Vejez deteriorada: 43% de adultos mayores se siente solo y al 32% no le alcanza el dinero

Foto: Miguel Moya / Agencia Uno.

Encuesta revela una caída en los indicadores de calidad de vida, lo que estaría influido por el estallido social. Frente al debate constitucional, experta plantea que se debe incorporar un enfoque de derechos de las personas mayores.




Las bajas pensiones, aquellas jubilaciones que obligan a los adultos mayores a seguir trabajando hasta avanzada edad, fueron parte de los motivos del estallido social de hace un año. Pero no son el único problema que ellos sufren.

Así lo revela la Quinta Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez 2019 UC-Caja Los Andes, que el plantel presentará este jueves y que muestra una caída significativa en casi todos los indicadores que el estudio analiza desde su primera versión de 2007, coincidiendo con el estallido, pues la muestra fue tomada entre diciembre y enero.

Entre los adultos mayores consultados, el 32,9% dijo estar insatisfecho con su vida, cifra que en 2016 fue del 27,6% y que en los últimos años venía bajando. También hubo un repunte entre quienes tienen apuros económicos: el 31,6% dice que el dinero no les alcanza para satisfacer sus necesidades, frente al 23,7% que afirmaba lo mismo en 2016.

Todo ello tiene un reflejo en su salud mental. Mientras el 30,7% de los adultos mayores dice tener síntomas depresivos, el 43,5% percibe algún grado de soledad en su vida, lo que se suma a un aumento en la sensación de maltrato de la sociedad por este sector etario. Por ejemplo, 34,3% dice que no recibe un buen trato en los consultorios u hospitales, 25,4% dice que siente maltrato de los servicios públicos y municipios, y 13,3% percibe lo mismo de sus familias.

Además, es primera vez en las cinco ediciones del estudio, que se realiza cada tres años, que caen bruscamente las necesidades resueltas de los adultos mayores: 54,1% decía que tenía resueltas su situación de salud (65,7% en 2016) y 43,2% afirmaba tener satisfecha su necesidad económica (61,8% hace tres años). Algo similar ocurre con las necesidades de alimentación, vivienda, afecto y cariño, recreación y transporte.

¿Por qué la percepción de vida está tan deteriorada? Según las expertas a cargo del estudio, no se debe necesariamente a que el país empeoró para ellos, sino que influyó el estallido social: les hizo darse cuenta de qué tan mal estaban y de que sí es posible acceder a una vida mejor.

Macarena Rojas, directora del Programa Adulto Mayor UC, dice que tras la crisis “se podría especular que hubo un aumento de las expectativas de los adultos mayores, porque se instaló la demanda por mejores pensiones, por un mejor sistema de salud, y ellos compararon eso con lo que tienen hasta ahora. Se dan cuenta de que no están satisfechos y quizás eso subió el umbral de lo que esperan obtener”.

También influiría el hecho de que muchos adultos mayores siguen trabajando hasta avanzada edad, por lo que el estallido les abre esperanzas de cambiar sus condiciones de vida.

“Lo más preocupante que muestra la encuesta es que en los últimos 10 años la calidad de vida iba mejorando, pero ahora vemos una baja en la mayoría de los indicadores, especialmente en salud y necesidades económicas: prácticamente bajó 10% la satisfacción de cada uno. Es una luz de alerta”, agrega Rojas.

Otro factor que influye en una menor percepción de la calidad de vida, plantea la experta, es la “acumulación de desigualdad”. Es decir, las personas que acceden a menos educación cuando son jóvenes, acceden durante su vida a empleos más precarios y a una peor salud, lo que va ampliando la brecha frente a quienes sí tuvieron esas oportunidades.

Acceso a tecnología

Soledad Herrera, socióloga y directora técnica de la encuesta, también cree que la baja en los indicadores se debe al cambio de percepción que la gente tiene sobre sus vidas luego del estallido. Pero explica que hay una gran heterogeneidad en los resultados, dependiendo del nivel educacional al que accedieron los consultados.

“La mitad de los adultos mayores no superaron una educación básica y eso cruza todo, incluso sus relaciones con otros. Lo vemos en la pandemia, donde ha sido esencial el uso de celulares. Hay gente que accede a ellos y otros que no”, explica.

Por ejemplo, el 42,5% dice tener acceso a un teléfono inteligente, cifra que cae al 13% si se observa solo a quienes tienen más de 80 años. “Aquí el problema no es solo el acceso, sino que el conocimiento sobre la tecnología. Los mayores de 80 años se ponen nota 2,9 en cuanto a su capacidad para usar celulares, y los de 60 años se ponen nota 4,6”, dice.

La encuesta muestra una alta prevalencia de la ansiedad: 48,2% se considera una persona preocupadiza, 41,1% se siente nervioso a menudo y 34,7% afirma que se pone ansioso por sus propios pensamientos.

Vejez y Constitución

Los resultados de la encuesta surgen en medio del debate constitucional, donde los expertos creen que los adultos mayores deberían ser materia de discusión. Macarena Rojas dice que se necesita visibilizar el “viejismo”, es decir, la discriminación hacia personas mayores, tal como ha ocurrido con el machismo y el racismo, pues está presente en la idiosincrasia chilena.

“Hay que incorporar un enfoque de derechos y una mirada que tiene que ver con el curso de la vida. La gente ve a los adultos mayores como otro lejano, como si no fuésemos a envejecer. Pensar en ellos es pensar en la sociedad en que nos gustaría envejecer. Trabajar por los adultos mayores es trabajar por todos nosotros”, puntualiza.

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