Por Pablo Retamal N.Carmen Ollé, poeta peruana: “Hay mujeres que no quieren tener hijos, o incluso pareja, y quieren dedicarse a escribir”
Tras ser distinguida con el Premio Iberoamericano José Donoso 2025, la emblemática autora peruana reflexiona sobre el peso de su debut, la vigencia de su obra más allá de los márgenes y la "justicia poética" de un galardón que reconoce el trabajo de toda una vida.

Así como Isabel Allende tiene una gran relación con La casa de los espíritus, su novela prima de la que siempre se refiere con cariño y agradecimiento, la escritora peruana Carmen Ollé tiene un vínculo más bien distante con Noches de Adrenalina, su libro de poemas debut de 1981, con el que arremetió con fuerza en el panorama literario de su país, amén de una escritura desenfadada, osada, donde el deseo femenino tenía un lugar central.
Hoy, Ollé siente que dicho volumen es un fantasma que la persigue inclemente, por ello, es que se siente agradecida del Premio Iberoamericano de Letras José Donoso, un importante galardón que, entre otros, ha reconocido las trayectorias de José Emilio Pacheco, Ricardo Piglia, Isabel Allende, Javier Marías, Raúl Zurita, Mario Bellatin, Samanta Schweblin, Lina Meruane o Mariana Enríquez, porque reconoce justamente el camino recorrido a pie.
“Estoy acostumbrada a que siempre me hablen de mi primer libro y que no mencionen la lectura de mis otros libros. ¡Tengo como trece! El hecho de que el jurado haya leído con minuciosidad y con interés muchos de mis títulos pues significa que no he trabajado en vano, que ha llegado a buenos lectores. Me he dado cuenta de que no ha sido pura retórica porque han mencionado detalles muy concretos sobre esos libros y para mí eso es muy importante, es el resultado de mi trabajo de toda una vida", reconoce a Culto vía telefónica.

- ¿Qué significa José Donoso para usted como lectora?
- Es un escritor que yo leí desde muy joven en la universidad, sobre todo dos libros me impactaron mucho: primero, El lugar sin límites que me perturbó por el personaje travesti, porque ese tipo de personaje que se pone un vestido de flamenco y baila ahora puede ser algo normal, pero en esa época era perturbador; y luego El obsceno pájaro de la noche que es un libro para mí muy duro, muy difícil y con momentos realmente escabrosos diría yo, que te dejan huella y sobre todo cuando eres joven.
- ¿Cree que este premio llega en un momento particular de su carrera o que, como han dicho algunos miembros del jurado, es también un “acto de justicia poética”?
- Yo pienso que simplemente llega en un momento en que el mundo se está viniendo abajo, que hace agua por todos lados y eso me preocupa. Imagínese, yo pensaba el otro día voy a ir a recibir un premio hermoso, lindo, a Santiago de Chile y en mi país están matando a los choferes y a los pasajeros que van detrás, incluso un muchacho que yo conocí murió con una bala perdida. No puedo celebrar sola en un momento en que el mundo está rodeado de muerte, y está en peligro además.
- Noches de adrenalina (1981) es un hito por su honestidad sobre el cuerpo y el deseo. ¿Cómo ha cambiado su relación con ese texto ahora que es considerado una pieza de culto y material de estudio académico?
- Bueno, justamente como hay tantas ediciones de ese libro, a la editorial Nebliplateada en Argentina, que quería editarlo, le di ocho poemas parisinos de esa época que escribí inmediatamente al llegar a Lima. Les dije que los publicaran como parte del libro, para cuando yo lo vea pues lea algo nuevo, ¿no? (ríe) No eran nuevos, pero para mí eran nuevos. Son ocho poemas muy antiguos, pero los siento tan jóvenes que me gustan. Y he cambiado muchas veces el formato de algunos poemas. Es decir, no quiero que el libro sea siempre estático como una piedra, sino que cambie.
- ¿Se considera una escritora feminista? Usted aboga mucho porque la mujer pueda disponer de su cuerpo.
- Yo creo que somos materia, y la física cuántica lo dice. Ni siquiera somos materia sólida, ¿no? Cada vez que veo la física cuántica creo que la visión del cuerpo es totalmente perturbadora, no es la que nos han enseñado en el colegio.
- En sus versos hay una cartografía que va de Lima a París. ¿Cómo es su visión de las ciudades?, ¿cree que hay un vínculo entre la literatura y el espacio?
- Sí, lo hay, pero es un vínculo soñado, ¿no? Yo tengo una ciudad soñada, tengo un paisaje soñado ideal. En realidad, Lima a mí por momentos me gusta y por momentos no. ¿Por qué? Porque está rodeada de un desierto y me gustaría que fuese el desierto del Sahara, realmente desierto. Pero Lima no es una ciudad muy amigable, y a mí me gustan las tormentas, los truenos, los relámpagos, eso me gusta.

- En otro plano, ¿cómo observa el panorama actual de la literatura peruana y latinoamericana?
- Felizmente, hay mucha gente que le encanta la poesía, que le encanta la narrativa y que es auténtica y honesta. Pero hay muchos también que lo único que quieren es ganar réditos para poder ser famosos, tener éxito y quieren serlo de la noche a la mañana. Y además se odian entre ellos, hay muchos líos. Entonces yo siempre les digo a los alumnos de mis talleres: no estén escribiendo para tener éxito, escriban porque están buscando hacer preguntas sobre la realidad, sobre la vida. Eso es lo importante.
- ¿Hay algunos escritores contemporáneos que le resultan interesantes tanto en su país como en América Latina?
- Bueno, en mi país Enrique Verástegui, Giovanna Pollarolo, Roxana Crisólogo, Victoria Guerrero, todos son poetas; también narradoras como Karina Pacheco. La poeta chilena Verónica Zondek también me gusta mucho. Me gustaba mucho Luis Sepúlveda, lástima que murió. Me gustaban sus cuentos y crónicas sobre la Patagonia, es una región que me atrae mucho y algún día iré a conocerla.
- ¿Cree que en estos tiempos hay un auge de la literatura escrita por mujeres?
- Ahora los escritoras tienen mucho más tiempo para dedicarse a la literatura que a la cocina, ¿no? Hay muchas mujeres que no quieren tener hijos, o tienen un solo hijo, o incluso no quieren tener pareja, quieren dedicarse a escribir y eso me parece bien. Estos son períodos, hay épocas. Espero que no haya regímenes que vuelvan a la mujer a la cocina obligatoriamente. Si la mujer quiere cocinar, que cocine, pero todas las escritoras que yo conozco y que son buenas, también cocinan. Ahora las mujeres están más dedicadas a los suyo: buscan el arte, la ciencia. Ahorita hay una astronauta peruana en la NASA. Eso es parte del destino de las mujeres hoy en día.
- En otro plano, ¿Cómo ve lo que ha ocurrido en Perú en los últimos meses con los sucesivos cambios de gobierno con Dina Boluarte, José Jeri y ahora Balcázar?
- Esto es solamente el resultado de de una descomposición total de la sociedad peruana, atacada por muchísimas mafias criminales que están matando a los trabajadores en los lugares más populares de Lima, sobre todo. ¿Por qué? Porque ahí hay mucho comercio, son emprendedores, hay mucho flujo de dinero y no se sabe la trazabilidad de ese dinero. Entonces la extorsión está a la orden del día, sobre todo atacan a los transportistas de las empresas privadas que hacen largos recorridos. Por matar a los choferes que no pagan los cupos, las balas perdidas caen a los pasajeros. Hay una corrupción en las instituciones políticas. ¿Quiénes ingresan a la política? Gente que tiene muy poca autoestima, muy poca educación y mucho interés en hacer riqueza y eso malogra cualquier futuro.
- ¿Tiene esperanza en el futuro de su país?
- Espero. Espero tener esperanza, eso es lo que yo espero.
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