Por Bastián DíazRaphaël Glucksmann, el candidato socialista que ilusiona (y divide) a la izquierda francesa
El líder de Place Publique amenaza la posición de Jean-Luc Mélenchon, de La Francia Insumisa, y las encuestas muestran su tendencia al alza. De todos modos, tiene mucho que avanzar si pretende derrotar a la ultraderechista Marine Le Pen en una potencial segunda vuelta.

La carrera presidencial francesa comienza a definirse, y luego de las “universidades de verano” que los partidos políticos organizaron a finales de agosto, la vuelta a clases 2026 vino con importantes anuncios. Uno de ellos: la candidatura presidencial de Raphaël Glucksmann, que se mete así con ventaja en la primaria socialista, siendo mirado con recelo a derecha e izquierda del partido.
El eurodiputado viene de una familia marcada por la historia: su abuelo fue un espía soviético que finalmente fue arrestado por el MI5, el servicio de inteligencia británico. Su padre, André Glucksmann, fue una figura emblemática en los círculos filosóficos franceses del siglo XX. Incluso su pareja de toda la vida, Léa Salamé, es una periodista y presentadora estrella de la televisión, formando lo que algunos llaman una “power couple”.
Ya hace una semana, Glucksmann, a la edad de 46 años, hizo público su interés en ser presidente de la República, para las elecciones que deberían tener lugar el 18 de abril de 2027. Primero, tendrá que ganar la primaria socialista.

Glucksmann, escritor y activista convertido en eurodiputado, fundó su propio partido, Place Publique, en 2018. Llegó a la relevancia nacional tras encabezar una lista conjunta con los socialistas, y lograr el tercer puesto en las elecciones europeas de 2024.
A diferencia de la mayoría de los políticos lanzan sus campañas desde un podio, Raphaël Glucksmann inició su carrera hacia la presidencia francesa escalando un aerogenerador de 80 metros de altura. “No tengo miedo; estoy deseando llegar a la cima”, declaró el candidato, equipado con casco y arnés. Ya de vuelta en tierra firme, prometió una “revolución medioambiental de 100 días” si resulta elegido en 2027, con el fin de combatir el cambio climático y lograr que Francia abandone los combustibles fósiles.
Tras uno de los veranos más calurosos jamás registrados en Francia y la devastación causada por los incendios forestales, esta cuestión lo sitúa en el centro del debate público. Sin embargo, su aspiración a llegar al Elíseo se enfrenta a obstáculos formidables: la izquierda francesa no logra pasar a la segunda vuelta de las presidenciales desde 2012.
Con la ultraderechista Marine Le Pen prácticamente asegurada en uno de los dos puestos para la segunda vuelta del próximo mes de mayo, Glucksmann también se verá presionado por la izquierda radical de Jean-Luc Mélenchon, que gana terreno en los sondeos, y por los herederos centristas de Emmanuel Macron.

Forma una pareja de gran proyección pública junto a su compañera Léa Salamé, una de las periodistas televisivas más conocidas de Francia. Al respecto, Salamé anunció que dejará de presentar su informativo mientras dure la candidatura de él. En agosto, la revista Paris Match publicó en portada unas fotografías de ambos en una playa de Córcega, justo debajo de unas imágenes de Macron en una moto acuática.
Glucksmann transmite un ligero aire de “socialista de champán” que podría perjudicarle, según declaró Daniel Boy, de Sciences Po, al Financial Times. Glucksmann nació en las afueras de París, hijo de padres activistas e intelectuales. Su difunto padre, André Glucksmann, fue un reconocido filósofo que rompió con sus iniciales coqueteos con el comunismo para convertirse en un izquierdista antimaoísta durante la mayor parte de su vida, al igual que su esposa, Françoise, también activista y guionista.
Una de sus posturas más conocidas es su desconfianza hacia Moscú, y sus críticas abiertas de Glucksmann hacia Rusia, que nacen de experiencias clave vividas en Kiev durante la Revolución Naranja de 2004 y en Georgia, donde asesoró al entonces presidente Mikheil Saakashvili tras la invasión rusa de 2008. Sus primeras advertencias a la UE sobre la injerencia rusa y su defensa de la minoría uigur en China son ejemplos de la firmeza de sus convicciones, según sus partidarios. “Es una persona tenaz y decidida. Cuando aborda un tema, aunque no esté de moda o a nadie le importe, acaba teniendo razón”, afirmó Aurore Lalucq, eurodiputada de Place Publique.

Glucksmann tiene un largo recorrido si pretende llegar al Eliseo, siendo la primera parada la primara socialista, que tendrá lugar en octubre y que lo opone, entre otros candidatos, al presidente del partido, Olivier Faure. Sin embargo, su mayor desafío es recortar distancias con Mélenchon convenciendo a los votantes de izquierda de que él representa su mejor opción para llegar a la segunda vuelta. Glucksmann aún no es una figura política conocida a nivel nacional y su mensaje no está tan alineado con las prioridades tradicionales de los votantes, como por ejemplo, el costo de la vida.
Una encuesta realizada esta semana lo situaba en cuarto lugar, con un 11% de intención de voto para la primera vuelta, por detrás de Le Pen, Mélenchon y Édouard Philippe, exprimer ministro de Macron. No obstante, en una hipotética segunda vuelta contra Le Pen, obtendría resultados considerablemente mejores que Mélenchon.
Y a diferencia de las legislativas de 2024, donde bajo el nombre de Nuevo Frente Popular los socialistas, ecologistas e insumisos se unieron, Glucksmann ya ha mostrado su intención de poner una línea que excluya al partido de Mélenchon. “Los Ecologistas tenían razón antes que nadie. Únanse a nosotros para fundar la República Ecológica”, declaró en TF1. Un mensaje dirigido también al Partido Comunista, con el que afirma compartir “objetivos comunes”. “¿François Hollande? Le tiendo la mano, como a todos los demás”, dijo.
“Si gano estas primarias, jamás habrá otro acuerdo con Jean-Luc Mélenchon” afirmó en la misma entrevista. Según él, “la única manera de que la izquierda vuelva al poder es ser absolutamente clara”.
Mientras tanto, al otro lado del espectro político, Marine Le Pen aventaja de lejos al resto de los candidatos. Jean-Luc Mélenchon ve cómo su impulso se desvanece en favor de Édouard Philippe, pero también de Raphaël Glucksmann, quien está ganando terreno, según una encuesta de Elabe publicada el sábado.
En un estudio para BFMTV y La Tribune difundido el domingo, la candidata de Agrupación Nacional se mantiene muy por delante, con entre el 34% y el 35,5% de las intenciones de voto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2027.
En la izquierda, Jean-Luc Mélenchon se mantiene a la cabeza: El líder de La Francia Insumisa cuenta con entre un 14% y un 14,5% de intención de voto en la primera vuelta.
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