Vuelta a clases: ¿Qué tecnologías se mantendrán?

Ilustración: Vicente Martí.

Esta semana regresan a clases presenciales los colegios y universidades. Los estudiantes, esta vez sin aforos delimitados y con un retorno obligatorio, pasarán de la educación digital nuevamente al modelo analógico. Tras dos años de pandemia, muchas tecnologías que se aplicaron en la emergencia sanitaria llegaron para quedarse.


No hay mentira alguna en decir que la tecnología ha sido el principal protagonista en estos últimos dos años. El trabajo, la interacción social, la entretención, e incluso la educación, tuvieron que implementarla y “subirse al tren” para no quedarse atrás. Pero ahora, con la presencialidad ya instalada en gran parte de esos sectores, la pregunta vuele a resurgir. ¿Cuáles de los avances utilizados durante el periodo de emergencia sanitaria permanecerán?

Esta semana es justamente una de esas fechas en las que las eventualidades se enfrentarán. Gran parte de las empresas, que estaban en receso por temporada de verano, volverán a las labores y los estudiantes, en sus tan tradicionales vacaciones, tendrán que volver al aprendizaje. Eso sí, esta vez no será frente a una pantalla, sino que podrán verse nuevamente cara a cara. Incluso, algunos, podrán conocer por vez primera los respectivos campus de su universidad. Fueron meses de distanciamiento físico, de interacción a través de plataformas tipo Zoom o Teams, de pruebas en formato remoto -exceptuando la pasada PDT, claro-. Pero ahora todo eso, e incluso más, debe volver, en una búsqueda a la anterior normalidad.

A pesar de haber utilizado en los distintos colegios clases a distancia, y que en algunos casos se optó por modelos completamente digitales a través de diversas plataformas, las clases tendrán que ser presenciales. Eso sí, en caso de existir alguna eventualidad, la tecnología siempre estará ahí para utilizarla. Ya la práctica demostró que es posible mantener, aunque no es el principal objetivo, una rutina a distancia y se espera que sea una de las tecnologías que permanezcan y se potencien en el futuro.

De hecho, existen iniciativas para el aula y que pretenden, con los menores ya cercanos a la tecnología, continuar con el aprendizaje y transformarlo en un proceso más lúdico. Es el caso de los robots educacionales. “En nuestro horizonte, siempre ha estado potenciar la educación de la mano de la tecnología, facilitando procesos de aprendizaje e interacciones lúdicas para que los niños, niñas y adolescentes desarrollen al máximo sus capacidades”, dice el director de Claro empresas, Francisco Guzmán.

La compañía cuenta con robots educacionales que son un muy buen ejemplo de cómo las herramientas digitales pueden dar un impulso a entornos mixtos. En la práctica, explica Guzmán, “estos robots se instalan en las salas de clases, sin necesidad de un computador y permiten a los alumnos ver, escuchar y seguir los movimientos del profesor desde sus casas, como si estuvieran sentados en el aula. También pueden ver los contenidos que se proyecten a través de presentaciones o pizarras interactivas”.

El sistema cuenta, además, con una nube segura y confidencial donde es posible alojar y compartir fácilmente los contenidos, pudiendo incluir anotaciones y hacer seguimiento a sus visualizaciones y tiempo de reproducción. “A mediano plazo, por ejemplo, estos equipos inteligentes permitirán a los alumnos participar de clases o intercambios en colegios o universidades de otros países sin necesidad de trasladarse, contribuyendo a mejorar la calidad de la educación”, señala el ejecutivo de Claro empresas.

Fue el propio Ministerio de Educación el que, a través de su protocolo para la vuelta a clases, explicitó la eliminación de la restricción de los aforos, pero limitando el distanciamiento físico en actividades cotidianas “en la medida de lo posible”. Incluyeron ciertas obligaciones, como el requisito de uso de mascarilla en los menores de cinco años, la supresión de los saludos que impliquen contacto físico, el lavado de manos, tener al menos una ventana o puerta abierta en las salas de clase, entre otros. La presencialidad es necesaria para asegurar una mejor enseñanza y aprendizaje, pero la tecnología se volvió más que importante, incluso en el ambiente universitario.

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Las clases serán obligatoriamente presenciales en todos los establecimientos educativos, sea colegios o educación superior.

No faltó la casa de estudios superiores que se sumara a las clases remotas, toma de exámenes en línea y aplicaran sistemas de proctoring que, con el uso de tecnología, monitoreaban a los alumnos al momento de rendir pruebas a distancia. Con inteligencia artificial, eran capaces de verificar si alguno de los estudiantes miraba a algún otro lugar de forma sospechosa, hacía trampa, se comportaba de forma extraña, etc. Todo para comprobar que su buen rendir con respecto al programa académico.

En la Pontificia Universidad Católica, por ejemplo, Fernando Purcell, vicerrector académico de la casa de estudios, comenta que, a pesar de la presencialidad, continuarán trabajando con aquellas tecnologías que los han acompañado durante estos últimos años. Efectivamente, dice que proyectarán el uso de todas aquellas que les permitieron fortalecer los aprendizajes de los alumnos, como las simulaciones, grabación de cápsulas introductorias para procedimientos de laboratorios y prácticas, uso de softwares específicos en distintas carreras, empleo de robots controlados a distancia, uso de aplicaciones dentro de las clases y otras específicas. Eso sí, advierte que a pesar de haber tenido clases remotas durante 2020 y 2021, esta vez el retorno es presencial en su totalidad.

Como ya no existirá una modalidad remota, potenciarán los esfuerzos que realizaron en el segundo semestre de 2021. “Nuestros esfuerzos van en la línea del uso de simulaciones, softwares y aplicaciones que combinados con innovaciones metodológicas permitirán fortalecer aprendizajes. El foco no es la tecnología sino el aprendizaje que permiten y esa será nuestra guía en las opciones que haremos”, comenta Purcell. Y añade que trabajarán respetando todos los requisitos ministeriales. “Con el debido resguardo de ventilación y medidas de autocuidado como el uso de mascarillas y alcohol gel, podremos utilizar las salas a plenitud de capacidad, sin límites, considerando que además más del 98% de nuestra comunidad está vacunada”, desarrolla.

Los modelos híbridos, que permitían a un determinado número de alumnos estar desde su casa viendo la misma clase que sus compañeros en el aula, van a desaparecer para este retorno a la normalidad.

En el caso de la Universidad de Chile, comentan que existe un marco normativo con respecto a lo que se tiene que hacer. Eso sí, Patricio Cabello, investigador del Instituto de Estudios Avanzados en Educación (CIAE) y docente de la casa de estudios, afirma que lo que se indica es que se tiene que privilegiar el retorno presencial en su totalidad, donde no hay una regulación de aforos, ni para la presencia de los profesores en sus oficinas, ni para la presencia de estudiantes y docentes en la sala. Ahora bien, asegura, es un marco donde o se impone una instrucción obligatoria, puesto que es muy difícil al tratarse de una universidad y efectivamente se tendrá que evaluar las condiciones actuales de la pandemia y otras variantes.

Eso sí, a nivel de postgrado asegura que todo vuelve exactamente a ser como era previo a la pandemia. Clases presenciales, sin aforos delimitados, pero con la indicación de hacer sus lecciones en salas más grandes, ventiladas y que, en caso de suceder alguna eventualidad o existir algún cambio en su plan de acción, deben estar preparados para hacer clases híbridas o distancia. “En el fondo, debemos volver a lo mismo, pero eso significa que tenemos que estar en un estado de alerta”, asegura el docente.

Si bien no son esquemas del todo eficientes, puesto que las lecciones en línea son diversas a las presenciales y limitan el qué tanto pueden llegar a enseñar, en estos últimos dos años tienen “más conocimientos como docentes sobre lo que se tenía antes”. “Además, hay que considerar si los estudiantes están dispuestos a ese modelo a distancia, y es uno de los grandes problemas que hubo durante estos años en educación superior”, asegura el profesional.

En la universidad continuarán con los programas online que tenían en sus sistemas de e-learning, pero potenciarán otros en b-learning (en los que se realiza una planificación con jornadas presenciales y otras a distancia). De hecho, en el CIAE impulsarán en 2023 un magíster en esta modalidad. “Y la idea es que, cuando alguien postule a un programa, sepa cuántas veces podrá asistir presencialmente y cuánto será a distancia, para que así pueda cumplirse y entregar lo prometido, pero la educación remota y de emergencia es otro escenario, porque tienes a gente -sean profesores o alumnos- que no esperaban impartir sus lecciones de esa manera”, plantea el psicólogo.

De hecho, este mes esperan lanzar un informe en el que, tras encuestar a estudiantes de educación técnica, pudieron evidenciar que muchos de ellos decían sentirse deprimidos y que tiene relación con la frustración experimentada por la educación a distancia, que justamente no fue lo que esperaban una vez ingresados a la educación superior. “Hay que considerar que hay alumnos de pregrado que, si bien se han logrado organizar y juntarse, estuvieron dos años compartiendo en un espacio digital, simbólico e incluso afectivo con gente que nunca han visto. “El espacio físico no es solo entrar a clases, sino también estos espacios de encuentro y crecimiento personal para conocer gente. Y todo lo que le pasa a un chico de 18 años, que ha esperado su vida para estar en ese lugar, que llega ahí y resulta que es su pieza con un computador... Es chocante”, dice Cabello.

Advierte, eso sí, que los más afectados y que se podrá dilucidar con claridad recién dentro de los próximos meses, serán los de educación básica. Y plantea algunos casos. Por ejemplo, aquellos menores que estén en la transición de segundo a tercero básico probablemente no hayan cumplido con los objetivos mínimos de desarrollo del área de lectoescritura, y los casos podrían desglosarse, pero recién comenzarán a investigarlos durante este año con el retorno a las aulas.

La relevancia de los modelos híbridos

Durante cierto tramo de la emergencia sanitaria, algunas casas de estudios instalaron modelos híbridos, en los que se permitía que una cuota de alumnos de una asignatura estuviese desde la casa viendo la misma clase que sus compañeros en el aula. Dotados de micrófonos, intercomunicadores en las mesas que les permitían mantener el contacto con sus pares en sus hogares en directo, y la interacción con el resto, sin poner en riesgo su salud, continuaban con el aprendizaje a distancia y así con los programas académicos. Tales fueron los casos de la Universidad Andrés Bello (UNAB), la Universidad Adolfo Ibáñez, la Universidad Autónoma, Universidad de Chile, entre otras.

La UNAB, que potenció su modelo híbrido durante estos años como una solución, retornará este 2022 con las clases presenciales de acuerdo a las directrices de las autoridades correspondientes y respetando las normativas definidas. Eso sí Nicolás Bronfman, vicerrector académico, advierte que en el caso de pregrado diurno, su plan de funcionamiento para el primer semestre contempla el desarrollo de cursos de formación general en modalidad en línea, sumado a la impartición de Inglés en modalidad b-learning, que ya formaba parte de su estrategia digital, pero que mantendrán durante este año. A esto añaden las carreras de pregrado vespertino de modalidad semipresencial, que contemplan el retorno a las actividades académicas presenciales con su metodología Hyflex, que instalaron en 2020 y que tienen en más de 350 espacios de sus sedes.

Para este retorno a clases, la universidad contará con un protocolo sanitario que implica completar un formulario de ingreso para el control de síntomas, pasar por el control de acceso -toma de temperatura, uso de alcohol gel y el registro de datos-. “La pandemia trajo consigo una serie de impacto en diversas áreas, como la virtualización de las actividades académicas y eso nos desafió a buscar nuevas formas de continuar garantizando la formación académica”, recuerda el ejecutivo. En esa línea, por ejemplo, recuerda que en este periodo y con el objeto de dar respuesta al compromiso de la institución de incorporar escenarios académicos con pacientes reales, al menos en el área de la salud, implementaron diversas iniciativas de teleatención y que continuarán operando.

En ese sentido, dice que la telesalud, una de las implementaciones más relevantes en cuanto a tecnología durante la pandemia y que fue de total utilidad para sus estudiantes, “es una herramienta que llegó para quedarse, que abre una puerta importante para extender y proveer servicios de calidad hacia sectores y grupos más vulnerables” y que como institución continuarán potenciando.

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