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Jani Dueñas, comediante: "Tuve que salvarme a mí misma y ahí llegó de vuelta el humor"

Con más de ocho años en el stand up, la comediante prepara su primer unipersonal, Ya no somos los mismos, en el Teatro Ictus.

“Me cayeron cuatro pianos arriba de la cabeza”, explica Jani Dueñas, comediante, mujer de stand-up, alguna vez rostro de El club de la comedia (CHV) y de Campo minado (Via X). “Si me subía a un escenario los iba a deprimir a todos”.

Así resume Dueñas su 2016: terminó sus shows colectivos Hardcore, que hacía con Natalia Valdebenito, José Miguel Villouta y Paloma Salas. Terminó el show a dupla, Solas, que también compartía con Salas. Se acabó su trabajo en radio Universo. Se acabó su trabajo en Campo minado, de Vía X. Terminó una relación amorosa de tres años. Y su padre murió.

“Con Hardcore nos fue demasiado bien. Eramos como una banda de rock. Estaba bien en su momento. Obvio que te crees la raja: ‘Esta semana no me presento porque es muy poca plata’, o: ‘Llevo ocho años haciendo esto, no voy a ir a cualquier bar’”, dice la comediante . “Pero cuando cambia tu eje, que fue lo que me pasó este año, te preguntas: ¿Qué pierdo en subirme a todos los escenarios que pueda? ¿De qué sirve tomar esa posición de vaca sagrada? Para que te digan: ‘Ah, ella, precursora del stand up en Chile’ y te quedas contando los mismos chistes cinco años. Tienes que arriesgarte”.

La parte positiva de tener un mal - o pésimo- año, es que para una mujer que lleva años en stand-up  todas esas reflexiones, y a veces dolores, se convierten en valioso material arriba del escenario. Dueñas transformó su crisis personal y laboral en comedia, y lo volcará próximamente en Ya no somos los mismos, su primer unipersonal, cuya presentación será el 7 de octubre en el Teatro Ictus.

Partir de cero

Tras años de tomar materiales para hacer comedia de su propia relación amorosa, Dueñas se vio enfrentada a pensar de qué hablar tras el término. “No voy a decir el mote del ‘humor es sanador’ porque no fue así. El humor no llega solo”, explica Dueñas. “Yo necesitaba tiempo. Cuando estás con el drama encima no te puedes reír. Yo no sabía hacer chistes de la muerte de mi viejo. Cómo me iba a reír si estaba con la herida súper abierta. El proceso no fue: el humor me va a salvar. Yo tuve que salvarme a mí misma y ahí llegó de vuelta el humor”, reflexiona.

“Yo encontré después, pero mucho después, cosas que son tan chistosas del funeral de mi papá -sonríe diciéndolo-. A mí, la muerte de una relación y de un familiar se me juntaron. Para mí es la misma muerte. Cosas que  un día desaparecen, y eso es lo horrible de la muerte, que de repente está todo perfecto y al día siguiente la persona no está. Y me pasó eso, quedé completamente huérfana y me obligó a decir: quién soy, a dónde vengo, a dónde voy. Volví a la partida, como en el ludo”.

Consciente de que el stand up es un formato que está ligado directamente con quien lo realiza, pues las vivencias son las que se vuelven historias, Dueñas tomó lo que sintió estos últimos meses, lo reunió con todas las formas que tomó para superar la pena: carta astral, tarot, biomagnetismo, sicóloga desde febrero; y añadió todas las etapas de ruptura: ver tele en cama, llorar, llamar a las cuatro de la mañana. Todo eso lo subirá en el escenario en un show que durará aproximadamente una hora y quince minutos y cuya primera parte será “como una charla TED sobre el amor”. De la segunda parte, prefiere no adelantar nada, pero sí cuenta que habrá un baile y que Ya no somos los mismos hace un viaje desde lo asuntos “más terrenales hasta los más zafados”.

“Estuve todo el primer semestre deprimida y aceptando. No tratando de hacer que estaba bien. Tengo 41 años. Algo tengo que aprender de esto. Y creo que lo logré. No estoy para cuña de revista: ‘Ahora soy otra’, pero estoy en contacto con lo que quiero y lo que no quiero”, sigue quien prefiere no transar sobre su manera de expresarse ni de los temas que aborda para gustarle a todos los públicos. “Si le gusto a un poco menos de personas y me mantengo en teatros chicos, yo feliz de la vida. Me gusta el bar y siento que he hecho mi carrera en bares. Siento que mi camino es más off, más alternativo, y me gusta. Puede que haya alguien que me diga: ‘Te mueres de susto de llenar un espacio grande’. Puede ser también. Pero para mí es ir de a poco. Soy muy cautelosa”.

“Ya no somos los mismos -cierra- es un nombre bien emo y es todo lo contrario a lo que la gente esperaría de un nombre de un show de stand up, que es más in your face. Pero yo no quería eso, no tengo esa energía. Para mí es serenidad. Calma después de la tormenta. Y ahora me río del proceso: no nos hagamos los huevones si a todos nos ha pasado. A todos se nos ha muerto alguien, a todos nos han roto el corazón. Eso de que hay que ser buena persona y dejar ir… uno no es buena persona cuando lo está pasando mal. Sale lo peor de uno y tienes todo el derecho a volverte loca. Y me volví loca. Y ahora les cuento lo que me pasó. Dejemos de hacernos los cool. Yo me hice la cool por un montón de años. Y ya no quiero hacerme la cool”.

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