Gobierno local, mirada global: Partimos

Foto: Luis Sevilla




Por Claudio Orrego. Gobernador regional de la Región Metropolitana

Se acaba de instalar el Gobierno Regional de la Región Metropolitana, una nueva institución de la República que marcará un antes y un después en el proceso de descentralización, y que en el caso de Santiago tendrá un alcance particular al involucrar 52 comunas y más de un 40% de la población nacional, lo que significa una oportunidad de liderazgo territorial que definirá el futuro de Chile en términos de desarrollo equitativo y participación ciudadana. La gobernanza regional es mucho más que el gobierno en sí mismo y conlleva el esfuerzo de muchos actores, públicos, privados, gremiales y sociales, nacionales y también internacionales.

La experiencia extranjera ha demostrado la importancia de los gobiernos regionales o provinciales para el desarrollo de un país. No es una “cuestión gourmet” que interese a unos pocos, o una obsesión administrativa de emancipadores locales. Lo que está en juego son las bases de un Estado que crece de manera sostenida y equilibrada, “mirándose desde dentro” y no preso de un centralismo que lo limita y ciega en sus reales capacidades de crecimiento. Así lo han entendido las naciones que han promovido liderazgos locales, aunque en América Latina dicha experiencia sea más bien escasa, producto de ciertas herencias históricas en la forma de organizar el gobierno y entender el rol de la figura presidencial a la hora de distribuir el poder político.

Para Santiago, lo hemos dicho hasta el cansancio, el desafío será mayúsculo por el embargo social, económico y anímico que nos deja el Covid, y que ha sido también una manifestación de la desigualdad territorial y social que enfrenta nuestra capital. Es por ello que planteamos un plan de recuperación que tenga un especial foco en dimensiones claves que la pandemia ha desnudado como síntomas de profunda inequidad, como lo son el acceso al consumo de bienes esenciales, la provisión de educación y la entrega de ayudas sociales universales. Aquí sumaremos una oferta para la “pandemia invisible” que son los problemas de salud mental y apoyaremos la trazabilidad en vacunación de municipios.

También están ahí la integración digital, cerrando brechas entre ciudadanos, familias y barrios, y la conectividad urbana sustentable. En esto último aun necesitamos actualizar el Plan Maestro de Ciclovías de Santiago -que tiene 700 kms. potenciales de los cuales solo 250 kms. están construidos- mejorando, homologando e integrando estándares de seguridad y acceso para evitar el síndrome de “archipiélago comunal”, esto es la existencia mayoritaria de ciclovías dentro de las comunas, pero no “entre comunas” que debiera potenciarse.

Por cierto, que a todo aquello se suman las prioridades que los propios vecinos nos han encomendado a la hora de construir nuestro programa de gobierno, como es el caso del desarrollo económico, medioambiental y la seguridad.

Para abordar todas estas tareas será clave la forma, no solo el fondo, de las políticas que se impulsen y coordinen. Y también un diseño interinstitucional creativo de una nueva gobernanza que nos permita hacer de Santiago una región visible “hacia dentro y hacia fuera”, con la nitidez de las grandes capitales que logran ser protagonistas del destino de sus países.

Ha sido pública la polémica por la asignación de recursos y la facilitación logística para el inicio de estas tareas. Como gobernador he sido claro en el fondo y dialogante en la forma. Caer en mezquindades es hacernos trampas a nosotros mismos. Los países maduros complementan sus liderazgos, los suman de manera pragmática y funcional, en lugar de boicotearlos o entorpecerlos.

Por eso impulsaremos un Santiago Global, que dialogue con la región y el mundo, que se vincule con otras capitales y ciudades, que sea puerta de acceso de ingreso de experiencias, recursos, migración responsable y prácticas internacionales, y también un espacio de alta identidad a la hora de exhibir capacidades y conocimiento nacional y local.

Un Santiago conocido por su desarrollo sustentable, la seguridad de sus espacios públicos, la conectividad de sus servicios y la riqueza cultural de sus ciudadanos, que han hecho de esta región una ciudad dialogante con Chile y el mundo.

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