Tras 16 años de gobierno de Orbán, Hungría vota por Peter Magyar para primer ministro
Más de siete millones de personas estaban convocadas a votar en el país centroeuropeo.

Después de una campaña intensa, con escándalos incluyendo audios y espionajes, el candidato de la oposición Peter Magyar consiguió derrotar a Viktor Orbán en las elecciones legislativas de este domingo 12 de abril. Con un porcentaje del 72,4% de votos contados, se estima que consiga 138 escaños en el Parlamento. El líder de Tisza se convertirá así en el próximo primer ministro de Hungría.
Viktor Orbán, que llevaba 16 años en el poder, perdió junto a su partido, Fidesz, que estaría obteniendo 54 escaños con su coalición. En una breve conferencia, el primer ministro saliente declaró que se trató de una “derrota dolorosa, pero clara”.
Según el candidato Peter Magyar, Orbán ya le habría llamado por teléfono para felicitarlo por la victoria. En un par de meses, el líder de Tisza será el nuevo primer ministro del país centroeuropeo.

Los húngaros votaron este domingo en las elecciones parlamentarias que podrían poner fin a los 16 años de mandato de Viktor Orbán, y cuyo resultado es seguido de cerca por muchas capitales del mundo. Un poco antes de las 19 horas, cierre de las urnas, ya había votado un 75% de las personas habilitadas, marcando un récord que superó incluso la primera votación después del comunismo. A las 15 horas, se registró una participación récord del 66%, frente al 52,75% de 2022.
Viktor Orbán, líder de Fidesz, votó esta mañana en Buda y expresó su satisfacción por la alta participación. “Esto es una democracia. Cuanta más gente haya, mejor”, declaró el primer ministro saliente.
Por su parte, el líder de Tisza, Peter Magyar, aseguró en la conferencia de prensa después de votar: “Nadie piensa en serio que Tisza vaya a perder, ni Hungría tampoco”. En línea con su campaña, Magyar, más europeísta que su rival y jefe de Gobierno, ha enmarcado los comicios en una lucha “entre el Este y el Oeste”.

Las encuestas independientes pronosticaban una victoria aplastante para el partido Tisza del conservador proeuropeo Peter Magyar, quien en dos años ha logrado construir un movimiento de oposición capaz de eclipsar al primer ministro nacionalista húngaro, cuya popularidad ha disminuido a la par del crecimiento económico del país.
Sin embargo, instituciones cercanas al gobierno pronosticaban una victoria para la coalición de Fidesz de Viktor Orbán, que busca un quinto mandato consecutivo. No obstante, se percibía cierta inquietud dentro de Fidesz, que ha recibido un fuerte apoyo del presidente estadounidense, Donald Trump.
Su vicepresidente, J.D. Vance, visitó Budapest esta semana para elogiar a Viktor Orbán y criticar la injerencia de los “burócratas de Bruselas”. El propio Donald Trump reiteró sus mensajes el viernes, prometiendo poner el “poder económico” de Estados Unidos al servicio de Viktor Orbán, quien, a su juicio, encarna la lucha contra la inmigración y la defensa de la “civilización occidental”.

Producto genuino de Fidesz, Péter Magyar no se forjó en la oposición. Nacido hace 45 años en una familia de políticos conservadores húngaros, se unió al partido de Orbán a principios de la década de 2000.
A partir de 2010, Péter Magyar ocupó varios cargos de gran importancia estratégica. Se incorporó al Ministerio de Asuntos Exteriores y posteriormente fue enviado a Bruselas para supervisar las decisiones de la Unión Europea antes de pasar a formar parte de la Oficina del Primer Ministro.
La política incluso llegó a inmiscuirse en su vida personal. En aquel entonces, estaba casado con Judit Varga, madre de sus tres hijos, quien fue nombrada ministra de Justicia en 2019. “Magyar tenía ambiciones políticas que no pudo cumplir. Según algunos, esto se debía a su personalidad explosiva, narcisista y muy individualista. Internamente, cuestionaba y criticaba constantemente; no gozaba de buena reputación. La gente le temía por ser un inconformista”, explica Antonela Capelle-Pogacean, especialista en política húngara, en declaraciones a Le Pèlerin.
Péter Magyar, que soñaba con un gran futuro político, aún era un desconocido para el público en general, o solo se le identificaba como el “esposo” de Judit Varga, entonces ministra de Justicia. Pero en 2022, ella renunció a su cargo tras las revelaciones de un enorme escándalo de corrupción. La pareja se separó, Péter Magyar renunció a su puesto en las empresas estatales que dirigía y abandonó Fidesz. Su notoriedad creció con cada crítica que formulaba contra la corrupción endémica inherente al régimen de Orbán.
Un mes después anunció la creación de su propio partido, Tisza, que significa Respeto y Libertad en húngaro, y emprendió una gira masiva con más de 200 mítines. Menos de dos años después, su partido quedó en segundo lugar en las elecciones europeas de 2024, con el 30% de los votos. “Un resultado que lo legitimó de inmediato como el principal rival de Viktor Orbán”, escribió Renata Varga, profesora en la Universidad de Lille, para el periódico Marianne.

Ucrania fue el eje central de la campaña, y Viktor Orbán se esfuerza por capitalizar la antipatía popular hacia el gran vecino de Hungría. En cada intervención, el primer ministro redobla sus esfuerzos para presentar a Péter Magyar como proucraniano.
En este contexto, Orbán aseguraba que una victoria de su oponente arrastraría a Hungría a una guerra con Rusia y desviaría fondos a Ucrania, a la que califica de corrupta, al tiempo que acusa a Kiev de intentar derrocarlo.
Durante la campaña, fue normal ver carteles de propaganda oficialista que mostraban a Péter Magyar y Volodymyr Zelensky juntos, acusándolos de “peligrosos”. Estas imágenes, puestas por Fidesz, también incluían a Ursula con der Leyen y otras figuras de la Unión Europea, caracterizadas como “enemigas de Hungría”.
Orbán ha sido uno de los aliados más importantes de Putin en la Unión Europea, y entre otras cosas ha bloqueado distintos proyectos de ayuda a Ucrania, con el veto que le confiere a Hungría ser país miembro del bloque. Al respecto, Albert, que vive en Budapest, quiere que su país se aleje del influjo de Moscú: “Somos parte de la Unión Europea, no quiero que estemos ni un poco más cerca de Putin, y encima Orbán ha venido trabajando para él estos cuatro años de guerra”.

A pesar del entusiasmo, los analistas aseguran que Magyar no es precisamente un anti-Orbán, sino más bien una plataforma similar a la de Fidesz, pero sin corrupción.
Al igual que Orbán, Magyar se opone al pacto migratorio de la UE. Votó en contra del préstamo a Ucrania, aboga por fronteras seguras y no tiene planes de romper los lazos energéticos de Hungría con Rusia antes de 2035. En todas las cuestiones sustantivas que definen la división entre izquierda y derecha europea, Magyar se sitúa exactamente en la misma posición que Orbán.
Lo que promete cambiar es la gobernanza, más que la ideología, indican los expertos. Reformas anticorrupción, Estado de derecho, nombramientos meritocráticos, desbloqueo de fondos de la UE congelados, son algunas de las cosas esperables de su gobierno.
Desde las otras capitales europeas, recibe como buena noticia la victoria de Magyar. El presidente francés, Emmanuel Macron, celebró la victoria de la democracia y “el apego del pueblo húngaro a los valores de la Unión Europea y al lugar de Hungría en Europa”. “Juntos, avancemos hacia una Europa más soberana, por la seguridad de nuestro continente, nuestra competitividad y nuestra democracia”, afirmó.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue una de las primeras en felicitarlo por su victoria electoral. Declaró: “El corazón de Europa late con más fuerza en Hungría esta noche. Hungría ha elegido Europa. Europa siempre ha elegido Hungría. Juntos somos más fuertes. Un país retoma su camino europeo. La Unión se fortalece”.
Mientras tanto, Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, se sumó a las felicitaciones a Peter Magyar y su partido, Tisza. En una publicación en X, afirmó: “Felicitaciones a @magyarpeterMP y al partido TISZA por su contundente victoria. Es importante que prevalezca un enfoque constructivo. Ucrania siempre ha buscado relaciones de buena vecindad con todos los países europeos y estamos dispuestos a fortalecer nuestra cooperación con Hungría”.

En entrevistas con La Tercera, distintos habitantes de Budapest comentaron la votación. Durante el cierre de campaña de Orbán, Christopher, de 22, indicó que teme que una victoria de Magyar signifique acercarse a la guerra con Ucrania, y asegura que los líderes de Occidente, “la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, o el secretario de la OTAN, Mark Rutte”, están alentando la confrontación con Rusia, y que Orbán no se deja llevar por eso. “Cuando Rutte dice que tenemos que prepararnos para pelear la guerra que nuestros abuelos pelearon: son frases muy preocupantes. Y siento que nos están empujando, en los diarios, cada vez más por la guerra”.
A las orillas del Danubio, Peter, de 33, trabaja en una organización de psicólogos, esperaba que Magyar gane las elecciones: “Porque creo que los últimos 16 años, lo que Fidesz le ha hecho al país, la corrupción, todo lo que pasa tras las cortinas, ha venido envenenando todo, vamos en la dirección incorrecta. Encima perdemos los fondos de la Unión Europea, y él dinero que hay lo usan ellos para financiar diferentes organizaciones y su partido, y aquellos que son cercanos a ellos. Pero no han desarrollado nada en el país, y eso se ve en la infraestructura, en la educación, en la salud”.
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