Por Gonzalo CorderoDudosa ayuda
La situación de Cuba es dramática, casi sin energía, ni alimentos, ni los suministros básicos para sostenerse; está al borde la catástrofe humanitaria. Ese es el resultado de más de 60 años del régimen totalitario y socialista de los Castro, el fracaso en su expresión más evidente, innegable y brutal para el pueblo cubano, víctima del abuso de un grupo de jerarcas que se perpetuaron en el poder con la ayuda de regímenes aliados que, por conveniencia económica o intereses geopolíticos, ayudaron a sostenerlos.
Pero el apoyo de esos aliados se acabó. Primero fue la Unión Soviética, con todo el bloque de sus países satélites cuyos gobiernos quedaron sepultados bajo los escombros del muro de Berlín y ahora es Venezuela la que deja de entregarles el soporte parasitario, que le proveía petróleo a cambio de una dependencia funcional al chavismo.
En esta crisis terminal, poco tiene que ver el embargo norteamericano, al que se le ha intentado hacer ver como una suerte de bloqueo militar, semejante al que, en su momento, intentó hacer el régimen comunista de la República Democrática de Alemania con la parte occidental de Berlín. Salvo con Estados Unidos y con un alcance acotado, Cuba puede comerciar con todo el mundo. La imagen de una isla bajo asedio, aislada cual fortaleza medieval sometida a la autarquía dentro de sus muros, es solo eso, una imagen que provee de una suerte de excusa psicológica a los que se niegan a la evidencia del derrumbe del modelo al que admiraron y al que peregrinaron por décadas para inclinarse solícitos ante “El Comandante”.
Por supuesto que el pueblo cubano necesita ayuda, pero el primer apoyo que la comunidad internacional le debe es el necesario para liberarse de la dictadura que les quitó la libertad, que dividió a miles de familias, que los envió al exilio, que les impuso una desesperación que los lanzó en balsas a las aguas del Caribe para huir de la miseria opresiva del Castrismo. Ayudar mediante recursos que administrará la dictadura es seguir alimentando el chantaje que ha permitido a los jerarcas sostenerse en el poder.
El abogado cubano-chileno Mijail Bonito ha aclarado con meridiana precisión que la ayuda que se envía a través de Naciones Unidas se distribuye mediante administración conjunta con el régimen y que estamos, por lo tanto, contribuyendo a proveer las bodegas de la tiranía, pese a que existe un canal alternativo a través de Caritas.
Una vez más el PC impone su visión al gobierno del Presidente Boric y determina su accionar, revestido de una visión maniquea que le permite apuntar torpe e innecesariamente contra Estados Unidos. Pretender ayudar al pueblo cubano alimentando, en el fondo, el discurso ideologizado y trasnochado del imperialismo es de dudoso resultado, pues sigue imponiendo el precio inaceptable de la opresión a cambio de la subsistencia.
Llegó el momento de que la izquierda latinoamericana asuma el fracaso del último resabio de la utopía que persiguió y entierre finalmente los falsos ídolos que por décadas adoró.
Por Gonzalo Cordero, abogado
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