Por Enrique ParisDeuda GES: el dolor de la demora

El Ministerio de Salud ha destacado un dato que, a primera vista, parece alentador: el 98% de cumplimiento de las Garantías Explícitas en Salud (GES). Una cifra que se presenta como hito de gestión y se compara -de manera insistente- con 2021, año de pleno impacto del Covid-19 en Chile. Un porcentaje que busca cerrar un ciclo, antes del 11 de marzo. Pero, en cáncer, las mediciones y porcentajes pueden ser engañosos.
La última glosa N° 6 permite observar la evolución de las listas de espera No GES y el cumplimiento de las GES, con cierre al 2025. Un balance que nos exige una lectura más honesta, más profunda y más humana. No basta solo con destacar que egresan más pacientes de los que ingresan, ni que la mediana de los tiempos de espera bajan. Es relevante saber quiénes están quedando atrás.
Porque detrás de ese 98% aún hay más de 76 mil personas que siguen esperando por una atención que se les garantizó por ley. Miles de personas para las cuales el tiempo no es una variable estadística que se pueda adornar, sino un factor que incide directamente en su pronóstico, en su calidad de vida y, en muchos casos, en su sobrevida.
En ese contexto, la realidad hoy es dramática: una de cada cuatro GES retrasadas corresponde a cáncer. Y no se trata de un fenómeno catalogable como circunstancial. Entre el primer trimestre de 2022 -cierre del gobierno anterior- y el cuarto trimestre de 2025, los retrasos en GES oncológico aumentaron un 77%, pasando de 11.009 a 19.518 personas. Solo entre el tercer y cuarto trimestre de 2025, el alza fue de más de un 23%.
Más preocupante aún es que incluso cánceres con programas de detección consolidados muestran deterioro. Cinco cánceres -cervicouterino, colorrectal, mama, gástrico y próstata- concentran más del 82% de los retrasos oncológicos. Esto no es una anomalía puntual o una lectura errónea, es una señal estructural.
El caso del cáncer cervicouterino es particularmente alarmante. En solo un trimestre, las garantías retrasadas aumentaron en un 71%, pasando de 3.147 a 5.380 personas, a diciembre de 2025. En cáncer colorrectal, los retrasos crecieron un 160% en tres años, es decir, casi 3.000 nuevas garantías sin resolver. En cáncer de mama, el aumento alcanza un 33% al comparar el último trimestre de 2022 con el mismo periodo de 2025.
Si bien es justo reconocer los esfuerzos del gobierno actual, también es imprescindible evitar un relato de cierre triunfal cuando la evidencia muestra que, al menos en cáncer, la deuda sigue creciendo. Quienes esperan no admiten dilaciones administrativas ni estadísticas como consuelo.
¿Es un problema de falta de recursos o de tiempo, como indicó una autoridad sanitaria? La pregunta de fondo es si estamos dispuestos a medir el éxito del sistema por indicadores agregados, o por la capacidad real del Estado de cumplir su promesa cuando más importa: cuando una persona enfrenta un cáncer y el tiempo juega en su contra.
Por Enrique Paris, exministro de Salud y Director Médico, Clínica MEDS
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