Por Rodrigo Fuentealba“Jugaba descalzo con sus amigos del barrio”: viaje a los orígenes de Vozinha, la estrella mundial que revoluciona Colo Colo
Convertido en la gran revelación del Mundial, Josimar Évora Dias vive entre flashes, fama y la locura por su reconocimiento a nivel global. Mucho antes que eso, la historia del flamante refuerzo del Cacique estuvo marcada por experiencias que forjaron su carácter.
El 13 de octubre pasado, todo cambió en la vida de Cabo Verde. El triunfo 3-0 sobre Esuatini permitió a la pequeña nación africana clasificar por primera vez a una Copa del Mundo. Hito que no solo puso en el mapa al pequeño archipiélago de 500 mil habitantes, sino que lanzó a la fama a los protagonistas de tamaña proeza.
Uno de ellos, especialmente, se llevó la mayoría de los focos. En la primera fecha del Mundial, el arquero Vozinha defendió con eficiencia y espectacularidad su valla para impedir la victoria de la poderosa España, en el único partido que no pudo ganar en el Mundial.
Antes de ese duelo, el meta tenía menos de 50 mil seguidores en Instagram. Horas después, su cuenta superó el millón y medio, en pocos minutos llegó a 7 millones tras el desafío a su audiencia de la cadena brasileña Cazé TV.
Las raíces
Salto a la fama que encierra una historia de esfuerzo y humildad. Proceso que había empezado 40 años atrás, cuando Josimar Évora Dias nació en la modesta isla de Sao Vicente, en su capital Mindelo, una de las 9 habitadas del país africano que fuera colonia portuguesa.
Niño delgado y amistoso, que repartía sus días entre la playa y el fútbol. Porque la pelota siempre estuvo ligada a su vida, desde su propia acta de nacimiento. El nombre elegido por su padre, es un homenaje al exlateral derecho brasileño Josimar, quien jugó en el Mundial de 1986. La primera intención del progenitor José Pedro Dias era colocar a su hijo Valdano, pero las leyes del país se lo impidieron.

“Siempre jugaba al fútbol. Apenas salía de la escuela, sus amigos ya lo estaban esperando”, recordó su padre en una entrevista a DW. “Muchas veces tuve que sacarlo a la fuerza del campo. Pero el chico estaba completamente absorto en el juego. No era un pasatiempo, era su vida”, agregó.
Un alias del arquero, siempre ligado al deporte, que incluso provocó la modificación de las bases del campeonato chileno.
“Siempre tenía balones y jugaba descalzo con sus amigos del barrio en campos de tierra. El apodo ‘Vozinha’ (Abuelita) surgió entre sus amigos. Como era el más pequeño, sus compañeros le pegaban porque no les dejaba marcar goles. Él llegaba a casa y se lo contaba a ‘Vozinha’, que era mi abuela y, en su caso, su bisabuela. Entonces, sus compañeros empezaron a burlarse de él, a mofarse, a decir que era ‘muy cobarde’, porque siempre corría a los brazos de ‘Vozinha’. Eso le molestaba y en Cabo Verde: si a alguien le molesta un apodo, se queda para siempre”, explicó el padre.
El núcleo
El africano nunca olvidó sus raíces y orígenes, hechos que se desprenden de sus ahora millonarias redes sociales. En una publicación del 27 de abril de 2017, Vozinha felicitó a su bisabuela Maria Senhorinha en Instagram.

“Hoy es el día para felicitar a una de mis reinas, mi querida abuela. No hay palabras para describir lo que significas para mí”, escribió en aquel entonces, junto a una foto en la que la abrazaba, la misma persona que ya no está y a quien dedicó entre lágrimas su actuación ante los hispanos.
Cariño reflejado en la relación con su madre Ana Cándida Évora por quien pidió un permiso especial, con visa a Estados Unidos, para presenciar el Mundial.
Y es que el núcleo familiar es la base de su tardío éxito. Al margen de sus padres, su hermano Délmiro Évora, quien juega en Chipre, estuvo en Norteamérica. En Cabo Verde quedó Davi Évora, mientras que Kleidir, profesor en Recife, Brasil, lo miraba por televisión.
Pero uno de sus principales ejes de vida, tal como Alexis Sánchez, es la compañía de su perro labrador. El propio futbolista reconoció que fue la principal causa de la demora en su llegada a Santiago.
“Me fui de Chaves, allí tenía una casa, contratos de luz y agua, además de mi perro (Akira) que lo estaban cuidando. Por eso pedí unos días”, aseguró Vozinha.
Jugador nómada
El cuarentón portero comenzó su carrera en clubes como Batuque y Midelense, ambos de la modesta liga local. En 2012, firmó por el Progresso Sambizanga de Angola, otra excolonia portuguesa. Abandonó su casa como Josimar, pero en su nuevo club debió cambiarse a Vozinha para evitar confusiones con otro futbolista.
En 2015, Vozinha se trasladó a Europa para jugar en el Zimbru de Moldavia. Luego, fichó por el Gil Vicente de Portugal, antes de llegar al AEL Limassol de Chipre por cinco temporadas. Estuvo en el Trencín eslovaco, hasta llegar en 2024 al GD Chaves de Portugal, club del que despegó a Santiago.
“Supe que Vozinha fichó por Colo Colo. Me pone feliz y orgulloso. Lo conozco mucho, todo el éxito que ha tenido desde el Mundial es algo completamente merecido”, dice a El Deportivo el técnico bosnio Dusan Kerkez, el adiestrador que lo dirigió en Chipre, feliz por su expupilo, que hoy está en los ojos de todo el planeta.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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