Opinión

El Pacífico Sur Oriental: diversificando alianzas para Chile

Nueva Zelandia

La región del Asía Pacífico ha sido durante las últimas décadas la principal área de crecimiento y dinamismo de la economía mundial, volviéndose geopolíticamente más desafiante en los últimos años con la expansión de la influencia china, con el mayor involucramiento en y reticencia de los países de la zona, así como escenario de la pugna estratégica sino-estadounidense. Esta reconfiguración del poder global da cuenta de la necesidad de que la política exterior se adapte con rapidez a un contexto complejo e incierto. Ya no solo se trata de diversificar mercados, sino que también áreas geográficas subutilizadas.

Para países como Chile, Australia y Nueva Zelanda, el Pacífico es mucho más que un océano vecino. Es la base de su presencia y capacidad de control sobre ecosistemas ricos en recursos y sobre las rutas marítimas de las que depende buena parte del comercio exterior. Es también garantía de conectividad aérea internacional, de abastecimiento energético externo y de capacidad de navegación y comunicación en el ciberespacio. Precisamente por esta posición geográfica, a Chile se le ha asignado un área de responsabilidad de Búsqueda y Salvamento Marítimo y Aéreo (SAR), cuyos límites colindan con las zonas SAR de Perú, por el norte, y de Francia y Nueva Zelanda, por el oeste, y por el sur, con la Antártica, lo que genera una interacción constante en materia de seguridad marítima y aérea internacional.

El Pacífico es, además, una de las grandes reservas mundiales de recursos naturales y el principal mitigador del aumento de la temperatura atmosférica, moderando así el cambio climático generado por la actividad humana. La creciente sobreexplotación de los recursos pesqueros en los océanos ha impulsado una serie de acuerdos internacionales orientados a asegurar su explotación sustentable.

Estos países comparten principios democráticos y valores comunes frente a este panorama. Atravesamos una etapa de incertidumbre que obliga a los países a repensar y proyectar nuevas estrategias de alianzas internacionales. Es momento de iniciar un debate y evaluar opciones sobre cómo enfrentar, entre otros desafíos compartidos, las dinámicas del comercio y la libertad de navegación, la Antártica, crimen organizado transnacional, la pesca ilegal y la crisis climática.

Entre estos países existe un creciente intercambio cultural, profesional y de turismo que de seguir potenciándose. Hay una vinculación histórica, forjada a través de redes a las que pertenecemos desde hace décadas y de actividades profesionales de impacto institucional en los ámbitos de abastecimiento, logística, preparación y operación conjunta en el ámbito de la seguridad y defensa. Este vínculo requiere un manejo internacional más denso, en diálogo permanente con los demás países que tienen intereses en el Pacífico. Chile, Nueva Zelanda y Australia tienen una ventana de oportunidades que debemos explorar y desarrollar. Con dosis de realismo y creatividad, Chile debe ampliar su proyección geográfica y de alianzas.

Por Andrés Villar, Profesor, Magíster Ciencia Política, UC

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