Política

Francisco Pérez Mackenna: “La clave de nuestra soberanía es abrirnos al mundo más que antes”

El ministro de Relaciones Exteriores sostiene que es probable que la política arancelaria de Estados Unidos se mantenga incluso después de Trump y que- en un mundo conflictuado- fortalecer nuestros mercados nos da mayores grados de autonomía. Sobre la carrera de Bachelet en la ONU, defiende que el gobierno no se equivocó al evaluar sus bajas probabilidades de éxito.

La política exterior del gobierno del Presidente José Antonio Kast tiene un sesgo económico que el mismo canciller Francisco Pérez Mackenna reconoce en parte. Sin embargo, al cierre de una gira por Asia que lo llevó a China, Vietnam y que cierra en Japón, Pérez Mackenna explica por qué esa inclinación es la clave para fortalecer la soberanía del país.

Al término de su visita a Asia, ¿cuál es el balance?

Extremadamente positivo. Nos han tratado con mucho afecto en todas partes, nos ha recibido gente de primer nivel.

En la política exterior del gobierno se percibe un fuerte énfasis en la inversión, más que en alianzas políticas…

Si se quiere ordenar las prioridades por el orden en el tiempo, uno podría decir: lo primero que hicimos fue poner la seguridad en el centro. Y eso es un tema más bien del lado de la política. Conseguimos restablecer las relaciones consulares con Venezuela. Si alguien hubiera preguntado en marzo ¿cuál era la probabilidad de que eso llegara a ocurrir?, fuimos capaces en cuatro meses de reponer esas relaciones consulares. Fue un trabajo de construcción de confianza, de diálogo, no entre personas que piensan exactamente lo mismo, para resolver los problemas de la gente. Esta es una Cancillería enfocada en los intereses de Chile. Y lo miramos desde una perspectiva pragmática, orientada a conseguir objetivos de largo plazo. Eso es una respuesta, quizás, a esa inquietud que es legítima, que a lo mejor tiene que ver con el hecho de que yo estuve 40 años dedicado a temas económicos, pero la verdad es que a través del diálogo le hemos puesto mucho énfasis al tema político.

Dado que en la región hay un evidente viraje a la derecha en los gobiernos, con la excepción hasta ahora de Brasil y México, ¿se aspira a que el Presidente Kast tenga algún tipo de liderazgo internacional?

La primera y más importante prioridad del Presidente Kast es Chile. Pero no hay contradicción entre encargarse de las cosas en Chile y al mismo tiempo hacerse cargo de la política exterior. El presidente ha tenido varios viajes y conversaciones con los presidentes de los países vecinos y de la región, ha mostrado que queremos diálogo. Yo mismo he estado recientemente en Brasil, estuve comiendo con el canciller en su casa, algo que me dicen en la Cancillería es inédito. Le puedo contar una anécdota, no estaba el Presidente Lula ahí, pero estuve en su oficina invitado por Mauro Vieira, y le dejé una tarjeta de saludo. Una cosa importante es que no estamos trabajando solos, hemos incorporado a los empresarios, a los exportadores, a los inversionistas. Eso es parte de la política del Presidente Kast. Y en México tuvimos una excelente conversación con el canciller, con quien dejamos varios planes para adelante, para cooperar. Por ejemplo, en el tema de la delincuencia organizada transnacional. No hay que elegir, no existe una dicotomía ni esa necesidad de jugarse por uno o por otro, hay que estar con nuestro propio camino.

Hay un dilema al parecer ineludible en la relación con China y Estados Unidos. Usted parece haber zanjado esa disputa al señalar que Estados Unidos es el principal socio estratégico de Chile. ¿Cómo entender esa afirmación?

Primero que nada, lo es. Lo importante aquí es que no somos ni antichinos ni antiestadounidenses, somos prochilenos. Tenemos que construir nuestro propio camino, un camino de soberanía, que nos permita a nosotros tomar las decisiones. Estados Unidos y China son fundamentales y muy relevantes para el futuro de Chile. Lo son en materia de comercio, ambos.

Es evidente que hay una afinidad ideológica con el gobierno de Donald Trump, pero las acciones de ese gobierno no dan cuenta de ello. El ejemplo más evidente es el de los aranceles, ¿no?

Hay que tener presente una cosa: lo que Estados Unidos ha hecho no tiene que ver con Chile, tiene que ver con Estados Unidos. Los aranceles fueron una decisión que Estados Unidos tomó respecto de todos los países del mundo, no solo de Chile. No hay que tomárselo como que fuera algo que nos hicieron a nosotros. Es importante entender esto, porque tiene que ver con las acciones que uno tiene que tomar para adelante. ¿Y qué es lo más importante en esto? Yo siempre lo digo: negociar es construir alternativas. Lo que hay que entender es que ahora lo que tenemos que hacer es abrirnos al mundo más que antes, porque en el resto del mundo también hay problemas para exportar a Estados Unidos por las mismas razones, y podemos hacer crecer nuestro comercio exterior con el resto del mundo, en parte como consecuencia, digamos, de lo que ha ocurrido con Estados Unidos. Hay de dulce y de agraz, hay vaso medio vacío y medio lleno. Asia, por ejemplo, es el lugar más dinámico del planeta, es el lugar del mundo que más crece y, por lo tanto, esta necesidad de buscar alternativas nos está empujando desde el punto de vista comercial a movernos en esa dirección. Le estoy poniendo énfasis al lado de la pregunta que usted hacía respecto de poner tanto foco en la parte económica. La soberanía es lo primero. La Cancillería está ahí, entre otras cosas, para defender la soberanía en su amplio significado territorial. Si uno tiene diversificación en sus exportaciones, lo que construye es soberanía, o sea, capacidad de tomar las propias decisiones. Pues ya no se depende de uno o dos actores. La clave de nuestra soberanía es abrirnos al mundo más que antes.

En concreto, en el tema de los aranceles, ¿cuál es la meta respecto de cuántos productos debieran incorporarse a la baja arancelaria?

No le puedo contar todo, porque estaría revelando la estrategia y comunicando a la contraparte cuál es nuestra expectativa, cosa que tengo que mantener en reserva, porque tengo que conseguir el mejor acuerdo posible para Chile. Esa es la meta. Ya tenemos un tratado de libre comercio, está plenamente vigente, y ese tratado, dadas las normas o las reglas que ha fijado Estados Unidos, deja un poquito menos del 60% de los bienes que Chile le exporta sin aranceles. Paula Estévez ha hecho un gran trabajo, pero parte de la negociación es abrir alternativas. De hecho, esta semana, mientras Paula se sentaba con los representantes del USTR en Santiago, yo estaba en China, eso también es parte de la negociación. O sea, buscar alternativas para nuestros productos es un elemento fundamental de esta negociación.

Una línea roja es no sacrificar el TLC vigente…

No vamos a parar en el camino que no sea un buen acuerdo para Chile.

Usted señala que en el tema de los aranceles, más que castigar a Chile, es una política que ha planteado EE.UU. en general. ¿Este será un tema asociado al gobierno de Trump o también será tema en futuros gobiernos norteamericanos?. ¿Este tipo de políticas llegó para quedarse?

La sensación con la que me he quedado después de haber ido a Estados Unidos, de haber conversado con gente de ambos lados del espectro político, es que es una cosa que puede ser más permanente que lo que muchos se imaginan. O sea, bipartisana es la palabra que usan ellos mismos. Aquí lo importante es entender que esto es una parte del mundo. El 80% o más del planeta está por el libre comercio y estamos negociando activamente con otros países para ampliar esa frontera y tener aún más interacción con el resto del mundo. Tenemos ya un tratado de libre comercio con Filipinas, estamos hablando con Bangladesh… Es un mundo nuevo que vamos a construir como consecuencia de esta coyuntura. Y para ver el vaso medio lleno, en un mundo tremendamente conflictivo, con el nivel de tensión mayor probablemente desde la Guerra Fría, vamos a ser capaces de construir relaciones que van a ser de largo plazo y que van a ampliar nuestros mercados y darnos más soberanía.

Estados Unidos ha llamado a los países de la región a aumentar su inversión en defensa, participar en operaciones contra el narcotráfico, abandonar la Corte Penal Internacional. ¿Estas son alternativas que el gobierno chileno está evaluando?

Partamos por lo más fácil, que es lo último. Nosotros somos miembros de la Corte Penal Internacional y ahí nos vamos a quedar. Y respecto al resto de las observaciones que usted hace, el Acuerdo de Santiago es un reflejo de eso. La región está conversando para poder enfrentar unida el narcotráfico, la delincuencia organizada transnacional. Y esa es una iniciativa positiva que vamos a evaluar en su mérito. Nosotros somos un país soberano, vamos a tomar las decisiones en el mejor interés de Chile, pero no podemos resolver este problema en forma aislada.

¿El aumento en la inversión en Defensa está sobre la mesa?

Es un tema que tiene que ver el Ministerio de Defensa. No tengo los antecedentes como para contestarle de forma específica, pero sí le puedo decir que es una decisión que toma Chile en el ejercicio de su propia soberanía, de sus propios intereses y de lo que pasa en la región.

Ya que me nombra al ministro Barros…

No tengo problema en nombrarlo, porque no tengo problemas con el ministro Barros. Nos conocemos desde la época del colegio y tenemos una excelente relación.

Parecen no compartir su apreciación sobre Estados Unidos, ¿o no?

Creo que cada uno ve la cosa desde la perspectiva en la que está. Yo la veo desde la perspectiva de la Cancillería. Estoy obligado a la prudencia, ¿no es cierto?

¿Y no le incomoda que se meta en asuntos de su cartera?

No tengo ningún impedimento para actuar dentro de los márgenes de la Cancillería para transmitir lo que tengo que transmitir a quien corresponde. Tengo diálogo con todo el mundo, por ejemplo, con el embajador (Brandon) Judd. Lo que tiene que hacer la Cancillería es mantener sus canales abiertos.

Ya que me está sacando los cadáveres del clóset, como se dice, ¿cómo ve la actuación del embajador Judd en Chile, que al menos es poco ortodoxa?

Aquí hay estilos diferentes, cada uno tiene su estilo, yo tengo el mío, pero la verdad, le repito, es que tenemos una excelente relación con Estados Unidos, la hemos venido reconstruyendo. Acuérdese usted, cuando empezamos este gobierno, las relaciones con Estados Unidos tenían un nivel de tensión muy alto y, por lo tanto, hemos venido reconstruyendo la relación. Me he juntado muchas veces con el embajador, tenemos una buena relación y ya he dicho, he ido un par de veces a Estados Unidos desde que partió nuestro mandato. Me he entrevistado con las más altas autoridades del país, me han recibido con mucho cariño. Tenemos una muy buena relación y eso es lo que rescato de todo este proceso.

¿Actuaciones como las que el embajador ha tenido, no ameritaban convocarlo a la Cancillería?

Hemos tenido conversaciones privadas con el embajador Judd, hemos conversado todos los temas y creo que se ha venido desescalando esta discusión, así que creo que lo que hemos hecho desde la Cancillería ha surtido su efecto.

¿Se prevé un pronto encuentro entre el Presidente Kast y el Presidente Trump?

Eso está pendiente. Nosotros queremos una reunión en Estados Unidos. Estamos trabajando, las agendas son tremendamente complejas. Confío en que luego va a ocurrir, pero no tengo fecha.

¿En lo que señala como una recomposición de la relación con Estados Unidos se pueden considerar la salida de Chile del Movimiento de los Países No Alineados o el cierre de la embajada en Irán como gestos en esta dirección?

No, no tiene nada que ver con Estados Unidos, absolutamente nada que ver. En el caso de la embajada de Irán teníamos muy poca actividad, unos funcionarios que estaban sometidos a alto riesgo, no teníamos mucho que hacer. Hay un tema también de recursos. Fue una decisión nuestra. Jamás se habló de eso con ninguna otra autoridad. Usted menciona también el tema de los No Alineados. Es una cosa que viene de hace muchos años, no tiene nada que ver con nuestra agenda de hoy. Ni siquiera se estaba asistiendo a las reuniones y muchas veces hacían declaraciones que nosotros teníamos que salir a decir que no las compartíamos.

Se generaron muchas críticas…

Hay mucha nostalgia en algunas de estas cosas, por lo tanto, la crítica cuando uno toma decisiones a veces ocurre, pero yo pienso en el mejor interés de Chile.

En la misma línea de la afinidad ideológica con el gobierno de Estados Unidos, los desencuentros con el gobierno de Javier Milei han sorprendido en un tema delicado, como es la soberanía nacional…

Mire, como le decía al principio, uno de los principales roles de la Cancillería es contribuir a la defensa de la soberanía del país y en eso nunca vamos a transar. Es nuestra principal prioridad, la soberanía de Chile. Eso es lo que hemos hecho. Y afortunadamente lo hicimos rápido, lo hicimos claramente, lo hicimos con fuerza. Por la labor de la Cancillería, en 24 horas pudimos resolver este problema.

¿Y no le pareció sorpresivo que un espolonazo de esta naturaleza viniera de un gobierno con el cual se supone hay afinidades ideológicas?

El gobierno argentino salió a aclarar el punto en la dirección que yo le menciono. O sea, al revés, creo que justamente quedó demostrado que cuando uno es claro y tiene amistad las cosas se resuelven rápido. Y de este incidente rescato dos cosas: la convicción con que hemos defendido la soberanía de Chile en forma instantánea y la reacción que hemos podido lograr gracias a que tenemos buenas relaciones.

Se realizará el Foro Madrid a la brevedad en Santiago, ¿le parece que el Presidente Kast debiera participar?

Esto no es un tema de la Cancillería, es un tema de un grupo de partidos. No somos parte de esa reunión.

Estará al tanto del rumbo incierto que está tomando la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU. No pocos van a endosar que un eventual fracaso en esta aventura se explica por la falta de respaldo del gobierno de Kast. ¿Cuál va a ser la respuesta?

No estoy de acuerdo con esa afirmación.

Le estoy haciendo un spoiler de lo que va a hacer la izquierda…

Dijimos al principio, muy claramente, que no apoyábamos la candidatura por dos razones. Y las dos razones tienen que ver con algo que está ocurriendo ahora, que era la baja probabilidad de éxito, porque era una candidatura que salía fragmentada -hoy día hay cinco candidatos de las Américas y, por lo tanto, es muy difícil conseguir el consenso de la propia región respecto de un candidato- y porque teníamos información de que probablemente había importantes países que era necesario contar con su apoyo y que no iban a estar. Esta es una candidatura que leímos con bajísima probabilidad de éxito, y por tanto retiramos el apoyo y cerramos el tema. Este tema lo cerramos en marzo. No ha sido tema para nosotros.

Lo que se especulaba era el veto norteamericano a la candidatura de la expresidenta, pero usted me habla en plural.

Teníamos la impresión de que era difícil que esta candidatura tuviera apoyo y, por lo tanto, era muy difícil y poco probable que tuviera éxito.

Ahora ha surgido la eventualidad de un veto de China.

Qué bueno que me haya preguntado. Este tema no ha sido nunca tema en las reuniones que he tenido. Estuve en México, Brasil, he estado en el resto del mundo, en Estados Unidos y China. Nunca se ha levantado este tema. Nosotros no lo hemos tocado. Nos comprometimos a no participar en este proceso y eso es lo que hemos hecho.

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