"Es una chica Paula"

Columna-Constanza

La primera editora de moda de Paula, y luego directora entre 1976 y 1986, recuerda el impacto que causó en las lectoras, en los medios y en el circuito de tiendas y diseñadores la aparición de la revista y la formación del primer equipo de modas chileno. Responsable de que el diseñador Marco Correa y el peluquero Luigi alcanzaran notoriedad, Constanza Vergara cuenta que a las mujeres vestidas con las propuestas de la revista se les tildaba de "chicas Paula".




Paula 1234. Sábado 9 de septiembre de 2017. Especial moda, inspiración 1967.

Una revolución en la moda fue la primera publicación de moda chilena en revista Paula. Hay que retroceder en el tiempo para recordar que no había internet, poca televisión y las grandes tiendas no exhibían espectaculares catálogos en cada temporada. Las chilenas seguían como podían las tendencias europeas. Solo tenían acceso a revista Eva que, con criterio muy conservador, compraba fotografías extranjeras. Otra opción era ir a la costurera y revisar una revista L'Officiel bien manoseada para elegir la tenida que nunca quedaba igual al original. La tela se compraba en las pocas tiendas del rubro.

Paula se apoderó de un nicho que las chilenas esperaban con ansias, pero con una particularidad: las tendencias las imponía Paula a las pocas boutiques existentes. La idea, bastante audaz, era que Paula impondría la moda, la que se pauteaba con todas las periodistas, junto al resto de los reportajes.

Yo era parte del equipo de la revista y como periodista fui elegida para enfrentar este desafío, como es en las grandes revistas femeninas europeas y norteamericanas. Venia llegando de dos años de vivir en Nueva York y París y era bastante vanguardista para vestirme. Pienso que por eso me eligieron. Así comenzó el primer equipo de moda de revista Paula y de Chile.

Salimos a encontrar diseñadores que aceptaran sugerencias, peluqueros, modelos, maquilladores y fotógrafos. Modelos que buscaba en discotecas y en la calle. Además de bonitas y dispuestas a harto trabajo y poca plata, tenían que contar con la anuencia del papá y del pololo. Los fotógrafos eran entre aficionados, retratistas y publicistas. Jóvenes y soñadoras nos atrevimos incluso a cambiarles su estilo.

Oí de un gran peluquero en Melipilla. Partí en una micro hasta que lo encontré: fue Luigi, el descubrimiento de un gran artista, con quien hicimos producciones en Chile y el extranjero.

Desde ese momento fuimos dueñas de la moda y la revista tuvo una circulación espectacular por su gran y novedoso contenido. Viajamos por todo el país fotografiando la ropa, haciendo desfiles y reporteando lo mejor de cada región. La llegada del equipo Paula ocupaba los titulares de diarios, noticiarios de radio y televisión. Todo un acontecimiento.

Cuando publicábamos el reportaje contábamos todos los detalles del making of de la producción, anécdotas, chascarros y los esfuerzos para conseguir casi todo gratis solo con la mención de quien nos cooperaba. Con poca plata y mucho canje lográbamos lo imposible gracias al entusiasmo con que trabajamos desde las cinco de la mañana hasta tarde en la noche, eligiendo lugares, planchando vestidos, etc.

Con nuestras publicaciones las boutiques comenzaron a vender más y surgieron varias nuevas. Algunos se atrevieron a diseñar, como Marco Correa que hoy se exhibe en el Museo de la Moda. Otros interpretaban muy bien lo europeo. Su vitrina era Paula.

Aunque suene presuntuoso, creo que sociológicamente despertamos el amor por la moda que todas las mujeres tenemos. Las chilenas, muy sobrias, no se atrevían. Tanto así que se acuñó el dicho que cuando una mujer lucía muy especial se decía "es una chica Paula".

*En la foto, parte de la producción de moda comandada por Vergara y publicada en la edición de septiembre de 1967. Un traje dos piezas en lana delgada de boutique Vog, zapatos Orlando y maquillaje Max Factor.

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