Opinión

Cambio de mando y continuidad

Cambio de mando y continuidad Claudio Cavalieri

La situación política de esta semana ha sido -al menos- inquietante. Quedando pocos días para el cambio de mando, entre idas y venidas de declaraciones, el traspaso entre Ejecutivo saliente y entrante sufrió, por lo bajo, percances.

Traspasar la administración del Estado por supuesto que no es una tarea simple ni exenta de tensiones. Implica una enorme cantidad de información, cerrar procesos en curso y conversar sobre políticas públicas que no necesariamente terminan con el ciclo político que concluye. Precisamente por esto último, aun cuando existan diferencias, debe primar el objetivo de asegurar un traspaso que mantenga cierto aire de continuidad.

Y aquí no hablamos de continuidad del mismo proyecto político. En las últimas décadas, los gobiernos en Chile no han compartido necesariamente la misma visión sobre el rumbo del país. Pero incluso en contextos de diferencias, la institucionalidad democrática exige que esas discrepancias se gestionen minimizando el riesgo de afectar el correcto funcionamiento de la administración y la implementación de las leyes. Por eso lo ocurrido esta semana resulta preocupante, porque genera la inquietud sobre si ese acuerdo tácito sigue vigente para asegurar la correcta marcha de iniciativas aprobadas por el Congreso Nacional.

En materia de derechos de las mujeres, existen leyes recientes que hoy se encuentran en plena etapa de implementación en materias de enorme relevancia, como los cuidados, la participación y la violencia de género.

La reciente ley que reconoce el derecho al cuidado y crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, por ejemplo, busca corregir una de las desigualdades más profundas de nuestra sociedad: que los cuidados sigan recayendo mayoritariamente sobre las mujeres. La ley que promueve mayor presencia femenina en directorios apunta a reducir brechas persistentes en el acceso a espacios de decisión. Y la Ley Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres requiere que sus disposiciones se traduzcan en protección efectiva y continua.

A ello se suman proyectos -largamente esperados- que han sido impulsados por distintos gobiernos y que se espera continúen su tramitación legislativa, como sala cuna universal, cuya discusión esta misma semana lamentablemente volvió a sufrir una nueva dilación en el Senado, frustrando las expectativas de que podamos prontamente verla convertida en ley.

Es de esperar que este clima sea pasajero. Porque en un contexto político tensionado se vuelve más difícil avanzar, y eso inevitablemente genera incertidumbre sobre los tiempos y el ritmo que puedan tener estas iniciativas tan relevantes y necesarias.

Los avances en igualdad requieren continuidad en su implementación y, sobre todo, la convicción de que los progresos para las mujeres no pueden quedar atrapados en las tensiones políticas. Ojalá tengamos la certeza de que la implementación de estas iniciativas continuará sin interrupciones.

Por Cristina Vio, directora ejecutiva de ComunidadMujer

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