La hora novena



Los momentos extremos de cada existencia, lo sabemos, se viven en profunda soledad. Cada uno enfrentado a su dolor, a su agonía, anhelando una mano, una presencia que lo alivie. En este viernes de muerte, imposible no detenerse en aquella desgarradora expresión de ese Cristo profundamente humano: “Padre, ¿por qué me has abandonado?”. Era, también para él, el momento más oscuro de la noche.

Creo que, como país, como humanidad, también a nivel personal, vivimos uno de esos momentos de tiniebla. 

Admiro y celebro lo que el gobierno está haciendo, especialmente el liderazgo del ministro Mañalich y del propio Presidente Piñera. Pero en lo personal, francamente no me hago muchas ilusiones respecto a un sistema de salud que está a punto de colapsar. Muchos, si enferman, no conseguirán acceso a los vitales respiradores necesarios para enfrentar la etapa crítica del mal. Es la ética médica, o más bien, el realismo. La dimensión ética y moral de una pandemia que colapsa los recursos sanitarios, la estamos recién intuyendo. 

La soledad se da también como país. Al contrario de catástrofes anteriores, esta vez no habrá solidaridad internacional; por el contrario, lo que se observa (y Mañalich nos lo advierte) es una verdadera guerra mundial, de piratas, disputándose pruebas de diagnóstico, mascarillas y respiradores. Los países más ricos están pagando precios imposibles por estos insumos, especialmente USA y Europa, cuando no incautándolos, como acaba de decretar el Presidente Trump. Los países más pobres, especialmente en América Latina y África, difícilmente podrán conseguirlos en las próximas semanas o meses. Está por verse si los envíos de respiradores y otros insumos que ha comprado nuestro gobierno llegarán alguna vez. Los gobernantes de varios países medianos se quejan estos días de que las empresas proveedoras simplemente no están cumpliendo los contratos, presionados por las grandes potencias.

En la Región Metropolitana, la epidemia aún sigue concentrada en los sectores socioeconómicos más privilegiados, pero la tasa de nuevos casos se ha hecho más lenta en estas comunas, probablemente por la cuarentena obligatoria. Sin embargo, la tasa de contagio se está acelerando en otras comunas, donde las posibilidades de aislamiento social en viviendas estrechas y en algunos casos precarias, se hará difícil desde un punto de vista humano y más aún económico. La situación de Chillán y Temuco, son ya bastante duras. La extensión previsible será muy compleja y tensionante desde un punto de vista sanitario, pero también social.

Vivimos la angustia de la hora novena, nunca más claro que en este día. En lo positivo, solo cabe recordar que también existe un final, una luz, una resurrección que también está ahí, adelante. Para muchos, la base de la fe y de un irreductible optimismo.

Comenta

Imperdibles