Estudio revela que no entender los números es más común que la dislexia
<p>Discalculia es el nombre de este transtorno del aprendizaje que suele pasar desapercibido para padres y profesores por lo que muchos niños no reciben a tiempo el tratamiento que necesitan.</p>

l número de niños que sufre de discalculia, trastorno que impide reconocer los números y entender la aritmética, es más alto que el de los niños que sufren dislexia o incapacidad de reconocer las letras, según un estudio británico.
La investigación involucró a 1.500 estudiantes y encontró que entre el 3% y el 6% de los niños sufre de discalculia, mientras que la dislexia está presente entre el 2,5% y el 4% de los pequeños.
La evidencia muestra que la discalculia es igual o incluso más común que la dislexia. Sin embargo, es menos conocida y, por lo tanto, menos tratada por profesores y padres. Algunos niños, incluso, pueden pasar toda su etapa escolar sin saber que sufren de este trastorno.
Este problema no se relaciona con la forma en que el niño es educado ni tampoco con su inteligencia. Es un trastorno del aprendizaje que impide a los niños entender los números y los hace fallar en matemáticas.
El estudio fue llevado a cabo en Cuba por los ministerios de Salud y Educación de la isla, los que encargaron una encuesta nacional para medir la extensión de este problema utilizando un test desarrollado por el profesor de neurociencia cognitiva Brian Butterworth, del University College de Londres. Este problema no sólo causa trastornos a los escolares, que se sienten decepcionados por no aprender, sino también a los profesores, que no saben cómo ayudar a los niños.
COMO DETECTARLA
La discalculia es un trastorno del aprendizaje que dificulta la habilidad de usar y entender los números. Los niños con discalculia pueden presentar dificultades en habilidades de memoria y atención, de orientación, alineación de números y símbolos, direccionalidad -saber qué es arriba y abajo- y confusión de símbolos, por ejemplo, entre el más y el menos.
Uno de sus síntomas más evidentes es el bajo rendimiento en matemáticas, mientras en las otras asignaturas hay un desempeño normal, según explica Luis Alemán, sicólogo de la Universidad Central. El profesional señala que la edad en la que se puede detectar fluctúa entre los seis y ocho años, pero muchas veces esto no sucede debido a "la poca preparación de los docentes para detectar estos trastornos".
El profesor es, por lo general, el primero en darse cuenta de la situación. Los niños deben ser evaluados por un psicopedagogo, quien tras un examen neurológico puede determinar el tratamiento. Algunas de las estrategias es el acompañamiento paso a paso de los niños, el uso de computadores o algún tipo de enseñanza multisensorial, que aproveche la capacidad visual o auditiva de los escolares. "Una de las estrategias es enseñar los números acompañados de sonidos o pedirles que lean los problemas matemáticos en voz alta", asegura el sicólogo. La atención personalizada también es una buena estrategia.
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