Por Cristina CifuentesKeir Starmer y la rebelión del laborismo: ¿Su estrategia de tributo a Gordon Brown y Harriet Harman lo salvará de la dimisión?
La revuelta entre los diputados se produce tras los desastrosos resultados en las elecciones locales de la semana pasada en los que el Partido Laborista perdió casi 1.500 concejales en toda Inglaterra. Además, fue expulsado del poder en Gales tras 27 años y obtuvo su peor resultado histórico en unos comicios al Parlamento escocés.
El primer ministro británico, Keir Starmer, lucha por mantenerse al mando en Downing Street mientras hace frente a las peticiones de los críticos laboristas para que deje su cargo, tras los desastrosos resultados electorales de la semana pasada para su partido.
En medio de esta crisis, cuatro miembros de su gabinete han renunciado, entre ellos la secretaria de Estado para la Protección y la Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres y las Niñas, Jess Phillips; la secretaria de Estado de Descentralización, Fe y Comunidades, Miatta Fahnbulleh; la secretaria para las Víctimas y la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, Alex Davies-Jones, y el secretario para la Innovación y la Seguridad en la Salud, Zubir Ahmed.
Ante esto, el sábado, Starmer intentó demostrar un cambio al reincorporar a dos figuras de gobiernos laboristas anteriores. Nombró al exprimer ministro Gordon Brown (2007-2010) como enviado especial para las finanzas globales y designó a la exvicepresidenta del partido, Harriet Harman (2007-2015), asesora en temas de mujeres y niñas.
La columnista del diario The Guardian, Gaby Hinsliff, se preguntó si “la estrategia de Starmer de homenajear a viejas figuras del Partido Laborista lo rescatará del abismo”. “Probablemente no, pero tiene su lógica”, afirmó. “Gordon Brown y Harriet Harman ofrecen experiencia y astucia política, pero para cosechar los beneficios, el propio primer ministro tendrá que cambiar”, añadió.
La revuelta entre los diputados se produce tras los comicios la semana pasada en los que el Partido Laborista perdió casi 1.500 concejales en las elecciones locales de toda Inglaterra. Además, fue expulsado del poder en Gales tras 27 años y obtuvo su peor resultado histórico en unos comicios al Parlamento escocés.

Mientras que el partido antiinmigración, de extrema derecha, Reform UK (Reforma Reino Unido) obtuvo más de 1.300 escaños en toda Inglaterra y logró avances significativos en las elecciones legislativas de Gales y Escocia.
Su líder, Nigel Farage, afirmó que los resultados marcan un “cambio histórico en la política británica”. Añadió que confía en que “los votantes que nos han apoyado no lo hacen como una protesta pasajera”.
Las elecciones se habían presentado como una prueba clave para el liderazgo de Starmer en medio de pésimos índices de popularidad y la polémica por su decisión de nombrar a Peter Mandelson como embajador de Estados Unidos, lo que ha llevado a algunos parlamentarios a cuestionar su criterio.
Documentos del Departamento de Justicia de EE.UU. revelaron correos electrónicos de 2009 que sugieren que Mandelson, mientras era Secretario de Negocios de Gordon Brown, filtró información confidencial a Jeffrey Epstein tras la crisis financiera de 2008. Además, estados de cuenta bancarios publicados en 2026 muestran que Epstein realizó pagos por un total de 75.000 dólares en cuentas vinculadas a Mandelson entre 2003 y 2004, además de fondos para su pareja.
Starmer insistió en que no se daría por vencido y argumentó que un cambio de liderazgo en este momento crítico “sumiría al país en el caos”. “Lo correcto es reconstruir y mostrar el camino a seguir”, dijo el premier el sábado. “Eso es lo que voy a hacer en los próximos días”.
Los compañeros de gabinete de Starmer le expresaron su apoyo, y ninguno de los políticos laboristas de alto perfil considerados como posibles rivales intentó atacarlo. El secretario de Salud, Wes Streeting, la exviceprimera ministra Angela Rayner y el alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, han guardado silencio hasta el momento. En todo caso, The Guardian informó que Wes Streeting, a quien muchos consideran un posible candidato al liderazgo del partido, se reunirá con Starmer este miércoles por la mañana.
Más de 100 diputados laboristas firmaron una declaración en apoyo a Starmer, diciendo que “no es momento para una contienda por el liderazgo”. Los partidarios del primer ministro afirman que esto demuestra que cuenta con el respaldo de la mayoría, después de que más de 80 diputados le pidieran su dimisión.
Pero un número creciente de diputados laboristas instó al primer ministro a fijar un calendario para su dimisión este año. La política británica permite que los partidos cambien de líder a mitad de mandato sin necesidad de convocar nuevas elecciones.
“Tiene que haber un calendario”, dijo el legislador Clive Betts a la BBC. Otro parlamentario, Tony Vaughan, afirmó que debería haber una “transición ordenada del liderazgo”.

La diputada laborista Catherine West dijo que intentaría presentarse como candidata a líder del partido si el gabinete no destituía a Starmer antes del lunes, aunque reconoció que no contaba ni de lejos con el apoyo de los 81 compañeros necesarios para forzar una contienda electoral.
Problemas económicos
Para muchos expertos, la economía es la raíz de los problemas del Partido Laborista. Desde que puso fin a 14 años de gobierno conservador, marcados por la austeridad y la pandemia de Covid-19, la colectividad ha tenido dificultades para aliviar el costo de la vida e impulsar una economía estancada, en un contexto económico adverso debido a la guerra de Rusia en Ucrania y, más recientemente, en Irán.
Starmer también ha enfurecido a sus seguidores con sus intentos de recortar el gasto en bienestar social, algunos de los cuales fueron revertidos tras revueltas internas del Partido Laborista.
Algunos miembros del partido afirman que los logros del gobierno, como la protección de los arrendatarios y el aumento del salario mínimo, pasan desapercibidos. Muchos culpan a Starmer, un líder poco inspirador, distraído por escándalos como su desastrosa decisión de nombrar a Peter Mandelson, amigo de Jeffrey Epstein y manchado por escándalos, como embajador británico en Washington.
Pero Stephen Houghton, el líder saliente del consejo de Barnsley, en el norte de Inglaterra, donde el Partido Laborista perdió ante el partido de extrema derecha Reform UK, dijo que el problema “es más profundo que el primer ministro”.
“Esto se ha estado gestando durante 30 años en todo el país, en las comunidades postindustriales, en las comunidades costeras, que han quedado rezagadas”, dijo. “Se puede cambiar de primer ministro todo el día. Si no se cambian las políticas, no va a cambiar nada”, añadió.
Es así como su estrategia de contar con Gordon Brown y Harriet Harman genera dudas de que tenga éxito, debido a que el nombramiento de ambos como asesores parece haber avivado aún más la frustración.
Brown fue ministro de Hacienda (1997-2007) antes de convertirse en primer ministro, desempeñando un papel destacado en la respuesta internacional a la crisis financiera de 2008.
Downing Street declaró que Starmer se había “comprometido a reforzar la seguridad y la resiliencia del país” y que, en su cargo, Brown “asesorará sobre cómo la cooperación financiera mundial puede contribuir a lograrlo”.
La baronesa Harman fue líder de la Cámara de los Comunes durante el mandato de Brown como primer ministro, y vicepresidenta del Partido Laborista.

Downing Street ha declarado que la baronesa Harman “asesorará al primer ministro sobre cómo movilizar al gobierno para que cumpla sus promesas a favor de las mujeres y las niñas”.
“En este cargo, se basará en su trabajo con mujeres de todo el Parlamento para identificar las medidas necesarias para combatir la misoginia y brindar mayores oportunidades a las mujeres en la vida parlamentaria y pública”, declaró el Ejecutivo británico.
“La mayoría anhela acercarse a Europa, como prometió; muchos llevan meses clamando, como él mismo reconoció, que la gente exige un cambio más rápido. Y el nombramiento, que evoca un regreso al pasado, de dos veteranos del Nuevo Laborismo a un equipo ya repleto de sobrevivientes de los gobiernos laboristas más exitosos de 1997 a 2010, demuestra al menos que comprende dónde radica el problema”, escribió la columnista del diario The Guardian, Gaby Hinsliff.
“Gran Bretaña necesita invertir miles de millones más en defensa, y si Starmer hubiera dicho hace seis meses que Brown ayudaría a desbloquear la situación en el gobierno sobre cómo hacerlo, tal vez habría parecido una idea brillante. Incluso cuando se planteó por primera vez en febrero la idea de convertir a Harman en una especie de ministra itinerante para erradicar la misoginia, en respuesta a la indignación por la publicación de los correos electrónicos entre Peter Mandelson y el abusador sexual en serie Jeffrey Epstein, podría haber marcado la diferencia”, añadió.
A juicio de Hinsliff, al presentar a Brown y Harman ahora solo agrava la situación. Los diputados locales han señalado que si lo hubiera hecho antes de los comicios locales, podría haber salvado a algunos concejales.

“En cambio, ha conseguido que parezca que dos causas que realmente le importan -la supervivencia de Europa y la erradicación de la violencia contra las mujeres- se utilizan cínicamente para defenderlo, como escudos humanos”, indicó.
Ministros, diputados y funcionarios laboristas han expresado su desconcierto ante la aparición de dos figuras veteranas del Partido Laborista.
Si bien ambos gozan del respeto de los diputados laboristas, sus nombramientos han generado confusión sobre cómo figuras del pasado del Partido Laborista representan el cambio prometido por el primer ministro.
Un ministro normalmente leal declaró a la BBC: “Es una broma. No cabe duda de que la solución es traer de vuelta a estos dos”.
Un diputado laborista declaró: “No estoy seguro de que los votantes de Wigan, Wandsworth, Salford o Sunderland votaran por Reform UK porque pensaran que necesitábamos más asesores de una época anterior de la política laborista. Creo que esto demuestra que Keir ni siquiera entiende el problema, y mucho menos la solución”.
Y un antiguo asesor laborista señaló: “¿Su plan para combatir la idea de que no tiene ideas consiste simplemente en redoblar la apuesta y traer a un montón de gente para que proponga ideas?”.
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