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William B. Allen, analista estadounidense: “Trump ha apostado toda su presidencia al resultado de su política exterior”

En medio de la guerra con Irán y con millones de personas saliendo a las calles para oponerse a su mandato, Donald Trump está pasando por el peor momento desde que entró a la Casa Blanca. En entrevista con La Tercera, el cientista político de la Michigan State University comenta la situación en Estados Unidos.

Personas ven el discurso de Donald Trump en un bar en Nueva York. Foto: Archivo

En miras a las elecciones legislativas de noviembre, en que los republicanos parecen ir a una derrota segura en la batalla por la Cámara de Representantes y el Senado, la figura de Donald Trump parece estar dañando más que ayudando. El índice de aprobación promedio del presidente estadounidense cayó por debajo del 40% tanto en el rastreador de encuestas del New York Times como en el Silver Bulletin de Nate Silver, un punto bajo para su segundo mandato, que comenzó con un índice de aprobación promedio superior al 50%.

En entrevista con La Tercera, el profesor de ciencias políticas de la Michigan State University, William B. Allen, comenta la situación del mandatario republicano, y el escenario para su partido en las elecciones de medio mandato.

¿Cómo describiría el actual momento de la presidencia de Trump, que ya va en su segundo año?

El momento actual de la presidencia de Trump debe analizarse a la luz de la situación actual de la seguridad nacional de Estados Unidos. El presidente Trump ha llevado a cabo un cambio radical en la política de seguridad nacional, adoptando la “dominación no imperial” como un imperativo para la seguridad estadounidense. Por “dominación no imperial” entendemos la capacidad de proyectar fuerza en cualquier parte del mundo en pos de los objetivos de la política estadounidense, pero sin asumir la responsabilidad administrativa de ningún otro Estado.

En consecuencia, Estados Unidos busca obligar a otros Estados a asumir la responsabilidad administrativa dentro de sus territorios, sin representar una amenaza para Estados Unidos. Si este enfoque funciona (habrá que ver Venezuela e Irán) se verá claramente para el verano. De funcionar, generará una amplia reacción pública en Estados Unidos y en el extranjero, y redundará en beneficio del presidente Trump.

Donald Trump con miembros de su gabinete en la Sala de Situaciones de la Casa Blanca, el 21 de junio de 2025, en Washington. -

Por lo tanto, Trump ha apostado toda su presidencia al resultado de sus iniciativas en política exterior. Las consecuencias de gran alcance de esto afectan no solo a las alianzas recién formadas, sino también a la Alianza Atlántica. Esto significa que el presidente Trump está redefiniendo la postura militar estadounidense en Europa Occidental, alejándose de la defensa de primera línea y orientándose hacia una defensa complementaria. Esto conllevaría una reducción de las fuerzas estadounidenses desplegadas en Europa, en bases con las que Estados Unidos no puede contar para respaldar su proyección de poder global.

La declaración del primer ministro británico Keir Starmer, cuando dice “esta no es nuestra guerra” ha supuesto el fin de la suposición de que Estados Unidos será la primera línea de defensa de Europa. Negar a Estados Unidos el acceso a las bases que mantiene en Gran Bretaña, España y Alemania redefine la relación de Estados Unidos con estos aliados.

Junto con esta realidad estratégica, una reactivación coordinada del desempeño económico estadounidense significará que la presidencia de Trump en el año 2026 se beneficiará de un impulso comercial inusualmente fuerte por parte de la opinión pública.

Protestas No Kings en EE.UU.

¿Cuán importantes y efectivas son realmente las protestas del movimiento “No Kings” contra Trump? ¿Afectan de alguna manera, fuera de la esfera de los demócratas?

Las protestas del movimiento “No Kings” tienen un efecto mínimo en Estados Unidos. Sirven principalmente como herramientas de organización para la izquierda progresista, en miras a crear cierto momentum para iniciativas políticas futuras.

La idea, bastante absurda, de que el presidente Trump es un rey o un dictador no obtendrá una aprobación generalizada, incluso si el presidente Trump experimenta el habitual descenso en las encuestas de popularidad durante su segundo año de mandato, algo que suelen experimentar los presidentes estadounidenses.

Trump lleva meses cayendo en las encuestas, y este último mes fue particularmente notorio. ¿A qué se debe esta actual impopularidad?

La principal razón del descenso del presidente Trump en las encuestas -además de las habituales- es la persistente incertidumbre sobre la economía, que siempre capta la atención del público con mayor facilidad. Al mismo tiempo, es algo que se puede revertir fácilmente si la situación de la población mejora sustancialmente. En este sentido, conviene señalar que las “guerras arancelarias” han tenido un efecto mínimo en el deterioro del desempeño económico. El reconocimiento de este hecho se retrasará, ya que se trata de un indicador rezagado.

¿Cuán probable es que las elecciones de medio término representen un resultado “negativo” para los republicanos? ¿Qué tendría que pasar para que el partido mantenga las dos cámaras?

Los republicanos perderán las elecciones de mitad de mandato, como es tradición para el partido en el poder, a menos que surja un tema especialmente relevante de aquí a entonces que genere inquietud pública. Ese potencial existe en temas como la inmigración ilegal, la Ley SAVE (que exige la ciudadanía para votar) y cualquier emergencia internacional imprevista. Una modesta mejora en el desempeño económico tendrá poca o ninguna repercusión, mientras que una mejora drástica asegurará que se mantengan en el poder contra todo pronóstico.

¿Cuáles son los temas más controvertidos y determinantes de esta reforma electoral, el SAVE Act? ¿Cuánto puede cambiar el resultado de la elección?

La “Ley para Salvar a Estados Unidos”, o SAVE Act, tiene como objetivo principal hacer cumplir la disposición constitucional que establece que el Congreso “podrá, en cualquier momento, mediante ley, dictar o modificar las normas (que los estados prescriban sobre fechas, lugares y forma de celebración de elecciones)”.

Dado que diversas jurisdicciones han adoptado normas muy dispares que dificultan la prevención del fraude, la Ley para Salvar a Estados Unidos busca establecer procedimientos uniformes que puedan ser supervisados ​​con mayor facilidad, incluyendo la verificación de la elegibilidad de los ciudadanos.

Esta ley tendría un impacto significativo en las elecciones posteriores, pudiendo alterar los resultados partidistas.

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