

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