Se viene marzo… ¡Humildad y coraje!

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Es un clásico escuchar, ya a mediados de febrero, “se viene marzo”. Para muchos se advierte, así, el fin de las vacaciones, la vuelta a clases, una avalancha de gastos. En definitiva, todas noticias que nos dejan una sensación, al menos, poco grata.

Este febrero es diferente. Ya no estamos hablando de una sensación “poco grata”, sino de miedo, angustia, incertidumbre, rabia, tristeza. Se viene marzo y se nos viene a la mente violencia, disturbios, eventuales paralizaciones, cierres adelantados del comercio, sumado el brote del virus COVID-19. En general, muy malas noticias para todos, como personas, instituciones y finalmente como país.

En el primer supuesto, en tiempos ordinarios hemos enfrentado marzo con ofertas, créditos y, muchas veces, con una actitud de resignación, dejando el descanso para volver al trabajo o a clases. Pero el tiempo no se detiene y, a pocos días para que termine febrero, ¿cómo enfrentaremos esta vez marzo?

Tiempos extraordinarios exigen medidas extraordinarias (como bien lo señaló Ben Bernanke en febrero de 2009), liderazgos creativos, actitudes que sorprendan, adelantándose a los eventos que tienen hace meses sorprendido a Chile entero. Así lo pide la gente común y corriente, la que siempre se ha ingeniado para sortear marzo, y que hoy grita con fuerza a quienes puedan realizar acciones concretas de unidad, hacerlo con humildad y coraje. Esta demanda para marzo se menciona en diferentes conversaciones, de manera transversal, repitiéndose una y otra vez estos valores.

Humildad: para escuchar, lo que en ambientes polarizados no resulta nada fácil; distinguir lo positivo en la propuesta de otro, encontrando puntos en común con miras al bien común. Humildad para poner el interés colectivo por sobre el individual, empatizando con realidades diferentes que no siempre hemos sido capaces de ver, o no de la manera adecuada; para pedir consejos y entender que se necesitan acuerdos para avanzar. Lo anterior, qué duda cabe, requiere coraje (courage en francés, “valentía” que deriva de cor, “corazón” en latín). En la medida que tenemos la convicción de que estamos en lo correcto, aún cuando no sea popular o nos signifique transitar de una posición en que siempre sostuvimos, seremos valientes y podremos liderar cambios necesarios para que los sentimientos de miedo y angustia, entre otros, vayan mutando a esperanza y tranquilidad.

El líder está en cada uno de nosotros, en nuestros diferentes roles en la vida. Quienes somos padres procuramos levantar el ánimo de nuestros hijos al finalizar las vacaciones, enseñando a agradecer los tiempos de descanso y a afrontar un nuevo año lleno de energías (aun cuando a nosotros nos falten). En nuestros trabajos, también podemos aportar escuchando, apoyando, resolviendo, tomando decisiones, desde ahora con mayor humildad y coraje.

Una gran mayoría está dialogando, manifestando como nunca su sentir, pidiendo ayuda, confiados en que la suma de quienes abogan por paz y justicia es infinitamente mayor a quienes ven en la violencia y el enfrentamiento el camino para lograr sus objetivos (incluso, sin cuestionar la razonabilidad de los mismos). El privilegio de ser testigo de estos llamados, en diferentes ciudades del país, obliga a contarlos, con humildad, pidiendo perdón, gesto de gran importancia en la historia en general y en las relaciones humanas en particular, más aún cuando se produce en el momento adecuado o cerca de este. Comenzamos desde ya pidiendo perdón, porque si… es fácil escribir lo que debiera ser, pero traemos a estas líneas coraje, para hacerlo de todas formas por muchos que no pueden decirlo fuerte y claro, y de alguna u otra forma confían en que su voz será escuchada.

No sea que ya no solo estemos expectantes a la llegada de marzo, sino también a abril, mayo junio, julio, y así en adelante. Todos podemos, Chile puede… ¡con humildad y coraje!

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