Julio Velarde: El artífice de la estabilidad económica de Perú
Designado por el expresidente Alan García, ha estado a la cabeza del Banco Central peruano desde 2006 y es apuntado por expertos consultados por La Tercera como el fundamento del buen pasar económico en medio de la crisis política. Sin embargo, su histórica carrera en al mando del ente emisor podría terminar este año, poniendo en juego la solidez financiera del vecino país.

Con una primera vuelta presidencial donde hasta ahora, después de una semana de efectuados los comicios, la única certeza es el liderazgo de Keiko Fujimori en los escrutinios, la definición de su rival de cara al balotaje del próximo 7 de junio mantenía en vilo a Perú.
Pero, más allá de esta definición electoral, hay otra pregunta fundamental que pesa sobre esta nación de cerca de 35 millones de habitantes: ¿Qué sucedería si el presidente de su Banco Central, con 20 años en el cargo, no es ratificado en el cargo?
En los años recientes, Perú ha experimentado una profunda inestabilidad política, con ocho presidentes en aproximadamente 10 años (2016-2026), marcada por renuncias, destituciones (vacancias) y crisis sociales. Y, según fuentes consultadas por La Tercera, sería el presidente del Banco Central de Reserva de Perú, Julio Velarde, el pilar que ha impedido que esta turbulencia política no se convierta, a la vez, en una hecatombe económica.
A finales de la década de 1980, Velarde, de 73 años, presenció el caos cuando el entonces presidente, Alan García, disparó la inflación por encima del 7.000%.
En 1990, fue uno de los artífices de las reformas de libre mercado impulsadas por Alberto Fujimori. Estas políticas económicas allanaron el camino para un crecimiento sostenido. La Constitución de 1993 de Fujimori consagró la autonomía del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y prohibió el financiamiento del gasto público por parte de esta entidad, que anteriormente había alimentado la hiperinflación.
En 2006, García regresó al poder. Para demostrar su volantazo en la dirección política del país, nombró a Velarde gobernador del BCRP en septiembre de 2006.
Velarde finaliza su cuarto mandato de cinco años en julio y, aunque recientemente manifestó su intención de seguir en el cargo, en otra ocasión aseguró lo contrario, además de que su permanencia a cargo de la institución depende de la ratificación presidencial.
Autoridad
“Cuando hablo con inversionistas o agencias de calificación, una de las principales preocupaciones siempre es: ¿quién sucederá a Julio?”, dijo Luis Miguel Castilla, exministro de Hacienda durante la administración de Ollanta Humala, a The Wall Street Journal.

Bajo la administración de Velarde, Perú se ha consolidado como un actor económico confiable. Y esta estabilidad le ha revestido a él de una autoridad influyente en la política peruana. Otros economistas lo describen como una enciclopedia andante y el “Pelé” de la banca central -según lo describió el medio estadounidense- en referencia a la leyenda del fútbol brasileño.
En palabras del economista y periodista peruano, Augusto Álvarez Rodrich -consultado por La Tercera-, “Velarde maneja muy bien las reservas del Perú. Tenemos un nivel de reservas muy alto, para un país como el Perú es de lo más altos en el mundo -100 mil millones de dólares-“.
En referencia al conocimiento técnico, Álvarez Rodrich explicó que “(Velarde) tiene una muy buena capacidad de manejo de las tasas de referencia. En definitiva, ocupa muy bien las herramientas que tiene el Banco Central”.
Bajo el mandato de Velarde, la inflación en Perú promedió alrededor del 3% anual. El año pasado fue de tan solo el 1,5%, la más baja entre las principales economías latinoamericanas y por debajo de la de Estados Unidos. El crecimiento económico ha promediado un 4% anual, superando a Brasil, México, Chile y Colombia, según el Instituto de Finanzas Internacionales, y el sol se ha mantenido como la moneda más estable de Latinoamérica.
Los economistas citan este historial para destacar la importancia de la autonomía del Banco Central y, según The Wall Street Journal, la doctrina de Velarde se presenta como un modelo a seguir en países con alta inflación como Argentina, donde el ente emisor está subordinado al presidente.
“Aislar al Banco Central de las presiones políticas es crucial. Realmente garantiza mejores resultados a largo plazo”, aseguró Velarde al medio La Voz el año pasado.
Y, ante las críticas, Velarde no suele salir en defensa propia. Así ocurrió en marzo con el actual mandatario peruano, José María Balcázar, quien afirmó que los economistas son “simplemente sociólogos que saben un poco de matemáticas, nada más”, refiriéndose a al presidente del BCRP después de que este advirtiera sobre las desventajas de aumentar los salarios de los empleados públicos.
Entonces, en un país acostumbrado a la retórica acalorada y la teatralidad política, los peruanos observan atentamente las declaraciones de Velarde. Una de las más recientes, por ejemplo, pronunciadas respecto a las consecuencias económicas de la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán.

“Lo que todo banquero central quiere es ser invisible”, dijo Velarde en una entrevista radiofónica en diciembre. “Invisible porque no hay inflación, y como no hay inflación, a nadie le preocupa el Banco Central”.
Según el politólogo checo-peruano, Mirko Lauer, el rol de Velarde como autoridad, más allá de su ámbito de acción, se traduce en que otros actores de la política suelen obedecer a su opinión.
”Ni nuestros ministros de Economía y Hacienda, ni nuestros congresistas -dijo Lauer a La Tercera- han sido disciplinados para abordar el gasto público. Y la influencia de Julio Velarde ha sido fundamental para controlar esto”, explicó el también columnista del diario limeño La República.
“La presidencia de Velarde ha sido clave para frenar la irresponsabilidad fiscal en el Perú”, aseguró Lauer. En esa misma línea, Álvarez Rodrich señaló que “en torno a su figura hay como una institución que se respeta. Lo que Velarde opina se toma en cuenta”.
“Tiene una capacidad de influencia muy importante. No siempre se le hace caso, pero cuando él habla la sociedad escucha”, agregó el economista.
“Muchos hablan de construirle una estatua por haber evitado el colapso económico durante estos tiempos tan inciertos”, comentó a La Tercera el editor en jefe de la revista Americas Quarterly, Brian Winter.
La ratificación
Pero la permanencia en el cargo del histórico presidente del ente emisor peruano está en duda. La primera vuelta presidencial del domingo pasado contó con decenas de candidatos en papeletas gigantescas.
Con el 17% de las preferencias, Keiko Fujimori lleva la delantera para la segunda vuelta. Sin embargo, no hay claridad contra quién se enfrentará. Con cerca del 95% de las mesas escrutadas -y con solo algunos miles de votos de diferencia-, al balotaje podrían llegar Roberto Sánchez o Rafael López Aliaga.
Y la ratificación de Velarde en el cargo dependerá de quien resulte electo finalmente en junio. Así, se espera que en el caso de la victoria de Fujimori o López Aliaga, ambos de derecha, se solicite la permanencia del actual presidente del BCRP. Por otro lado, Roberto Sánchez -candidato del izquierdista partido Juntos por el Perú- ya manifestó abiertamente su intención de no ratificar al presidente del ente emisor.

”Nosotros en nuestro primer día de gobierno lo vamos a echar, porque solo ha gobernado para mantener contentas y felices a las transnacionales, a sus dueños, a sus amos”, aseguró Sánchez durante su campaña de cara a la primera vuelta.
Esto se debería a que históricamente en Perú -según consignó Infobae- sectores de izquierda han buscado reformar el capítulo económico de la Constitución de 1993, instaurada por Alberto Fujimori y de la cual Velarde fue el artífice de sus reformas económicas liberales que dieron paso al crecimiento vertiginoso de Perú.
Además de reformar el Banco Central, la izquierda busca elevar la intervención estatal, regular los servicios básicos y controlar los recursos estratégicos, argumentando que el modelo favorece la concentración de riqueza y no resuelve las necesidades sociales más urgentes, sostienen los expertos.
Así, entre los objetivos de Sánchez, estaría la remoción de Velarde en el cargo. “Nuestro gobierno no lo sostendrá ni un día en el gobierno del pueblo. Usted, señor Julio Velarde, no nos representa”, indicó el candidato izquierdista.
La decisión
Pero las encuestas muestran que la mayoría de los peruanos apoya a Velarde, a quien consideran un líder estable en un país con un profundo resentimiento hacia los políticos. Cuatro expresidentes están encarcelados, tres de ellos por acusaciones de corrupción. Otros fueron destituidos por el impopular, pero poderoso Congreso, muchos de cuyos legisladores están bajo investigación.
El Banco Central tiene un índice de aprobación del 96% entre los empresarios, en comparación con el 3% del Congreso, según una encuesta de Ipsos del año pasado.
Más allá de quien resulte electo presidente -o si un eventual gobierno de Sánchez pueda reformar el capítulo económico de la carta fundamental peruana-, la última palabra respecto a la permanencia de Velarde puede recaer en él mismo.

Según Bloomberg, en septiembre pasado y sobre la posibilidad de asumir un quinto mandato, Velarde dijo que “si me lo preguntan hoy, la respuesta es no (…). Me voy, me voy”.
A continuación, mencionó a dos posibles sucesores internos: el economista jefe del Banco Central, Adrián Armas, y el director general de la misma institución, Pablo Castillo. También, agregó que había otros dos candidatos más, pero no reveló sus nombres.
“Si tuviera que elegir a alguien para que inmediatamente pueda conducir las labores del Banco Central, probablemente sería alguien que ya está en el Banco Centra”, dijo Velarde en esa ocasión.
Sin embargo, en una entrevista que dio esta semana a la radioemisora peruana RPP, pareció cambiar de opinión respecto de una eventual dimisión. Ahora, sostuvo que si le proponen mantener el cargo “lo pensaría”.
Así, en medio de la expectativa sobre quién liderará el ente emisor, evitó cerrar la puerta a una eventual continuidad. E independientemente de si sigue en el cargo o no, agregó que: “Puedo irme, pero la autonomía creo que se mantiene”.
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Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
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