Política

Jorge Martín Frías: “Había un consenso entre la izquierda y la no izquierda sobre un mismo tipo de políticas. Y eso ha cosechado hastío”

El director de la Fundación Disenso -ligada a Vox y que organiza el Foro Madrid que se realiza en Santiago- da cuenta de su visión de los gobiernos “patriotas” que se han instalado en América Latina y por qué el de Kast es uno al que miran atentamente desde España.

Jorge Martín Frías, director de la Fundación Disenso (VOX)

Conoció a José Antonio Kast en 2018, dos años antes de que asumiera como director de la Fundación Disenso, think tank ligado a Vox y que organiza el Foro Madrid que se realizará el próximo 3 de septiembre en Santiago.

Jorge Martín Frías (46) es licenciado en filosofía y, desde 2024, eurodiputado por Vox. Cercano a Santiago Abascal -líder y fundador de esa tienda de ultraderecha española-, aterrizará en Chile el lunes y será una de las figuras clave del encuentro regional titulado “Una nueva era para Iberoamérica”, a la que se espera asista el propio Kast y su par de Argentina, Javier Milei, además de intelectuales y políticos de otras fuerzas conservadoras afines.

-Chile, como tal, es un país muy importante dentro de Iberoamérica que siempre ha gozado de una cierta institucionalidad y que había afrontado una deriva bastante ajena a su propia historia con el intento de hacer una nueva constitución. Y además es símbolo de que se pueden ganar elecciones sin rehuir de tus ideas, sin tener que adaptarte a discursos y a políticas de la izquierda o de tener incluso que asimilarte a ellas para ganar legitimidad- dice por videollamada desde Madrid.

Martín Frías fue testigo de la victoria de Kast: estuvo en Santiago para la segunda vuelta presidencial de 2025. Y conoce bien al círculo cercano del Presidente: al ministro de Seguridad, Martín Arrau -que participará en el foro-, al director de Contenidos, Cristián Valenzuela, y al jefe de bancada, Benjamín Moreno.

Al tanto de las advertencias y reclamos que desde el oficialismo y la oposición han realizado a que Kast acuda al Foro Madrid, el político español retruca:

-Me parece muy liberal que no quieran que el Presidente Kast vaya al foro en que hay otros jefes de Estado para compartir una serie de ideas. No se debe tener miedo a que haya debate y conversación pública. Y luego, yo no sé si hubo el mismo debate, por ejemplo, cuando creo que el año pasado el presidente Boric, con un nombre mucho más bonito de la democracia, convocaba a Petro, a Lula y a Pedro Sánchez.

El Foro Madrid tiene como nombre “Una nueva era para Iberoamérica”. ¿Cómo define a la derecha que se ha instaladoen América Latina en los últimos años?

Más que de derecha, los defino como gobiernos patriotas que dan una primacía a sus naciones. Entienden que las políticas ideológicas han creado falsos debates, que no benefician al ciudadano, y van con una agenda que pone una prioridad nacional sobre cualquier otro tipo de debate. En la región hay muchos problemas de inseguridad, fruto, por un lado, en algunos países de la inmigración masiva. Fruto en otros de organizaciones criminales y, en otros, del narcotráfico. Y estos gobiernos han llegado porque han conectado con sus compatriotas, porque han puesto sobre la mesa los problemas que estaban en la calle. A estos gobiernos los podemos llamar patriotas o de derecha. Los podemos denominar también como gobiernos con un respeto irrestricto a la libertad, a la ley, al orden y al Estado constitucional.

En el continente se discute si estos gobiernos tienen pulsiones autoritarias.Lo que creo es que hay un desorden mental que es para que se lo hagan mirar. Hablar de pulsión autoritaria de estos nuevos gobiernos que, insisto, son de los más respetuosos e irrestrictamente sobre estos principios que hemos comentado es, primero, o un desorden mental o una clara intención política demagógica para instaurar un miedo sobre algo que no existe. Porque muy bien, vamos a hablar de posiciones autoritarias. Miremos cómo se comportaba Cristina Kirchner en Argentina, cómo corrompía todo. Miremos, también, cómo en Chile hubo un intento de modificar la arquitectura institucional. Miremos también el gobierno colombiano de Gustavo Petro, que fue financiada su campaña con narcotráfico. Vamos a hablar también de Lula, que es el fundador del Foro de Sao Paulo junto con Fidel Castro. Cuando ellos han estado mandando, han sido cómplices de Cuba, Nicaragua y otra serie de estados criminales que tienen presos políticos y asesinos. Es un debate falso. Pero es un debate falso que pasa en la región y en todo Occidente. Y hablemos también de Hungría, a la que le metían el concepto de iliberal. Me río yo de los iliberales, porque las elecciones que hubo en Hungría fueron ejemplares, transparentes, democráticas.

Ha habido un debate sobre la reforma de seguridad que está planteando el Presidente Kast. Ha sido tildada de iliberal por la oposición y por figuras que apoyan a su gobierno y que pertenecen a la derecha más liberal...

El presidente Kast, ¿no está respetando la Constitución, o algún tipo de ley?Es un demócrata.

Plantea crear un nuevo estado de excepción constitucional que le otorga amplísimos poderes al presidente y por ocho meses, sin pasar por el Congreso.

Pero eso de llevarse a cabo, será a través de unos mecanismos contemplados en el orden constitucional chileno. ¿No?

¿No es ese el riesgo de los gobiernos iliberales que a través de mecanismos legales o constitucionales terminen dando mayor poder a los presidentes que a su vez puedan socavar la institucionalidad?

¿No hay separación de poderes en Chile?

Sí, la hay.

Ustedes tienen una constitución, igual que la española, tendrá un artículo que permite una reforma, ¿no? Y esa reforma necesita de un número de votos, ¿no?

¿Le llama la atención que miembros de la derecha tradicional se plieguen a esta crítica que viene de la oposición?

No voy a hacer valoraciones sobre comentarios o posiciones dentro de determinados bloques. Primero, porque no es mi país. Segundo, porque desconozco qué ha dicho cada uno. Y tercero, porque no me voy a prestar a que a mí se me pueda usar para algún tipo de esos debates.

El sentido común y el hastío

Cuando ud. habla de que estos gobiernos tienen una lectura fina de lo que la gente está demandando, etc. ¿Eso implica una respuesta que viene del populismo?

¿Cuando se llega a gobernar, para quién se gobierna? ¿Para las vacas o para las personas? Y cuando uno gobierna para las personas, tiene que conocer cuál es la realidad del país y sus problemas. Lo que pasa respecto de estas derechas, de estos gobiernos patriotas, es que por un lado han ido avisando que esto iba a suceder. Por eso se han ganado la credibilidad. Ellos lo vieron cuando todavía eran debates minoritarios, que todavía no estaban en la agenda mediática o en la opinión pública.

Jorge Martín Frías

Entonces, ¿eso es populismo? Pues no. Eso es saber lo que está pasando y es también sentido común. Es saber que el Estado tiene que cumplir unos mínimos. No entrarse en políticas ideológicas que no responden a los problemas de la gente.

No le pongo etiqueta a los gobiernos por una razón muy sencilla. Porque, aunque todo el movimiento compartimos cosas, somos actores distintos porque respondemos a realidades sociológicas, demográficas y políticas distintas. No es lo mismo Argentina que España. O Argentina que Chile, incluso a pesar de su cercanía. Cada país tiene unos problemas distintos. Por tanto, en algunos países podrá haber una agenda, por ejemplo, económica, mucho más liberal y en otros tal vez menos. En algunos, tal vez se hace una agenda mucho más de regulación y en otros tal vez menos, porque lo mismo en el otro país no hay tanta regulación. O sea, quiero decir, no se puede simplificar todo tanto. Son gobiernos patriotas y de sentido común.

¿A qué se refiere con sentido común?

Por ejemplo es, que, si tienes una inmigración masiva y resulta que en tus cárceles, como en el caso español, más del 40% de los reclusos son extranjeros, a pesar de que son el 10% de la población total, pues el sentido común te dice ahí tenemos un problema. Y otros hacen briquerías para contarte que ahí no tienes un problema.

¿Y cuál sería el problema en ese caso?

Pues en este caso, que tienes que defender tus fronteras. Las fronteras, quien las salta, está cometiendo un delito. Está entrando en un país de una forma ilegal. Además, genera un contraste entre quien entra legalmente cumpliendo una serie de requisitos y entre quien no. Y al final se le acaba premiando a quien lo ha hecho más. Pues eso es sentido común.

¿Esta nueva era para Iberoamérica que plantean ustedes, responde a un auge de las ideas de la derecha o auna resaca producto de los anteriores gobiernos de izquierda de la región?

Yo creo primero que esto de nueva era no es solo restrictivo para Iberoamérica. También está llegando a Europa poco a poco. Y cada vez va a llegar con más fuerza. Pues hablamos de nueva era porque, para empezar, el continente ha ido cambiando de color: Argentina, Chile, Colombia, Honduras, Perú, Paraguay. Podemos hablar de que en Iberoamérica empieza sobre todo en el año 23, por la victoria de Javier Milei, y también con la llegada en Estados Unidos de otra nueva administración y de otras fuerzas también en Europa. Los ciudadanos votan ahora estas opciones que le ofrecen una alternativa radicalmente distinta, incluso de lo que venían proponiendo las opciones que eran de la no izquierda. Esa nueva era podemos simplificarla en la defensa de las fronteras, de la soberanía, de unos impuestos bajos y, sobre todo, en una cosa que es la de cumplir y llamar las cosas por su nombre. Y también la de poner en cuestión unos falsos consensos. O unos consensos que se han cerrado entre unos partidos de la izquierda y la no izquierda que al final han legitimado unas políticas de izquierda.

¿A qué falsos consensos se refiere?

A todos los falsos consensos relativos en el ámbito económico: de que la economía no puedes bajar los impuestos bajo ningún concepto, de que tú solo tienes que gastar. Me refiero a todo el tema de introducir la ideología de género desde las aulas hasta en todas las instituciones públicas. Olvidando, insisto, la realidad.

Lo que desprendo de sus palabras es que esto respondería más a un hastío de ciertas agendas, que a un auge o fortalecimiento de ideas de derecha.

Puede haber una mezcla de las dos. Porque los ciudadanos han tenido la opción de elegir entre distintos tipos de hastío. Entre el hastío original, fruto de las políticas de izquierda, de quienes las ponen sobre la mesa, y de quienes se ponen sobre las ideas y las políticas de quienes se dicen que no es una izquierda, pero que ejecutan las políticas y las ideas de la izquierda. Frente a ese hastío, lo que hace que haya nuevos gobiernos es que hay alternativas que son radicalmente distintas y que ofrecen a los ciudadanos una alternativa de verdad con la que no hace falta seguir anclado en la resignación, porque insisto, había un consenso en el que la izquierda y la no izquierda caminaban sobre un mismo determinado tipo de políticas. Y eso ha cosechado un hastío.

Cuando habla de la no izquierda, ¿se refiere a la derecha tradicional?

Sí.

¿Es posible una convivencia entre la no izquierda y la derecha?

Sí. O derecha patriota, como quieras llamarle. Sí, se puede convivir. Estamos conviviendo en cuatro gobiernos, en Aragón, Andalucía, en Extremadura y Castilla y León. También estuvimos antes gobernando con ellos y abandonamos los gobiernos autonómicos porque estos señores no cumplieron lo pactado. Y ahí Vox se ganó más apoyo todavía de los españoles porque aplaudieron su coherencia. Y luego hemos tenido una serie de elecciones con las que hemos crecido mucho y ahora hemos entrado en cuatro gobiernos. Hasta el momento, está funcionando mejor que antes. Parece como si el PP de una vez por todas entendiera que no puede seguir jugando a acabar con Vox y que tiene que respetar nuestras ideas y a nuestros votantes.

En el caso de Chile y Argentina sí ha habido una convivencia, ¿por qué?

Es parte del gobierno y también es una tradición republicana de Chile. Los modelos, los sistemas políticos no son comparables.

La batalla cultural

¿Por qué el Foro Madrid mira con tanto interés al gobierno de José Antonio Kast?

Bueno, le miramos como hemos mirado al de Javier Milei y al de todos los aliados. Pues primero, porque es uno de los primeros firmantes de la Carta de Madrid, porque Chile es un país al que tenemos especial aprecio, precisamente por su tradición de institucionalidad, de que siempre ha regido la separación de poderes. Chile es una sociedad con algunos principios institucionales asentados entre sus líderes políticos y su sociedad. Y lo miramos con atención, porque la victoria del presidente Kast ha sido un caso de éxito y, sobre todo, en un momento, si me apuran, de salvación nacional un poco para el país.

¿Ve similitudes entre Kast y Milei?

No, son gobiernos distintos que atienden a realidades muy, muy distintas. La inflación en Argentina, cómo estaba…

Javier Milei y José Antonio Kast

Pero algunas similitudes o vasos comunicantes verá entre uno y otro...

El respeto a los principios de la libertad, a las personas y también el no tener miedo a dar la batalla cultural, e insisto, a no asumir los postulados que la izquierda ha convertido en política y que tanto en América como en España y Europa, nos han traído como consecuencia inseguridad, mayor pobreza; que los contribuyentes sean menos respetados. Hay muchas similitudes.

Son gobiernos que vienen con una fuerte impronta de cambio “radical”. ¿Están destinados a ser gobiernos que incomodan, que polarizan?

Los problemas tienen que enfrentarse. No se puede seguir engañando al ciudadano, como si aquí no pasara nada. Hay que hacer una revisión. Estos gobiernos remueven consensos de las élites que no eran consensos de la sociedad. Esa es la clave. Porque el problema es que aquí se han constituido como consensos y debates cerrados cosas que han hecho las élites, pero que en la sociedad no eran un consenso y ni mucho menos estaban de acuerdo.

¿Eso implica que generan resistencia?

Claro, cuando alguien quiere cambiar las cosas, va a encontrar resistencias. Porque enfrentan el instinto, para empezar, de supervivencia del ser humano, de no cambiar para mantener los derechos y poderes adquiridos.

Ud. dice que son gobiernos que vienen a dar la batalla cultural. Hace un tiempo, en una entrevista, habló de ganar la guerra cultural, no solo de dar la batalla. ¿Cuál es esa batalla en un país como Chile?

No soy chileno. Y por tanto, no voy a decir cuál es la batalla cultural chilena. Nada.

Se lo pregunto porque Kast, al asumir su presidencia, dijo expresamente que no pretendía dar una guerra o batalla cultural en este gobierno. ¿Se equivoca?

Para nada, él tiene una serie de prioridades y vuelvo a la idea de antes. Nosotros no somos una alianza homogénea, con un programa homogéneo para todos los países. Nuestros aliados marcan sus prioridades, de principios, políticas y demás. Y ahí nos respetamos. No estamos hablando de José Antonio Kast, presidente del Partido Republicano, sino que de Kast como Presidente de la República de Chile. Y él tiene una agenda con una serie de prioridades, entre ellas la seguridad y la economía. Eso también es un modo de hacer guerra cultural.

Lee también:

Más sobre:Foro MadridJosé Antonio KastEspañaVoxLT Domingo

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE