Política

Daniel Mansuy: “Kast todavía no escoge qué presidente quiere ser”

El intelectual y académico de la U. de Los Andes asegura que, tras el quiebre entre el presidente Gabriel Boric y su sucesor, no está claro si Kast optará por volver a la impugnación o quedarse en la moderación. De todos modos, dice, la decisión conlleva costos y duda de que haya un diagnóstico fino ante un giro de esta magnitud.

Entrevista a Daniel Mansuy, Ciencista Politico, Academico. Foto: Andres Perez Andres Perez

Daniel Mansuy plantea un punto que pocos analistas han subrayado en toda la controversia que se desató esta semana tras el quiebre entre el Presidente Gabriel Boric y su sucesor, José Antonio Kast.

“Kast le tocó un punto sensible al presidente en ejercicio, que es el de su sinceridad, de que quiere ser transparente y no oculta nada”, dice el académico de la Universidad de los Andes e investigador asociado del IES. “Y es interesante, porque el modo en que Boric sale a responder esa mañana del martes, incluso a algunos les recordó la conferencia del caso Monsalve. No iría tan lejos, pero le tocó un punto sensible al Presidente Boric”, agrega.

Mansuy es de los que creen que el golpe a la mesa de Kast no deja contento a nadie. Y asegura que revela otra cosa: que el futuro mandatario aún no decide si será el mismo impugnador que fue siendo diputado y candidato, o el moderado que apareció tras su triunfo el 14 de diciembre pasado. Y eso, afirma, teñirá el resto de su gobierno.

¿Qué sabor le está dejando el tono de este cambio de mando?

A nadie le gustó lo que ocurrió el día en que tuvieron esta breve reunión el presidente electo y el presidente saliente, que duró unos pocos minutos y después se dio por terminado el traspaso. Creo que nadie, de ningún sector, consideró eso una buena noticia y, por tanto, me deja con un sabor amargo, porque entendiendo las tensiones, las fricciones, que son naturales y que vienen desde la campaña, uno hubiera esperado que ambos hubieran puesto más de su parte para que al menos las formas republicanas, de las que nos habíamos sentido tan orgullosos y que tanto se habían cuidado desde la noche de la elección, no se hayan ido un poco al demonio ese día.

¿Kast tenía que ponerle un parelé al gobierno respecto de lo que estaba pasando con el cable chino, los amarres, el tema del déficit fiscal?

Yo diría dos cosas: en el tema del cable chino, es evidente que el gobierno, en el mejor de los casos, ocultó información. Si El Mercurio no publica ese decreto, esa información no habría estado disponible ni para la ciudadanía ni para el presidente. Si tú quieres hacer un cable así con China y exponerte a la represalia de Estados Unidos, eso amerita una reunión de excancilleres, de un consejo asesor, porque es una cuestión gorda que implica políticas de Estado..., pero esto incluso marginó al canciller, o sea, es una política de Estado muy curiosa. El gobierno, a mi juicio, no se ha portado bien. La pregunta es si la única manera de hacerlo ver era poner en escena una ruptura tan performática y tan fuerte, en la oficina del presidente, en el Palacio de La Moneda. Hay un simbolismo detrás y me parece que había que buscar alternativas de hacer ver la molestia sin poner en escena una ruptura tan brutal.

Evidentemente había otros escenarios. El tema es por qué el presidente electo escoge hacer esto.

Esa es una enorme pregunta, porque el candidato Kast fue un candidato muy duro, muy beligerante con el gobierno, lo que es normal en campaña, y quiso ser anti Boric. Esa narrativa se acabó la noche de su elección, en su discurso largo, alambicado, pero que dejó una señal de que él se sacaba el traje de candidato y se ponía el traje de presidente. Lo que a mí me dejó dudoso es qué hace ese día a Kast volver al traje del candidato, que está en pugna abierta con el gobierno. Me deja dudas respecto de si el presidente Kast sabe el tipo de presidente que quiere ser, porque no es muy coherente, es una ruptura con lo que venía haciendo hace dos meses. Me pregunto si esa ruptura tendrá consecuencias, si va a permear a todo el gobierno, a los ministros.

¿Esto responde a un tema de carácter o estratégico?

Todo indica que esto no es un exabrupto. Y esto no lo digo como crítica: esto fue un escenario que estuvo más o menos diseñado. Entonces, debo asumir que responde a un cambio de narrativa, que parece equívoca respecto del personaje que él mismo venía construyendo desde la noche del domingo 14 de diciembre. Además, deja una duda respecto de si la actitud del nuevo gobierno en su primera etapa va a ser completamente beligerante con el anterior gobierno y, por tanto, va a entrar en una relación muy friccionada con la oposición. Es una decisión estratégica que el gobierno puede tomar, y tiene buenas razones para tomarla, pero te habla de un gobierno que va a entrar a la batalla dura para responsabilizar al gobierno anterior de muchos problemas. Y si tú pones mucho el acento en eso, por supuesto que la oposición se te va a encabritar en el Parlamento y eso te puede producir problemas. Entonces, supongo que hay un diseño que va en esa dirección.

Kast pareciera moverse bien en escenarios más tensionados, ¿no? Los republicanos han construido un carácter impugnador desde la derecha, adverso a los acuerdos en general.

Sí, pero lo que él quiso transmitir el 14 de diciembre en la noche es que eso, al menos en lo que respectaba a su persona, había quedado atrás, porque el presidente es distinto al candidato. Y de eso, Kast se sale deliberada y personalmente cuando enfrenta tan frontalmente al Presidente Boric.

¿Y le acomoda este escenario más tensionado al presidente Kast?

Toda la pregunta es si José Antonio Kast va a saber adaptar su personaje a su nueva función. Entonces, al diputado Kast, un diputado combativo de la UDI, yo creo que no le incomoda en nada. La pregunta es si es un buen registro para el presidente Kast y si quiere o no o si está dispuesto a cambiar completamente el personaje o no. Y ahí es donde da la impresión, con los últimos sucesos, de que todavía no escoge qué presidente quiere ser. Porque son figuras completamente distintas.

¿Qué revela este episodio respecto del carácter del próximo gobierno?

Revela que el gobierno de emergencia parece que va a tener que ser, según sus nuevos funcionarios, más de emergencia de lo que suponían, porque la situación fiscal y en muchas materias parece extraordinariamente complicada y, por tanto, va a entrar en una dinámica de responsabilizar de muchas cosas al gobierno anterior para dar razón de lo que tenga que hacer. Si hay que hacer el recorte fiscal que tanto se prometió, va a haber que explicarlo. Entonces, antagonizar te construye una narrativa pública y te permite decir después, mire, es tal el nivel de calamidad pública que tenemos, que tenemos que tomar estas medidas así de radicales. Tiene esa ventaja y tiene el costo de que en el Parlamento te van a hacer la vida extraordinariamente difícil.

¿Se puede construir un gobierno a partir de tensionar los escenarios?

Es perfectamente legítimo, siempre y cuando sepan los costos que va a tener y tengas un diseño para enfrentar esos costos. No es la lectura que a mí me gustaría hacer, pero es posible que la política de los consensos no vaya a volver así como la añoran los nostálgicos de los 90. Uno de los motivos es porque la fragmentación del Congreso no la hace posible. O sea, uno puede comprender por qué se llega hasta ahí. Dicho eso, hay que tener un diseño para pagar los costos asociados.

En el gobierno entrante dicen que no va a haber grandes consecuencias, porque el Frente Amplio y el PC ya tomaron la decisión de ser duros con el gobierno de Kast, independiente de este episodio...

Claro, pero ¿se puede gobernar en Chile sin colaboración o algún ánimo colaborativo de la oposición? El Frente Amplio y el PC es una cosa, pero la oposición tiene otros componentes y tienes que ir a buscar a los lugares donde puedes encontrar acuerdos. Y me parece que imitar al Frente Amplio no es la mejor estrategia tampoco. El Frente Amplio siempre ha sido muy antagónico. Tampoco le ha ido tan bien: ganó la elección presidencial, pero su gobierno no logró su propósito.

Tengo dudas de esa tesis. Además, me parece que la ciudadanía quisiera una clase política que no estuviera solamente en el antagonismo. Por otro lado, me pregunto si en el equipo de Kast hay un diagnóstico lo suficientemente fino para sostener la tesis del antagonismo, no por mera guata o por mera reacción o impulsividad, sino que responde a un diagnóstico político súper sofisticado, súper fino, tomando en cuenta todas las aristas de la cuestión.

¿El equipo ministerial que rodea al presidente tiene las capacidades políticas para manejarse en un escenario así?

Poco. Porque es un gabinete que tiene muy buenos nombres, sin ninguna duda, hay gente con mucho talento, mucha experiencia, pero no es un gabinete especialmente político. Es un gabinete que responde a un diseño donde todo tiene que remitir a la persona de José Antonio Kast. Por tanto, si quieres antagonizar, no es demasiado coherente con el gabinete que nombró. Uno esperaría políticos más frontales en primera línea, que no los hay.

Pero hay: Iván Poduje, Mara Sedini...

Poduje cumple ese perfil, pero no me parece que haya muchos más.

¿Chile Vamos va a acompañar al presidente Kast en este estilo más impugnador si este se mantiene?

Está claro que este gobierno no podía ser Piñera 3. A parte de Chile Vamos puede ser que esto no le acomode demasiado, pero en una primera etapa, está claro que el liderazgo reside en Kast y yo creo que se van a sumar sin chistar demasiado. Pero cuando vengan los problemas o cuando la mayoría del gobierno baje, las cosas van a cambiar. Y que puedan tomar un poco de distancia, la van a tomar. Por eso es tan importante para el gobierno mantener el viento a favor el mayor tiempo posible.

“El gobierno está terminando como una película de bajo presupuesto”

¿Cómo está terminando el gobierno de Gabriel Boric?

El gobierno está terminando como, no sé, una película de bajo presupuesto. Los errores, las chapucerías ya son infinitas y las hemos comentado, pero te lo digo de otro modo. ¿Qué vocerías relevantes tiene el gobierno? El presidente tiene que salir a hablar mucho, ¿por qué? ¿Qué ministro en los últimos meses, desde que salieron Carolina Tohá y Mario Marcel, es capaz de marcar la agenda en alguna dimensión? Es bien impresionante. Porque hay políticos talentosos. Álvaro Elizalde es un político talentoso. Es un gobierno extraordinariamente débil, sin voz política, que nunca se estructuró y que termina como comenzó, en una improvisación constante. Una cosa llamativa del caso cable chino es la marginación total y absoluta del canciller en materia geopolítica relevante, lo que me parece escandaloso.

Tras dejar el gobierno, Bachelet fue la líder de la oposición, ocurrió lo mismo con Piñera. ¿Va a pasar lo mismo con Boric?

Yo creo que no. Gabriel Boric aspira a ser el líder incontestado de la oposición, pero el gobierno está terminando de tal modo que hay mucha gente que le quiere cobrar muchas cuentas. Se viene una disputa.

Y esto favorece al gobierno de Kast. Que la oposición esté en disputa...

Esa fragmentación y la eventual perplejidad de la oposición favorecen mucho al gobierno de Kast en una primera etapa. Después tengo dudas, porque necesitas una buena oposición para hacer un buen gobierno. Pero una primera etapa, sí, sabiendo que hay un regalo envenenado que puede poner en tensión esta idea: que si algo los aglutina es Michelle Bachelet, y Michelle Bachelet es candidata a la Secretaría General de la ONU.

¿Kast tiene alguna posibilidad de bajar la candidatura?

No debería, porque los costos son evidentemente mucho más altos que los beneficios. Si la baja, eso va a unir a la oposición. Como es una candidatura muerta por razones geopolíticas que no tienen que ver ni con Kast, ni con Boric, ni con Bachelet, mejor que se muera sola en vez de matarla.

Más sobre:José Antonio KastGabriel BoricDaniel MansuyLT Domingo

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

Plan Digital + LT Beneficios por 3 meses

Infórmate mejor y accede a beneficios exclusivos$6.990/mes SUSCRÍBETE