Ropa inteligente: la revolución tecnológica y textil llega a Chile

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Apple registró una patente para fabricar tejidos inteligentes que les permitiría transferir información a sus distintos dispositivos móviles. En Chile, una empresa lanzará suelas calefaccionadas que funcionan a través de un control remoto y guantes, también calefaccionados y que fueron principalmente solicitados por motociclistas y servicio de delivery. La innovación tecnología se toma la industria de la ropa.


En 1986, la marca alemana Puma hizo historia. Con el lanzamiento de sus zapatillas RS-Computer, fue la primera firma de indumentaria y calzado deportivo en insertar tecnología a uno de sus productos. Su modelo permitía medir velocidad, ritmo y el uso calórico por parte de los usuarios. En un mundo sin teléfonos inteligentes ni computadoras en todas las casas, los datos podían ser leídos únicamente por una Apple IIe o una consola Commodore 64. La empresa, sin duda, fue visionaria y la tendencia hoy en día solamente va al alza.

El mundo de las smart clothes, o ropa inteligente, se instaló en el mercado y, dado el avance del COVID-19 en el mundo, se espera que el área crezca en los próximos años. En este tiempo, las marcas han mantenido su contacto con las firmas tecnológicas, como la chaqueta Proyecto Jacquard que lanzó Levi’s con Google en 2019. Su diseño está orientado a ciclistas y permite realizar una serie de acciones con un brazalete interactivo, desde capturar selfies remotas con el teléfono, hablar con el asistente de Google desde el puño de la chaqueta y notificaciones de mensajes a través de luces de colores, entre otras características. Antes de eso, en 2015, Ralph Lauren, había ya lanzado en colaboración de OmSignal su polera biométrica, que permitía medir pulsaciones cardíacas y respiración del usuario a través de un tejido inteligente con sensores integrados.

Y cada vez son más. La semana pasada se dio a conocer que Apple registró una patente para fabricar tejidos inteligentes y que les permitiría transferir información a sus distintos dispositivos móviles. Según se muestra en el documento presentado en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, su invención podría incluso aplicarse desde ya a nuevos modelos de su Apple Watch a través de las correas del reloj. Pero la empresa ha incorporando desde hace años soluciones inteligentes para formar un ecosistema con la indumentaria. En 2006 lanzaron su Nike+iPod, con el que se podía medir la distancia y el ritmo de avance de los usuarios según un acelerómetro que se instalaba en la zapatilla y que funcionaba con iPod y iPhone.

En 2019 Levi's junto a Google lanzaron su proyecto Jacquard, una chaqueta que, a través de un dispositivo el puño, puede contestar llamada, entregar datos de georeferencia, hablar con el asistente del teléfono, entre otras cosas.

La más reciente patente de la empresa se asemeja a un invento presentado por científicos de la Universidad de Carolina del Norte en 2020, en el que mostraron una nueva tela hecha con material electrónico transpirable, ultrafino y absorbente de gases. Con su nuevo tejido construyeron una manga con la que controlaron una partida de “Tetris” solo cliquendo el artículo. Covest es otro ejemplo reciente y que dio que hablar en India. El artículo se convirtió en la primera chaqueta inteligente hecha en la zona y tiene un acabado antiviral, sensores de distanciamiento físico, termómetro y una mascarilla incorporada.

En Chile existen firmas que se han atrevido a innovar, pero aún son pocas en comparación al escenario en el extranjero. Según Erick Bollman, socio fundador de Antartic Chile, firma local que comercializa chaquetas con calefacción y que lleva tres años operando, “lo que falta es atreverse”. “Los negocios chilenos pocas veces somos innovadores, y hay excepciones como Cornershop, pero en general se tiende a mirar lo de afuera y replicarlo”, dice. Sus artículos funcionan con parches de calor, que cuentan con hasta 6 horas de carga por un power bank que viene incluido y con tres niveles. Además, permiten a los portadores cargar sus teléfonos inteligentes a través de una entrada USB tipo B.

Las Puma RS-Computer, lanzadas en 1986, fueron las primeras zapatillas en implementar tecnología electrónica. Con una computadora incorporada a su diseño, permitía medir velocidad, ritmo y el uso calórico por parte de los usuarios.

Uno de los puntos que permitirá desarrollar más y mejor tecnología será la llegada del 5G, ya que esta permitirá la instalación de frecuencias narrow band –que permite conectar dispositivos que requieran pequeños envíos de datos y con poca frecuencia– para el Internet de las cosas (IoT), “y ahí nuestras parkas no solo tendrán baterías para entregar calor, sino que además podrán contar con GPS de bajo consumo que permitirá saber dónde están nuestros hijos”.

Innovación desde Temuco

Uno de los puntos que impide el desarrollo pleno de la industria de las smart clothes en Chile es que mayoría de las firmas interesadas en la innovación son pymes, entonces no hay suficientes fondos para invertir en publicidad ni fabricación. En su caso, los artículos se pueden adquirir a través de su sitio web, pero también en los de Falabella, Ripley o Paris. Pero no en las tiendas físicas. Para la próxima temporada de invierno, a su catálogo sumarán suelas calefaccionadas que funcionan a través de un control remoto y guantes, también calefaccionados y que fueron principalmente solicitados por motociclistas y servicio de delivery.

Una de las principales debilidades de la industria de la ropa inteligente en Chile, según Carlos Palma, gerente del Grupo Cler, y director de Aura DT, es que hay empresas que trabajan en el rubro textil desde hace años, pero no quienes lo hagan incorporando directamente tecnología electrónica.

La empresa de Temuco ganó un fondo de Innovación en 2017 y un año después lanzaron una chaqueta de seguridad con luces LED que se activaban con movimiento y luz. Su artículo evolucionó y ahora mantienen el sistema de iluminación inteligente, pero incorporaron sensores de movimiento, para detectar gases, alarma de seguridad y un sistema interconectado.

Todas las prendas Aura se conectan entre ellas y forman una red de comunicaciones flexible. Si los portadores, en este caso trabajadores, están en un lugar con mala señal, donde probablemente el GPS no funcione, la misma indumentaria permitirá conectarlas entre sí y capturar datos del equipo y permite medir la distancia a la cual están las personas y su ubicación. “Que exista gente en Chile que sea capaz de diseñar una placa electrónica que sea compatible y que esté integrada con la ropa es difícil, porque se requieren ciertos materiales y conocimientos que en el país no son fáciles de encontrar o directamente no existen”, dice el ingeniero.

En 2020 científicos de la Universidad de Carolina del Norte mostraron un experimento en el que crearon un textil inteligente, hecho con material electrónico transpirable, ultrafino y absorbente de gases, y con el que pudieron manejar una partida de "Tetris".

Como las mineras y empresas forestales, entre otras, tuvieron que mantenerse activas con trabajadores en terreno durante la pandemia, a finales de 2020 llevaron su indumentaria a otro punto. Ocuparon la misma tecnología, pero la aplicaron a las antenas de teléfonos celulares. Con eso crearon la aplicación Aura SD, que permite realizar la trazabilidad de los trabajadores si es que alguno resultaba contagiado de COVID-19 y que probaron con Celulosa Arauco, uno de sus clientes.

Actualmente, trabajan para lanzar a fin de año una primera capa que creen podrá ayudar a mejorar el rendimiento de los trabajadores. “Como nuestra chaqueta no va pegada al cuerpo, hay mediciones que no podemos tener, como la temperatura corporal, el electrocardiograma del corazón, entre otros. Esta prenda capturará todos esos datos”, dice Palma. Además, esas mediciones permitirán predecir cosas. Con el electrocardiograma y la temperatura, se puede saber de forma remota si un trabajador se está quedando dormido o sus emociones. “Lo emocional tiene una aplicación distinta, porque cuando tienes un equipo de trabajo de alto riesgo, una persona con depresión por conflicto familiares, por ejemplo, puede provocar un accidente”, añade el ingeniero.

Según Bollmann, de Antartic Chile, la tecnología mejorará la calidad de vida en sus distintas aristas. No solo en los dispositivos móviles. “Mientras las innovaciones permitan vivir mejor, seguirán llegando a industrias como la textil, ya que se verá el beneficio en estas nuevas prendas inteligentes”, dice. Y Palma, de Aura DT, añade que antes podía ser aparatosa la implementación de nuevas tecnologías a la vestimenta y muy “cuadrada”, pero los avances han permitido que vayan en las mismas fibras. “Ha sido sorprendente cómo las empresas no han tenido una reacción masiva por estas soluciones. Tampoco los gobiernos. Cuando hablamos con el Gobierno y algunas municipalidades les ofrecíamos los equipos sin cobrarles, para que así la gente pudiera desplazarse con más libertad, pero no quisieron”, dice Palma.

Antartic Chile comercializa parkas con calefacción integrada, que cuentan con batería de hasta seis horas y permiten cargar teléfonos celulares a través de una entrada USB tipo B. Tienen tres niveles de graduación y este invierno sumarán suelas y guantes con el mismo sistema.

Telas inteligentes

A las smart clothes también se suman las llamadas telas inteligentes, las smart textiles. Con respecto a estas, cada día surgen más iniciativas. HercLéon es un proyecto que nació en 2019 a través de Kickstarter, una plataforma de recaudación en línea, y lo que buscaba era reducir el gasto de agua por el lavado de la indumentaria y la huella de carbono en su fabricación. Con su primer artículo, la polera Apollo y que está hecha con “HercFiber” –fabricada con componentes que van desde el cobre, plata, zinc, algodón, poliéster reciclado, eucalipto o bambú–, la empresa asegura que ya no se requerirán lavados.

A sus productos sumaron una nueva línea de ropa interior con la misma tecnología, Kribi, y la llaman “la más limpia del mundo” y diversos medios internacionales destacan que “destruye continuamente todas las bacterias”.

The Copper Company es una compañía local que trabaja en el desarrollo e investigación del cobre en el área de la industria textil. Su gerente general, la diseñadora Luz Briceño, dice que lo más complicado en el área, para crear un producto textil inteligente, es disponer de los fondos para realizar los estudios. Después de años de I+D pudieron levantar fondos públicos, de Codelco y distintas áreas que las apoyaron para desarrollar su tecnología. Con el avance del COVID-19 en el mundo, su marca ha sido reconocida a nivel global y la Universidad de Berna comprobó que sus textiles eliminan el 85% del coronavirus en su variante de Wuhan en 5 minutos y en 2 horas el 95%.

Hoy el foco de la compañía está en hacer productos para enfrentar la crisis sanitaria, como sus mascarillas reutilizables o sábanas clínicas con cobre, pero Briceño dice que su centro es crear textiles inteligentes para mejorar la calidad de la vida de las personas. Junto a esto, dice que hace un tiempo trabajaron en un joint venture con unos ingenieros que desarrollaron algoritmos para medir y predecir ataques al corazón y mezclarlo con sus telas. “Estamos súper abiertas de incluir nuevas tecnologías, compartirlas y complementarlas”, dice la diseñadora. Y añade: “En el ámbito del diseño, uno siempre medía más la estética, la calidad o el tacto, pero ahora en los tiempos en que estamos viviendo, ya no podemos pensar solo en eso”.

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