El nuevo y disputado escenario electoral tras la renuncia de Lula a candidatura

Lula, el pasado 2 de abril en Río de Janeiro. Foto: AP

Apremiado por el TSE, el expresidente ungió a su compañero de fórmula, Fernando Haddad, como nuevo abanderado petista. Está por verse si puede traspasar en cuatro semanas de campaña su prestigio a su sucesor.


Finalmente, la teleserie brasileña se acabó. En el último día del plazo dado por el Tribunal Superior Electoral (TSE) para que su colectividad lo reemplazara tras inhabilitarlo como candidato, finalmente el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva desistió de participar en las elecciones presidenciales del 7 de octubre próximo y anunció a su exministro Fernando Haddad, que era compañero de fórmula como candidato a vicepresidente, como el nuevo abanderado del Partido de los Trabajadores (PT).

El TSE había invalidado el 1 de septiembre la candidatura de Lula, de 72 años, a causa de su condena en segunda instancia por corrupción pasiva y lavado de dinero, y emplazado al PT a designarle un reemplazante antes de las 19.00, so pena de quedar excluido de los comicios de octubre. Paralelamente, los abogados de Lula habían presentado sin éxito varios recursos para extender el plazo hasta el 17 de septiembre. También alegaron en vano la necesidad de acatar un pronunciamiento del Comité de Derechos Humanos de la ONU para que Lula pudiera ser candidato y hacer campaña desde la cárcel.

Sin respuesta positiva a esas solicitudes y con el tiempo en contra, Haddad, exalcalde de Sao Paulo, de 55 años, mantuvo el lunes varias reuniones con Lula y  este martes volvió a visitarlo cerca de las 9.00 en la sede de la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, donde el expresidente está preso desde el 7 de abril. En esa cita se selló el destino del PT: Lula desistió de ser candidato y confirmó a Haddad como su delfín.

La decisión de Lula fue expresada a través de una carta dirigida a Haddad que fue comunicada luego a la dirección del PT durante una reunión celebrada en un hotel en el centro de Curitiba, donde además del exalcalde de Sao Paulo, participaron la presidenta del PT, la senadora Gleisi Hoffmann, la ex presidenta de Dilma Rousseff, el senador Lindbergh Farias y el gobernador de Minas Gerais, Fernando Pimentel, además de otros dirigentes petistas.

Según el diario Folha de Sao Paulo, en el mensaje Lula manifestó su indignación por lo que considera la “injusticia” que ha sufrido para ser marginado de la elección. Con todo, afirma el periódico, el expresidente subrayó la importancia de la continuidad de su proyecto político con Haddad como candidato. El mensaje de Lula, agrega Folha, sirvió para enfriar cualquier resistencia interna que aún pudiera haber en el PT respecto al nombre del exalcalde de Sao Paulo.

La carta fue leída por el propio Haddad a puertas cerradas. Un ala del PT, ligada a la presidenta del partido, la senadora Gleisi Hoffmann, todavía quería aplazar el reemplazo para el 17 de septiembre, lo que desagradaba a los aliados de Haddad, según el diario paulista.

Finalmente, cerca de las 14.00, la Mesa Ejecutiva del PT, encabezada por Hoffmann, respaldó por unanimidad el nombre de Haddad como abanderado presidencial del partido. La joven diputada del Partido Comunista, Manuela D’Ávila, será la candidata a la vicepresidencia.

“Nos vamos a preparar para llevar a Haddad a la segunda vuelta (el 28 octubre) y ganar las elecciones presidenciales”, declaró el secretario nacional de Movilización del PT, Alex Lima. “Con la candidatura de Lula reemplazado por Haddad, y Manuela se mantiene el proyecto, el programa de gobierno de Haddad es el de Lula”, afirmó Jaques Wagner, exministro de los gobiernos de Lula y Rousseff.

“Quiero pedir, de todo corazón, a todos los que votarían por mí que voten por el compañero Fernando Haddad para presidente de la República”, afirmó Lula en una misiva leída más tarde en un acto frente a la cárcel de Curitiba, titulada “Carta al Pueblo Brasileño”.

Pero la decisión de Lula de desistir de participar en las elecciones es vista como una dura derrota para el PT. Para Tereza Cruvinel, columnista política del Jornal do Brasil, “la inhabilitación electoral de Lula por la Justicia representa la mayor derrota ya sufrida por el PT, en la medida en que, si pudiera competir, Lula ya estaría elegido, garantizando la vuelta del partido al poder”, comentó a La Tercera. “Hoy, condenado, preso e inhabilitado, Lula no tiene perspectiva de futuro en la política”, agregó.

“Formato definitivo”

“Con Haddad asumiendo la cabeza de la fórmula del PT y el resultado de las nuevas encuestas relativizando el impacto del apuñalamiento a Jair Bolsonaro (candidato presidencial del PSL) en las intenciones de voto, la elección está, finalmente, tomando su formato definitivo”, escribió Eliane Cantanhêde, columnista de O Estado de Sao Paulo.

Y en este nuevo escenario, Haddad debutó con una señal alentadora, con la publicación el lunes de un sondeo Datafolha que le da 9% de intenciones de voto, cinco puntos porcentuales más que en la encuesta de agosto, cuando el TSE todavía no había invalidado la candidatura de Lula. Ese porcentaje lo sitúa en el pelotón de aspirantes a disputar la segunda vuelta, de acuerdo con esa encuesta, que sitúa en primer lugar, con 24%, al diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, quien convalece en un hospital de Sao Paulo de una puñalada en el abdomen recibida el jueves pasado, durante un acto en Minas Gerais. Ciro Gomes, un exministro de Lula, está en segundo lugar, con 13%. Bolsonaro, a la luz de la encuesta de Datafolha, no logró capitalizar el ataque sufrido. Su tasa de rechazo subió de 39% a 43% y es derrotado por los principales candidatos en un eventual balotaje .

Habrá que ver ahora si Lula consigue traspasar en menos de cuatro semanas de campaña su prestigio a su reemplazante. “Creo que habrá una gran transferencia de votos. Ciertamente que no la totalidad de los votos de Lula, pero lo suficiente para llevar a Haddad a la segunda vuelta”, dijo Cruvinel. “A Haddad le espera una tarea inmensa, es correr un sprint cuesta arriba. A Haddad se lo conoce muy poco fuera de lo que es el Sudeste. Naturalmente el problema de Haddad ahora es quitarle votos a Gomes, que se viene consolidando como candidato de izquierda en el Nordeste, que es el tercer colegio electoral del país”, dijo a France Presse el analista Matías Spektor, profesor de la Fundación Getúlio Vargas.

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