Mundo

Olivia Maurel: “En la gestación subrogada, un niño puede tener hasta cinco progenitores”

Portavoz de la Declaración de Casablanca, que promueve la prohibición global de la maternidad subrogada, esta hija de un vientre de alquiler acaba de lanzar ¿Dónde estás, mamá?, un libro, presentado el jueves en Chile, donde cuenta su historia.

Foto: Mario Téllez. MARIO TELLEZ

Cuando Olivia Maurel tenía seis años comenzó a dudar. Su madre era diferente, no se parecía en nada a ella y era mucho mayor que las madres de sus amigos. Había algo extraño. “No recuerdo ningún solo momento en mi vida en el que no me haya hecho preguntas sobre mi nacimiento”, dice hoy, casi 30 años después, sentada en una sala de la Universidad de Los Andes, en una fría mañana en Santiago, donde acaba de presentar ¿Dónde estás, mamá? (Ediciones Mensajero, 2025), un libro que relata la búsqueda que motivó esas preguntas y la labor que decidió emprender tras haber encontrado las respuestas.

“Mi madre es preciosa”, continúa Maurel, intentando dejar claro que no hay ningún prejuicio en sus dudas infantiles, pero “tiene la piel morena, ojos marrones, es muy bajita y muy delgada y yo soy muy alta, muy robusta y en esa época era rubia”. Por eso, relata hoy, “recuerdo haberme repetido a mi misma en ese entonces ‘ella no es mi madre’”. “Había una desconexión emocional”, agrega. Y sus sospechas no estaban equivocadas. Esa mujer francesa que la había criado junto a su padre de origen suizo en West Palm Beach, Florida, efectivamente no era su madre biológica.

Libro Olivia Maurel

Olivia Maurel nació en Louisville, Kentucky, Estados Unidos, el 1 de diciembre de 1991 y si bien en su partida de nacimiento su madre adoptiva aparece como su madre fue en realidad gestada por otra mujer. “Nací de un vientre de alquiler”, escribe en su libro, “lo que se conoce comúnmente como gestación subrogada”. “Una práctica en que una mujer acepta gestar al hijo de otra personas o pareja y entregárselo al nacer, previo pago o no”, agrega. Su caso se dio cinco años después de que en abril de 1986, en Michigan, se registrara el primer caso de maternidad subrogada.

¿Cómo supo que era hija de un vientre de alquiler, porque imagino que primero sospecho que era adoptada?

En realidad, al principio no se me ocurrió nada, simplemente sentía que algo no iba bien. Crecí, llegué a la adolescencia y fue muy duro porque sabía que faltaba algo en mi historia, algo que no encajaba. Me metí en las drogas, en el alcohol, intenté suicidarme varias veces y cuando tenía 17 años decidí hacer algo. La información que tenía era que había nacido en Louisville. Así que busqué ‘Louisville, Kentucky’ en Google y pasé toda una noche investigando. Al principio busqué agencias de adopción, porque no sabía lo que era la gestación subrogada. Pero muy pronto comenzaron a aparecer en Google las clínicas de fertilidad. Así que hice clic en las clínicas y al final de esa noche me convencí de que había nacido por gestación subrogada.

¿Qué hizo después?

Las dudas fueron cada vez mayores, porque descubrí qué era la gestación subrogada. Conocí luego a mi marido, me casé y tuve tres hijos y ser madre empeoró todo, porque sentía que desconocía el 50 % de mi historia y, por lo tanto, el 25 % de la historia de mis hijos. No conocía mi historial médico. No sabía qué les iba a decir a mis hijos. “¿Quién es su abuela? ¿Cuáles son sus orígenes?”. Me sentía culpable como madre. Entonces mi suegra, que me vio pasar por una depresión, me regaló un test de ADN cuando tenía 30 años. Los resultados confirmaron que yo no era francesa.

“Bienvenida a la familia”

Pero ese test reveló también otra cosa que le permitió avanzar en sus esfuerzos por aclarar sus orígenes. Una prima, a quien desconocía, también se había hecho el test y el sitio le ofreció ponerse en contacto con ella. Decidió hacerlo, enviarle fotos y contarle algo de su historia familiar. La respuesta llegó pronto. “¡Buenos días Olivia!, bienvenida a la familia, somos muchos los N.” “Jenn me contactó con mi medio hermano y ellos con mis medias hermanas y así llegué a mi madre biológica”, recuerda. Olivia tenía 31 años. Habían pasado 25 años desde sus primeras dudas infantiles.

¿Cómo fue el encuentro con su madre biológica?

Recibí un mensaje por Messenger de ella. La conversación fue muy emotiva. Me respondió a todas las preguntas que necesitaba que me respondiera. ¿Quién soy? ¿quiénes son mis antepasados? ¿por qué recurrió a la gestación subrogada? ¿cómo fue nuestra primera separación? ¿cuál es su color favorito? Ahora sé por qué me encantan tanto los animales, ella siente una gran pasión por ellos. Le encanta leer libros. A mí también me apasionan los libros. También tenía las fotos de mis abuelos. Así fue como pude reconstruirme.

¿Ella nunca había sabido nada de usted?

Solo sabía mi nombre y mi apellido. Pero en los contratos de gestación subrogada hay una cláusula de confidencialidad en la que no se les permite a las madres biológicas hablar de la gestación subrogada y no se les permite ponerse en contacto con el niño, así que ella ni siquiera lo intentó.

¿Mantiene una relación con ella?

No, no. Ella lucha con muchos problemas de salud mental. No habla con los hijos que tuvo. Creo que, en cierto modo, tenía que decirme lo que me dijo, se desahogó y yo obtuve las respuestas que necesitaba. La verdad es que no buscaba una madre sustituta, así que el contacto simplemente se fue apagando. Ya no hablamos.

06/08/2026 - OLIVIA MAUREL. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

¿Y cómo es su relación con sus padres adoptivos?

No tengo relación con ellos, porque cuando empecé a hablar abiertamente sobre la gestación subrogada, a finales de mayo de 2023, y empecé a grabar vídeos de Tik Tok sobre cómo me sentía respecto a la gestación subrogada y cuál era mi perspectiva como niña nacida mediante gestación subrogada, ellos vieron uno de esos videos y me dijeron “O dejas de hablar de la gestación subrogada y seguimos en contacto, o sigues con eso y entonces desaparecemos de tu vida”. Y elegí seguir hablando.

¿Por qué decidió hablar y tener una postura activa contra la gestación subrogada?

Porque creo que la gestación subrogada es horrible. Quiero decir, como madre, no quiero que ninguna otra mujer se convierta en un mero instrumento reproductivo para los ricos. Aquí estamos hablando de mujeres pobres que se convierten en madres subrogadas. Todavía no he visto a ninguna mujer rica gestar para una pareja pobre. Eso no ha ocurrido nunca. Siempre hay una diferencia económica entre los padres que quieren un hijo y la madre subrogada. Así que, como madre y como mujer, como feminista, no puedo aceptarlo. Además, como niña nacida mediante gestación subrogada, sé qué consecuencias puede tener. No digo que vaya a tener las mismas consecuencias en todos los niños, solo digo que puede tener consecuencias para los niños y eso es inaceptable.

¿Cómo funciona la maternidad subrogada, porque hay casos distintos?

Sí, pueden haber casos distintos. Hay dos ideas generales. Está la maternidad subrogada tradicional, que es mi caso, cuando la madre de alquiler entrega sus óvulos y provee del útero y se usan los espermatozoides del padre adoptivo o donados. Eso pasa en el 30% de los casos. En el 70% restante se da lo que llamamos gestación subrogada, en la que los niños pueden tener hasta cinco progenitores. Puede haber una donante de óvulos, una madre subrogada, la madre que va a criar al niño, el padre que cría al niño y el donante de esperma. Los casos varían.

Usted habla del tema económico, pero también hay casos de madres o hermanas que prestan su útero para que otra hermana o una hija pueda tener un hijo, ¿también está en contra de que eso suceda?

Sí, claro. Estoy en contra, porque siempre es lo mismo. Esos casos, cuando una hermana da a luz al hijo de su hermano o hermana suponen el 0,001 % de los casos. Es como si pasara una vez cada mil años, así que nunca ocurre. Pero al margen de eso, igual sigo estando en contra, porque se trata de la separación de un niño de su madre al nacer. Así que, aunque sea su tía —lo cual es extraño, si lo piensas bien—, me parece absolutamente aterrador para el niño. Hay que pensarlo desde la perspectiva del niño. Mi madre, la que me dio a luz, es mi tía, pero también tengo a mi madre, que quizá le proporcionó sus óvulos. O quizá tenga una donante de óvulos. Entonces, ¿cómo se construye a sí mismo un niño en esta situación? Es complicado.

Usted es vocera de la Declaración de Casablanca, que aboga por abolir la maternidad subrogada. ¿Cómo surgió esa idea?

Todo esto comenzó el 3 de marzo de 2023, cuando se reunieron 150 expertos de todo el mundo: médicos, juristas, feministas, abogados, etc. para abordar el tema…

¿Y cómo se conocieron?

Se reunieron porque sabían que existía un mercado global que se estaba expandiendo: el mercado mundial de la gestación subrogada. Al ritmo actual, sabemos que ese mercado llegará a los 200.000 millones de dólares en 2032. Así que el crecimiento es exponencial. El objetivo es lograr un tratado internacional para abolir la gestación subrogada. Ahora somos unos 300 expertos de cerca de 80 países. Es un grupo fantástico. Siempre bromeo con ellos porque hay feministas, hay católicos, hay gente de izquierda o gente de derecha, progresistas… hay de todo. Y podemos sentarnos alrededor de la misma mesa, podemos discutir y odiarnos por cualquier otro tema, pero en esta cuestión estamos de acuerdo.

“Al ritmo actual, sabemos que el mercado de la maternidad subrogada llegará a los 200 mil millones de dólares. Así que el crecimiento es exponencial”.

Olivia Maurel, vocera de la Declaración de Casablanca.

Usted habla de una industria de la maternidad subrogada, y en su libro dice que comprar un niño en California cuesta entre 110.000 y 250.000 dólares. ¿Quiénes son los actores de esa industria?

Hay muchos actores implicados: clínicas de fertilidad, médicos, las grandes empresas farmacéuticas, las compañías que venden los productos que las madres subrogadas tienen que inyectarse, además de la medicación. También hay abogados, incluso hoteles, airbnb, uber. A veces, por ejemplo, si vas a África… y esto lo vi en un folleto, si vas a Ghana y eliges el paquete premium, tienes 21 días en un airbnb que ellos te proporcionan. Tienes un chófer, tienes entradas para hacer turismo y participar en safaris de forma gratuita. Hay muchos actores diferentes. No es solo uno. Es todo un grupo de personas que se están lucrando con esto.

¿Qué país tiene hoy la mejor legislación sobre maternidad subrogada?

Italia.

¿Por qué?

Se puede estar a favor o en contra de Giorgia Meloni, pero ella tomó la decisión de revisar la gestación subrogada y se dio cuenta de que era un problema global. Decidieron entonces prohibir la gestación subrogada y hoy los italianos no pueden recurrir a ella en territorio italiano. Pero no solo eso, además si los italianos van al extranjero y vuelven con un niño, compran un niño, pueden enfrentarse a dos años de cárcel y una multa de un millón de euros. No se trata de penalizar al niño, sino de evitar que la gente vaya al extranjero y vuelva con niños. Y ha funcionado.

¿Cuáles son los países donde la maternidad subrogada está más extendida?

Ucrania sigue siendo un centro enorme, enorme, para la gestación subrogada, aunque haya bombas. Es bastante triste. Ves a bebés que nacen en medio de los bombardeos y sus orfanatos están llenos de niños. Son niños a los que nadie ha ido a recoger por culpa de los bombardeos. Pero también está Estados Unidos y México. México se está convirtiendo en un mercado enorme, porque es barato. A las mujeres se les paga poco, muchas de ellas no saben ni leer ni escribir. Así que no saben lo que están firmando en los contratos, son vulnerables y necesitan el dinero. México es un lugar muy importante. África también se está convirtiendo en un problema en estos momentos.

Más sobre:Maternidad subrogadaVientre de alquilerOlivia MaurelDeclaración de CasablancaLT Domingo

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE