Por Nicole IporreControlar y tratar el colesterol alto: 4 claves sobre las nuevas guías de manejo
Las guías de la Asociación Estadounidense del Corazón actualizan el manejo del colesterol LDL, también conocido como el “colesterol malo”. Esto es todo lo que debes saber para reducir el riesgo cardiovascular.

Este 2026, la Asociación Estadounidense del Corazón publicó una nueva guía para manejar el colesterol LDL —considerado como “malo”— en el cuerpo. En exceso, provoca graves problemas de salud, como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
De esta manera, tanto pacientes como profesionales de la salud pueden estar mejor informados sobre los avances de la medicina en esta materia y cómo se debe tratar esta condición médica que, en el 80% de los casos, pueden prevenirse con un manejo temprano.
La indicación general y más novedosa de las nuevas guías es que las personas con riesgo de padecer enfermedades cardíacas deben comenzar sus esfuerzos por reducir el colesterol a partir de los 30 años y no parar hasta la vejez.
También se actualizaron cuáles son los niveles de colesterol sanos: la cifra ahora está por debajo de lo que solía recomendarse anteriormente: lo ideal es que todas las personas marquen menos de 100 en sus resultados de LDL.
Además de estos datos fundamentales, la guía para controlar y tratar el colesterol alto puede resumirse en 4 pasos importantes. Este es el acercamiento que toda persona debe tener para prevenir los riesgos del exceso de colesterol.

1. Conoce tus niveles de colesterol
El primer paso clave de las nuevas guías de manejo es que toda persona desde los 10 años debe comenzar a medir sus niveles de colesterol LDL.
Es un examen de sangre sencillo, pero decidor, que puede ayudar a identificar afecciones genéticas como la hipercolesterolemia hereditaria, que suelen presentarse de forma silenciosa en los niños y cuya consecuencia es grave: el colesterol puede elevarse a niveles extremos.
Si todo marcha bien, el próximo examen puede ser a los 19 años y, a partir de allí, deben haber controles al menos cada cinco años.
Todo esto, porque la evidencia científica muestra que, mientras menores sean los niveles de LDL en la sangre, menor será el riesgo de sufrir alguna afección vinculada, como un infarto o derrame cerebral.
A este examen de sangre, se debe agregar la medición de la lipoproteína(a) al menos una vez, pues puede amplificar el riesgo de enfermedades al corazón, incluso cuando los niveles de lípidos están normales.
2. Identifica tu riesgo
Las nuevas guías sugieren que se utilice la calculadora PREVENT que hace una evaluación de los factores de riesgo de cada paciente para determinar cuán probable es que padezca enfermedades cardiovasculares a corto (10 años) y largo plazo (30 años).
Algunos de ellos son tener enfermedades cardíacas previas, diabetes, menopausia precoz, preeclampsia, diabetes gestacional, artritis reumatoide, enfermedad renal, índice de masa corporal alto, entre otros.
Esta conversación del paciente con su médico debiese partir alrededor de los 30 años. De esta manera, pueden tomarse medidas preventivas, como medicamentos o cambios en el estilo de vida, para disminuir el riesgo.
Y es que, según la Dra. Erin D. Michos, directora asociada de cardiología preventiva de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, “el riesgo no radica solo en los niveles de LDL, sino en la cantidad de años que las arterias están expuestas a esos altos niveles”, dijo en conversación con The Washington Post.

3. Conoce en qué niveles deberías estar
Las guías han establecido nuevos niveles saludables en los resultados de laboratorios que midan el colesterol LDL, en función del riesgo a corto y largo plazo de padecer enfermedades cardíacas. Estos son:
- Personas con riesgo límite o intermedio: LDL inferior a 100 mg/dL.
- Personas con alto riesgo a 10 años: LDL inferior a 70 mg/dL.
- Personas con alto riesgo que ya sufrieron un infarto o ACV: LDL inferior a 55 mg/dL.
4. Encuentra el tratamiento adecuado con tu médico
Según las guías, los pacientes con niveles altos de colesterol LDL que no logran regularlos con cambios en el estilo de vida, pueden requerir tratamiento farmacológico: las estatinas siguen siendo la alternativa de primera línea.
Si bien hay pacientes que no toleran el fármaco, existe una gama de otros medicamentos que también pueden ayudar a tratar el colesterol alto: ezetimiba, ácido bempedoico e inhibidores de PCSK9.
Pero todos deben ser indicados por un profesional médico. La automedicación es peligrosa.
Además, todo debe ser acompañado con una alimentación equilibrada y ejercicio diario. La recomendación general es lograr al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado y optar por alternativas de alimentos más saludables, como frutas, verduras y proteínas magras.
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