Política

Claudio Alvarado, ministro del Interior: “Fuimos elegidos por la ciudadanía para gobernar y no para pensar si la oposición se va a molestar o no”

Aunque asegura que buscarán el diálogo con la izquierda, el jefe de gabinete de José Antonio Kast advierte que no se van a inhibir en sus decisiones -como posibles indultos- y en su agenda legislativa. "Para gobernar se requiere carácter y para salir adelante con las cosas que propone un gobierno hay que tomar decisiones”, sostiene.

12/03/2026 - CLAUDIO ALVARADO, MINISTRO DEL INTERIOR. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

Justo después de la primera vuelta presidencial, el entonces candidato José Antonio Kast lo llamó por teléfono y le pidió ser su ministro del Interior. Claudio Alvarado (UDI) fue el primer confirmado del actual gabinete. Ahora ya está instalado en su oficina en La Moneda, desde donde descarta, por ahora, retirar los cuadros de Salvador Allende presentes en su gabinete. “No es mi prioridad la decoración de interiores”, repite.

El dirigente gremialista comenta su aterrizaje en el núcleo del poder republicano, que suele ser hermético. ”Me siento total y absolutamente integrado (...). Conozco al presidente de la República hace muchos años”, asegura.

El titular del Interior también se hace cargo de la controversia que generó la posibilidad de que el mandatario indulte a condenados del estallido social y delinea cómo será la relación con la oposición y las críticas que han surgido contra el gobierno.

¿Por qué abrir la opción de indultar cuando están recién partiendo? Se aleja del denominado “gobierno de emergencia”.

No, las prioridades del gobierno no han cambiado con lo que señaló el presidente en algunas entrevistas en medios de comunicación. Nuestras prioridades siguen siendo la inmigración irregular, para lo cual el primer día de gobierno se tomaron acciones concretas (...). Tenemos una emergencia en términos económicos de público conocimiento, de un déficit fiscal, que lo han dicho todas las instancias técnicas correspondientes, que superan los 10 mil millones de dólares, que obliga a este gobierno a ordenar la casa, a tener en consideración cómo administrar los pocos recursos y sin afectar obviamente a las personas más vulnerables en las necesidades que tienen.

Pero el anuncio sí desvía el foco. ¿Lo del presidente fue un mensaje a los propios?

Este es un mensaje plenamente coincidente y consecuente con lo que señaló permanentemente el presidente durante su campaña.

Él, durante su campaña, dijo que los indultos no eran parte del programa de gobierno…

No, él señaló que en los indultos se podrían revisar las situaciones caso a caso y, en función de ese análisis, se podría tomar una decisión.

¿No es un gustito personal para los propios?

No, no, él está reiterando lo que dijo en campaña, el gobierno anterior utilizó el tema de los indultos.

Y ustedes los criticaron. ¿Por qué esto es diferente a lo que hizo el expresidente Boric?

Los criticamos porque fueron indultos a delincuentes y en algunos casos esas personas que participaron en hechos de violencia incluso fueron premiadas con pensiones de gracia. Y aquí el presidente está hablando de personas, funcionarios públicos, que cumpliendo el deber de defendernos de esa violencia desatada, hoy día tienen algunas condenas. Cuando se hagan las evaluaciones y si se decide por indultar a determinadas personas, la sociedad podrá juzgar, el país podrá juzgar.

Pero hicieron mal uso de sus facultades y fueron condenadas por tribunales. Y hay víctimas de por medio también.

Bueno, por eso es una evaluación caso a caso. Esto no es generalizado. Nosotros también tenemos en consideración que son personas que estaban defendiendo a la ciudadanía en momentos en que la violencia alcanzaba su máxima expresión.

El gobierno no descarta indultar al condenado por el caso de Fabiola Campillai. ¿No considera que debería quedar fuera para evitar polarizar el clima político?

Creo que todas las situaciones y los casos de indulto, para hacerlo responsablemente, requieren de análisis y evaluación de los antecedentes.

O sea, usted incluiría como posible indulto

Uno a priori no puede excluir. Si hay personas que solicitan un indulto, se evalúan los antecedentes, caso a caso. Ese es el procedimiento.

¿Están completamente descartados indultos para personas que cometieron delitos de lesa humanidad durante la dictadura?

La referencia del presidente dice relación a hechos violentos ocurridos durante el periodo del estallido social.

La posibilidad de indultos ya crispó los ánimos con la oposición. ¿Estas decisiones no condicionan la relación con ellos?

No veo por qué. La oposición tiene el legítimo derecho de avalar o criticar una decisión. Puede haber un debate público con cierto volumen de intensidad, pero cuando sí están los argumentos, están las razones y se hace con respeto, con altura de miras, no hay por qué tenerle temor a ese debate democrático.

Pero puede poner las cosas cuesta arriba en el Congreso, en la discusión legislativa.

No, lo que pasa es que un gobierno fue elegido para resolver. Y eso significa muchas veces que va a haber personas que no están de acuerdo con las decisiones que se toman y no por eso uno va a inhibirse de ejercer las facultades que tiene y de actuar en lo que cree que es bueno. Entonces, si siempre estuviéramos pensando que esto altera una relación, que molesta o la oposición va a negar la sal y el agua, no haríamos nunca nada. Entonces estaríamos condicionados por lo que piensa la oposición. Nosotros fuimos elegidos por la ciudadanía para gobernar y no para pensar si la oposición se va a molestar o no. Y la oposición, ¿no es cierto?, ha sido también elegida por la ciudadanía para fiscalizar los actos de gobierno. Y espero que, al margen de esa facultad constitucional, también tenga la altura de miras para trabajar en conjunto con el Poder Ejecutivo para contribuir a la búsqueda de soluciones a los problemas que la sociedad tiene.

O sea, ¿si les gusta bien y si no, avanzan? En la oposición dicen que el tono que adquieran ellos depende de lo que hagan ustedes.

Pero no confundamos. Aquí no se trata de buscar la confrontación permanente. El presidente fue claro en su discurso el día que asume que lo que buscamos es la unidad y esa unidad obviamente que se construye en función de líneas de pensamiento distintas. Aquí no se trata de que haya una soberbia del gobierno del tipo “mira, nosotros somos los elegidos y no nos interesa lo que ustedes piensen”. No. Aquí lo que yo quiero dejar claro es que el gobierno, cuando ejerce sus potestades, para algunos puede ser incómodo o no de su agrado, pero eso no significa que condicione el actuar del gobierno. Para gobernar se requiere carácter y para salir adelante con las cosas que se propone un gobierno hay que tomar decisiones.

¿Aunque eso les cueste las relaciones en el Congreso?

Bueno, si las relaciones en el Congreso se dan básicamente por los temas legislativos. O sea, si alguien va a cuestionar un proyecto de ley que va en beneficio del país, quiere decir que no están cumpliendo su rol, que es atender las prioridades de las personas. Si alguien tiene como prioridad en el Parlamento ideológicamente atrincherarse, nosotros buscaremos la manera para romper esas trincheras con diálogo permanente. Si sentimos la tranquilidad de que a las personas les acomodan nuestras decisiones, seguiremos avanzando. Y el Parlamento, el que quiera sumarse, bienvenido sea.

La decisión política de dejar fuera al PC y al Frente Amplio (en el acuerdo administrativo del Senado), ¿no es entrar con un mal pie a plantearse con esta oposición?

Primero, las negociaciones respecto de la composición de las mesas, de las cámaras y las comisiones se radican en el Parlamento. Si los parlamentarios en el Senado estimaron que un acuerdo con ciertas fuerzas de la oposición era lo más conveniente y lo más razonable y se materializa, ese acuerdo está cerrado.

¿Pero cuál va a ser el ánimo del gobierno? ¿Con quiénes van a conversar de la oposición y con quiénes no?

Un gobierno que se precie de tal no puede partir marginando del diálogo a nadie.

Pero partieron marginando al PC y al FA.

No, yo insisto, el gobierno no ha marginado a nadie. La decisión de la conformación de las mesas de la Cámara de Diputados y del Senado es una facultad y una discusión del Parlamento.

Pero fue conversado con el gobierno.

Fue una atribución del Parlamento.

¿El gobierno está dispuesto a construir acuerdos con el PC y el FA?

Conversaremos con todos los sectores políticos democráticamente elegidos. Expondremos nuestras iniciativas de ley, interactuaremos en las comisiones con todos. Cada parlamentario después votará en conciencia y será la ciudadanía la que irá juzgando el actuar de su representante.

¿Y qué espera de los propios durante esta administración? En el gobierno de Piñera fueron los primeros en soltar la mano en momentos complejos.

Lo que uno espera siempre es colaboración y compromiso con los problemas de la ciudadanía. No perder de vista que un gobierno es una acción colectiva y que la acción parlamentaria debe insertarse en ese marco. Si existen diferencias, hay que anticiparlas, conversar internamente y tomar decisiones comunes. Un gobierno empieza a deteriorarse cuando se desvanece el apoyo de sus propios partidarios, porque eso potencia a la oposición. La oposición siempre espera que haya descuelgues desde el oficialismo, porque eso le da argumentos para no colaborar.

Pero eso pasa también porque se sientan parte del gobierno y no quedaron conformes con las nominaciones del gabinete.

Un presidente elegido con amplia mayoría tiene la facultad para conformar sus equipos. Fuera de la primera línea de ministros y subsecretarios, hay representación de los partidos en las delegaciones presidenciales y provinciales, y la próxima semana se anunciarán las seremías, que también se han ido construyendo con los partidos.

En sus intervenciones, el presidente ajustó las expectativas en declaraciones como que “encontramos un país peor de lo que podíamos imaginar”. ¿Cree que no van a cumplir todo lo que prometieron?

Hay una realidad fiscal compleja que tenemos que administrar. La ciudadanía tiene sus expectativas legítimas, pero cuando uno es capaz de explicar por qué a veces hay que postergarlas, se entiende. Lo complejo es persistir en mantenerlas sabiendo que es difícil cumplirlas. Hay que transparentar la realidad: así la empatía de la ciudadanía con su gobierno se facilita.

¿Temen un descontento ciudadano?

Llevamos dos días de gobierno. El Presidente Kast nos ha dado instrucciones claras para tomar decisiones y resolver los problemas prioritarios. Háganme esta misma pregunta en 90 días, con los resultados en la mano.

Todavía no hay nada concreto en materia de expulsiones, que fue una gran promesa de campaña.

Correcto. Pero para que se materialicen las expulsiones hay que generar las condiciones, y esas condiciones no son automáticas. El problema de fondo es que el gobierno (anterior) decretó muchas expulsiones, pero materializó muy pocas. Tenemos que hacernos cargo de esa realidad. Los compromisos asumidos se van a cumplir.

En lo concreto de su cartera: el presidente anunció la construcción de zanjas en la frontera norte. ¿Cuántos kilómetros serán y quién las construirá?

Se trata de acciones de contramovilidad en las zonas más críticas de pasos ilegales del extremo norte, que están plenamente identificadas. Estimo que tendrán una extensión del orden de 500 kilómetros, en distintos tramos. El presidente le dio instrucciones al Ejército para desarrollar un plan de acción en conjunto con el Ministerio de Obras Públicas.

El día que asumió Kast hubo manifestaciones violentas y ataques a los vehículos de los subsecretarios. ¿No existe el temor de que las protestas vuelvan con fuerza?

Esas acciones demuestran que la violencia la tenían guardada en el clóset mientras terminaba el gobierno anterior. Hay una parte de la sociedad que no valora la democracia y cree que cuando pierden una elección la violencia puede ser válida.

¿A quién se refiere en particular? ¿A algún sector político?

A los grupos extremistas, que cuando se sienten más cómodos con un tipo de gobierno bajan la intensidad de las manifestaciones. No le atribuyo connotación a ningún partido político. Pero me gustaría escuchar condenas transversales desde ya. En el pasado, cuando esa condena fue difusa o poco clara, terminamos como terminamos.

¿Cree que la oposición ha guardado silencio?

Yo no he visto declaraciones. Espero que existan y la ciudadanía perciba que sus representantes, la clase política, es capaz de entenderse a través del diálogo y de la condena de los actos de violencia.

¿Qué será lo primero en la agenda legislativa?

El lunes vamos a estar en el norte, viendo el inicio de los trabajos del terreno del plan de fronteras, el escudo fronterizo. Vamos a estar en Antofagasta, en alguna actividad en relación con temas económicos. El ministro de la Segpres va a tener comité político en La Moneda, con los presidentes del partido y los jefes de bancadas. El lunes en la tarde vamos a definir alguna urgencia sobre los proyectos de ley.

Me imagino que no llegan improvisando, que hay alguna noción de los proyectos que sí están entrando..

Sí, pero eso lo está viendo el ministro Segpres.

¿Van a avanzar o no con sala cuna universal?

Es un tema que tiene que ver el ministro de Hacienda en función de la realidad fiscal. Pero aquí hay una realidad: el programa del gobierno del Presidente Kast señala su compromiso con una sala cuna universal, por lo tanto, los términos y los plazos los vamos a ir definiendo en base a esta nueva realidad.

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