Exdueño de Mapcity revela sus tips para triunfar con una empresa

En su nuevo libro, Camhi recopila 52 artículos para leer uno por semana en menos de 10 minutos.

Roberto Camhi acaba de lanzar “Hackea tu mente”, su segundo libro, donde mezcla consejos sobre negocios, tendencias y desarrollo personal. En él enfatiza en la economía colaborativa y llama a los creadores de startups a disfrutar del recorrido: “Cuando persigues ser unicornio lo pasas mal en todo el camino”, dice.


En 2019, el ingeniero civil Roberto Camhi -56 años, fundador y exgerente general de la empresa Mapcity, nacida en 1998 y pionera en Chile en los servicios de geolocalización- lanzó su primer libro, “Piensa al revés”. La publicación, que se basaba en gran parte en su experiencia como creador de Mapcity, ha sido distribuida en Chile y Perú y actualmente va por su tercera edición. A pesar de la buena acogida que tuvo, Camhi aseguró en su momento que no pensaba escribir un nuevo libro, pero las circunstancias lo llevaron a otra cosa.

Llegó la pandemia y el empresario, quien además es mentor en Startup Chile y el Founder Institute, se negó a perder el contacto que tenía día a día con emprendedores. Por lo mismo, decidió abrir su agenda para que cualquier persona que estuviera desarrollando un proyecto relacionado lo pudiera contactar.

Esa invitación dio paso a un incontable número de encuentros virtuales que, sumados a sus propias lecturas pandémicas y a las columnas que escribe periódicamente, comenzaron a convertirse en algo más. “Se empezaron a concertar ideas”, cuenta Roberto Camhi, quien decidió agruparlas en un nuevo libro con 52 artículos pensados para leer uno a la semana en un tiempo menor a 10 minutos.

Ese es el contenido de “Hackea tu mente”, ya a la venta, que está dividido en tres secciones: Emprendimiento y negocios, desarrollo personal y tendencias. “Son capítulos que van al hueso y directamente a trabajar un tema con la profundidad que pueden dar tres o cuatro páginas, pero suficientemente potente como para llamar la atención y dejarte pensando si quieres o no quieres profundizar. Y si quieres profundizar está la bibliografía al final”, explica Camhi.

Según cuenta, con el título quiso hacer un llamado a la acción y una invitación a cuestionarse las cosas. “Me pareció muy sugerente, porque lo que yo pretendo es que, aunque sea uno de estos artículos, haga un twist a quien lo lea y le dé una perspectiva distinta”, añade.

Liderazgo colaborativo

Los primeros 20 capítulos del libro están dentro del ámbito “Empresa y negocios”, donde a partir de su experiencia personal y en contraste con bibliografía relacionada, Roberto Camhi pone en el tapete algunas de las disyuntivas que se viven día a día en el mundo laboral, sobre todo cuando se está al mando de una compañía o liderando un proyecto.

En ese contexto, uno de los puntos que se aborda desde diferentes perspectivas es el de la necesidad de colaboración, ya sea con colegas, empleados u otras empresas. “Creo que si hoy en día tú no te alías, incluso con tu propia competencia, es muy difícil tener éxito. En la creación de empresa en solitario, tratando de ser siempre el líder, sin buscar ayuda en aliados que tengan el complemento que tú necesitas o que te ofrezcan elementos diferenciadores, es muy difícil surgir”, opina.

En ese ámbito aparece el capítulo “¿Cuál es tu enchufe?”, donde hace una comparación con los diferentes adaptadores de corriente que se usan dependiendo del país en que uno se encuentre. Camhi enfatiza la importancia de saber interpelar a cada uno de los colaboradores o empleados por separado, apuntando a sus motivaciones personales.

“Si estás contratando gente buena empiezan aparecer grupos que no te dicen a todo que sí. Cuando comienza ese proceso, los cambios duelen más si no eres un buen líder", advierte Roberto Camhi.

“Cuando la compañía crece, si tú estás contratando gente buena, empiezan a aparecer personas empoderadas que también tienen voz, y también a aparecer grupos que no necesariamente te dicen a todo que sí. Cuando comienza ese proceso, los cambios duelen más si no eres un buen líder. Para ser un buen líder tienes que saber conversar con las distintas personas que hay en la empresa, porque cada grupo de personas ve distintas pérdidas en cada proceso”, explica

También destaca el capítulo “¿Eres elefante o pingüino?”, donde usa una analogía del reino animal para referirse a las distintas concepciones sobre el error en el mundo laboral. Los pingüinos, por ejemplo, suelen a abandonar al miembro de la manada que se enferma, mientras que el elefante cuida al animal que está dañado hasta que se mejora.

“Esos son los dos extremos de los líderes, jefes o fundadores de empresa. ¿Qué pasa si tú fallas en una empresa? ¿Se permite o no se permite la falla? Dejamos al lector pensando si es muy condescendiente con sus colaboradores o si no permite la falla y por tanto no permite el aprendizaje”, adelanta.

Disfrutar el camino

La sección de “Desarrollo y talento personal”, en tanto, se conecta especialmente con lo que está viviendo en la actualidad Camhi, quien está cursando un diplomado en liderazgo y coaching ejecutivo. “Cualquier fundador de empresa o CEO ojalá lo hiciera más temprano que tarde. Yo estoy fascinado, estoy recibiendo mucho más de lo que pensé”, cuenta.

Dentro de sus otras labores actuales, se encuentra su trabajo en Apanio, un marketplace para pymes que busca emparejar la cancha para las empresas con menos recursos. “Ese tipo de cosas me movilizan mucho más hoy en día que ganar plata o tener éxito. Y precisamente esta parte del libro se concentra más en el trabajo personal y mejorar la versión de ti mismo que en todo lo que uno se preocupa normalmente cuando es más joven, como hacer lucas”, dice.

Uno de los capítulos que Camhi destaca es “¿El viaje o el destino?”, donde cuenta una experiencia familiar en un viaje a Hawái que realizó hace algunos años. Allá, uno de los lugares que visitaron fue Hana, un pueblo que tiene menos de 1.000 habitantes y que no les llamó demasiado la atención en contraste al sinuoso camino de más de cuatro horas que tuvieron que recorrer para llegar ahí, que pasaba por paisajes increíbles. “Estábamos persiguiendo el destino y en realidad lo que importaba era el camino”, reflexiona.

Ese pensamiento lo relaciona con una opinión que dejó fuera del libro, por tratarse de algo demasiado contingente, pero que de todas maneras ha expresado durante otros medios últimamente. Se trata de su preocupación por el exitismo que está rodeando al mundo empresarial y la idea de las startups de llegar a convertirse en unicornio.

Hoy Roberto Camhi trabaja en Apanio, un marketplace para pymes: “Ese tipo de cosas me movilizan hoy en día mucho más que ganar plata o tener éxito".

“Me llamaba la atención que estaba apareciendo mucho en la prensa ‘aquí viene el próximo unicornio’ y un endiosamiento a las empresas que obtenían financiamientos importantes y que aumentaban su valorización, de manera un poco ficticia desde mi punto de vista, porque las empresas valen cuando hay alguien que está dispuesta a comprarlas y, en general, el inversionista de capital de riesgo es un inversionista que mete el dinero para sacarlo bastante pronto, en los próximos tres, cuatro o cinco años, entonces no es alguien que vaya a quedarse con la firma”, dice.

Volviendo a su analogía viajera, agrega: “Lo que trato de dejar en el artículo es que independientemente de que tú no logres el destino, no trates de ser unicornio. Disfruta el camino de la construcción de tu propósito, y si a raíz de aquello tu empresa se transforma en unicornio, bienvenido. Pero cuando persigues ser unicornio lo pasas mal en todo el camino, porque vas a estar constantemente viendo tus métricas, si la velocidad de valorización es o no la necesaria, y te vas a querer romper la cabeza. Eso ha sido uno de los grandes aprendizajes de mi vida, que va de la mano con soltar el control de las cosas que no se pueden controlar”, concluye.

Los pares improbables

El libro cierra con los 12 capítulos reservados a “Tendencia y otras miradas”, donde Roberto Camhi destaca algunas temáticas que a su juicio serán importantes en el futuro cercano. Por ejemplo, y a la luz de su experiencia personal, habla sobre la fuerza que está tomando la idea de emplearse independientemente.

“Yo me transformé en freelancer y descubrí el valor del tiempo. Creo que cada vez va a haber más gente que aunque reciba ofertas de trabajo va a decir que no. Conozco a mucha gente que ha renunciado a trabajos muy buenos en compañías y que hoy no están dispuestas a volver a emplearse, porque hay cosas que no se pagan con nada”, opina.

El útimo capítulo de“Hackea tu mente” es “La soledad de nuestra propia burbuja”, una reflexión sobre el aislamiento que generan las redes sociales. “Como los algoritmos son cada vez más ‘inteligentes’, lo que hacen es mostrarnos las cosas que queremos ver y nos van generando visiones parciales de la realidad”, señala.

“Las redes sociales lo único que hacen es ayudarte a que sigas viendo más de lo mismo; rara vez te encuentras con los 'pares improbables'. Esas uniones son las que generan las grandes historias", dice Camhi.

Camhi resalta los efectos negativos que puede tener esta visión en el mundo laboral. “Cuando uno está a cargo de una empresa y va y contrata al gallo que es de la universidad de donde salió o el tipo que viene probado de la empresa que compite contigo, de alguna manera te empiezas a rodear de puros iguales”, dice.

Luego agrega: “Las redes sociales, incluso los buscadores de Google, lo único que hacen es ayudarte a que eso se incremente y a que tú sigas viendo más de lo mismo y comiences a pertenecer a una burbuja, donde rara vez te encuentras con lo que me gusta denominar a mí como los pares improbables: alguien con quien nunca te juntarías. Esas uniones son las que generan las grandes historias, cuando se junta el experto en tecnología con el chascón, loco, creativo, disperso y soñador. Esa mezcla genera que la música termine sonando bien”.

La analogía musical no es coincidencia. Hace cinco años Camhi decidió hacerse de cargo de uno de sus sueños frustrados y se inscribió en un curso de batería de School of Rock. Aunque recalca que no toca bien, el curso le ha posibilitado poder tocar en vivo junto a un ensamble formado con sus compañeros.

“Tener que tocar con otros me ha dado los mayores aprendizajes de lo que significa trabajar en equipo y remar para el mismo lado, porque si quieres sobresalir o te desfasas, la canción se destruye. Tiene que existir un propósito común y el resultado depende de todos, independiente del rol que tenga”.

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