El microblading me echó a perder las cejas




El microblading es probablemente una de las tendencias en procedimientos cosméticos que más fuerza ha tomado en los últimos años. Y si bien se trata de una técnica que se ha popularizado solo hace algunos años en occidente, es una práctica de maquillaje permanente que comenzó a desarrollarse en China ya a principios del 2000.

Esta forma de tatuaje semi permanente permite dar forma y diseño a las cejas tal como ocurre con un perfilado tradicional pero con resultados muchísimo más duraderos. Pero el microblading —que por lo general se realiza en dos sesiones de dos horas y cuyos resultados se mantienen por entre 1 y 2 años y medio— tiene, además, la ventaja de dar volumen a las cejas que naturalmente no lo poseen, eliminando la necesidad de rellenar o maquillar para cubrir esos espacios vacíos o incompletos.

Con todas sus virtudes, el microbalding se convirtió en una alternativa que sonaba demasiado buena como para dejarla pasar. El problema es que, ante la alta demanda por procedimientos como este, que requieren de una técnica adecuada y de un correcto diseño de la la ceja, sus proporciones y ubicación respecto de las demás facciones del rostro, es que muchos centros comenzaron a ofrecer tratamientos de microblading sin necesariamente contar con los conocimientos necesarios para entregar este servicio.

Así lo confirma el dermatólogo y especialista en láser dermatológico y quirúrgico José Alfonzo @drjosealfonzo, quien ha comenzado a recibir de forma frecuente en su consulta a pacientes que, después de realizarse tratamientos de microblading, llegan esperando poder revertir los malos resultados, ya sea por un mal diseño de las cejas o por una mala aplicación de los pigmentos durante el proceso. “Es una consulta frecuente, pues no ir a las personas indicadas a realizar estos procedimientos se traduce en errores de diseño, forma, color, grosor, cicatrices residuales, infecciones, entre otros problemas”, explica. Y agrega que también se generan este tipo de complicaciones cuando la técnica no es empleada de la forma adecuada para el tipo de piel respetando la calidad correcta de pigmento sintético que debe aplicarse.

El boom del microblading es parte de una tendencia mucho mayor. Se trata de la era de los procedimientos cosméticos rápidos y al alcance de todos que han tenido un aumento exponencial a nivel global. Según el último reporte sobre el tema publicado en 2022 por la agencia Statista, Estados Unidos, Brasil y México son 3 de los países con mayor número de procedimientos cosméticos realizados cada año. En cada uno de ellos, el número de intervenciones no quirúrgicas —aquellas mínimamente invasivas como inyecciones de rellenos faciales e incluso maquillaje permanente como el microblading— duplican el número de cirugías plásticas que se realizan anualmente. Y si bien el microblading es un procedimiento que se presenta como rápido y sencillo, sus efectos en el rostro pueden ser radicales. Sobre todo cuando no se aplica de forma correcta.

El doctor José Alfonso explica que los casos de microblading fallidos que recibe son variados pero, en general, uno de los principales problemas es la falta de armonía en las cejas tratadas con microblading respecto del resto de la cara. “Todos los casos son muy variados, en su mayoría es porque el color es excesivo y se ven fuera de armonía con el rostro”, comenta. “Las pacientes vienen porque quieren eliminar ese pigmento para rehacer el procedimiento y en otros casos eliminar las cicatrices post microblanding”. Como solía ocurrir con tatuajes deformados o mal hechos, hoy los dermatólogos trabajan con láser para deshacer aquellos errores que, muchas veces por ingenuidad, falta de información o incluso por ahorrar, terminan costando caro. En el caso del microblading de cejas el objetivo del láser puede ser simplemente corregir o definitivamente intentar borrar. “La idea de hacer láser es eliminar el pigmento ya sea en su totalidad, o de forma parcial para corregir algún detalle, pero eso depende de la técnica que usaron, si fue demógrafo, microblanding o sombreado, el plano donde se depositó la tinta en la piel y el tipo de color que usaron. Hay pigmentos que no se quitan fácilmente”. José Alonzo agrega que, si bien el procedimiento es relativamente rápido, puede llegar a molestar dependiendo de cuán denso sea el color y el plano de la piel donde se ubique. En algunos casos basta con una sesión para resarcir el daño pero no existe un número de sesiones establecidas.

Si bien un microblading mal hecho no es un camino del que no haya vuelta atrás, vale la pena considerar las distintas opciones antes de elegir con quién realizar un procedimiento como este. Incluso si se promociona como mínimamente invasivo o solo semi permanente. El dermatólogo José Alonzo enfatiza que hay pigmentos que no son tan fáciles de remover, que requieren combinaciones de diferentes tipos de láser y que, durante el tratamiento de remoción, el pelo de la ceja se vuelve blanco porque el láser actúa sobre el pigmento oscuro de su objetivo. “Luego de un par de semanas empieza a crecer nuevamente de su color normal, tamaño y forma, y se recomienda después de 2 a 3 meses volver a hacer un procedimiento de pigmentación artificial”, comenta el especialista.

Revertir los efectos de un mal microblading no es sencillo. Por eso la recomendación del especialista es buscar profesionales que manejen varias técnicas de pigmentación y cuyos resultados sean verificados. “Hay mucha publicidad falsa en internet por eso idealmente deben buscar a algún profesional que sea recomendado y sobre todo que sepa reconocer si hay alguna contraindicación que impida realizar el tratamiento”, comenta. Explica que para todo tipo de procedimientos cosméticos la base es establecer primero si existe alguna condición o patología como rosácea no controlada, sensibilidad local, infecciones bacterianas o vírales, trastornos de la coagulación que puedan agravarse con el tratamiento o afectar sus resultados.

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