Me quiero mucho, poquito o nada: Cómo la autoestima afecta a la salud mental




Una persona puede tener una autoestima alta o baja, sin que esto último implique un problema de salud mental. Pero sí se ha demostrado que entre ambas cosas podría existir una correlación, especialmente si consideramos una de las principales definiciones de autoestima, que es “cómo una persona se siente sobre ella misma y qué hace al respecto”. Según la autora británica especialista en salud mental, Anne Gold, “una persona con la autoestima alta cree que es una buena persona; puede reconocer sus buenas cualidades y por lo general se esforzará en tener una vida exitosa. Alguien con la autoestima baja tiene sentimientos negativos sobre él mismo, creyendo que no merece ser amado, feliz ni exitoso”.

“Vivir con una autoestima baja puede dañar tu salud mental y llevarte a tener problemas como depresión y ansiedad”, señalan desde el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido y añaden: “Puede que desarrolles hábitos que poco ayudan, tales como fumar o tomar en exceso, como una forma de lidiar con esto”.

Esto queda reafirmado en la investigación El rol de la autoestima en el desarrollo de problemas psiquiátricos, realizado por investigadores noruegos, quienes lograron demostrar que “los adolescentes clínicamente tratados que presentaban una autoestima alta, sufrían menos síntomas de ansiedad, depresión, o problemas de atención a lo largo del tiempo, indicando que la autoestima actúa como un factor de resiliencia contra estos síntomas. Entonces, el presente estudio destaca la importancia de la autoestima, y que hacerse cargo de ella en la práctica clínica podría afectar los efectos a largo plazo de síntomas de depresión y ansiedad en adolescentes”.

“Cuando aprendemos a amarnos, nos esforzamos por vivir una vida mejor; tener mejores relaciones, una carrera que nos llena, e incluso para recuperarnos de adicciones”, asegura Anne Gold, y agrega: “Pero modificar sentimientos que tenemos arraigados no es fácil, y por lo general los expertos recomiendan algún tipo de terapia -usualmente de comportamiento cognitivo- para llegar a las razones detrás de los pensamientos negativos que tenemos en relación a nosotros mismos”.

Las claves para hacer este cambio, asegura Gold, están un estilo de vida más saludable, lo que generalmente incluye una alimentación balanceada, ejercicio moderado y meditación. “Conectar de forma profunda con las personas que amamos también es importante”, dice y añade: “sentirnos amados y apoyados –así como capaces de ofrecer amor y apoyo- es una forma maravillosa de aumentar nuestra autoestima”.

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