Aprovechando el tiempo: guía para organizar tu despensa

Ilustración: César Mejías

Una buena manera de sobreponerse al caos e incertidumbre que nos rodea estos días es ordenando. Nuestras cocinas, el lugar que ha ganado más protagonismo durante la pandemia, suele ser el más desorganizado. Estos son los consejos de experta clasificadora.



“Cuando las noticias son terribles y el futuro es incierto, una despensa bien ordenada y abastecida nos puede proporcionar una sensación de seguridad y control”, dice una columna publicada el año pasado en The New York Times. Seguramente organizar nuestros alimentos no nos hará olvidar el coronavirus ni diluir las angustias producidas por la pandemia —que vuelve a generar incertidumbres con una nueva alza en los casos—, pero es probable que botar ese paquete de levadura del año antepasado, sacar esa bolsa rota de porotos y darle un espacio más digno al azúcar que ese paquete con un hoyito en la esquina, nos haga sentir un poco mejor con nosotros mismos.

Para saber por dónde empezar, cómo disponerla y en qué productos apoyarnos, contamos con los consejos de Nathaly Calderón, socia de Cada cosa en su lugar, la popular tienda online de productos de organización.

“Estos días hemos tenido una explosión”, dice, explicando el aumento de demanda que han vivido desde que comenzó la crisis sanitaria. “La gente está más en su casa y al parecer se han dado cuenta del desorden que tenía. Y la excusa de la falta de tiempo, que era la que más se usaba para postergar el orden, ya no la pueden ocupar”.

Estos son sus consejos.

1. Sacar todo

Y cuando dice todo, es todo. Tanto de la despensa como del refrigerador es necesario meter el brazo hasta las más oscuras profundidades y sacar todo lo que haya. Es probable que nos encontremos con cosas vencidas, con algunas que no recordábamos que existían y otras que quizá ni siquiera sabemos lo que son, deformadas por el olvido.

Ahí hay que deshacerse de lo que ya está malo o, como esa cajita de jalea light instantánea, jamás vas a utilizar. Siguiendo la lógica mariekondeana, Nathaly sabe que “este proceso cuesta, pero es indispensable para luego hacer un orden que perdure en el tiempo”.

2. Clasificar

“Hay que ver la despensa como si fuera el pasillo de un supermercado”, dice la dueña de Cada Cosa en su Lugar. O sea: dividirla en categorías, por muy pequeña que sea. “Establecer un área de alimentos no perecibles —como las pastas o el arroz—, otra de aliños, otra para las conservas, y así”.

Para optimizar y separar mejor el espacio, que a pocos les sobra, ella sugiere conseguir lo “organizadores de repisas”, unos sencillos implementos que permiten dividir lo que uno tiene y así encontrarlo rápidamente.

“Puede ser una ‘repisa dentro de la repisa’, que sirve para darle más uso al espacio vertical, o también los canastos verticales, que le dan más superficie de uso a los estantes”.


Las esquinas suelen ser desaprovechadas. Este “esquinero”, diseñado para los aliños pero que puede recibir cualquier frasquito con cualquier ingrediente para cualquier preparación, es un gran ejemplo.


También hay cajas de plástico resistente, que casi no se ven pero que logran separar las cajas, frascos o contenedores según la categoría que les demos. “Si quiero buscar las lentejas no necesito escarbar en toda la despensa sino simplemente sacar el organizador de las legumbres”, dice Nathaly.


3. Contener

Tus alimentos también necesitan contención. Un espacio seguro donde puedan ser ellos mismos, sin miedo a que la humedad o las polillas puedan amenazarles. Sus bolsas o empaques de fábrica, de un plástico que además de frágil es contaminante y no reutilizable, no les entregan suficiente estabilidad para durar más tiempo. Y aparte, son difíciles de ordenar.

“Los contenedores herméticos son la mejor opción”, dice Calderón. Aunque no mira en menos a los frascos de vidrio —más baratos y fáciles de encontrar—, recomienda mucho más los de plástico duro. “No se rompen y por su forma rectangular son más sencillos de organizar”.


Toni Hammersley, autora de The Complete Book of Home Organization (El completo libro sobre la organización del hogar), recomienda ahí tener tres tamaños de contenedores: grandes, para ingredientes con volumen como la harina; medianos, para snacks como galletas; y pequeños para cosas más específicas como los frutos secos o ciertos aliños.

Ella también promueve tener contenedores del mismo tipo, lo que ayuda no solo a la sensación y visualización del orden, sino también a mantenerlo.


4. Mantener

“Muchos empiezan en el orden como caballo de carreras, con todo impecable, pero al poco tiempo vuelven al caos”. Es la experiencia que tiene Nathaly Calderón con varios de sus clientes, que con mucha frecuencia le preguntan cómo hacer para sostener la prolijidad en la cocina.

“Hace falta constancia”, dice, “pero no es tan complicado. Solo con volver a dejar las cosas en el mismo lugar que definiste —algo que parece obvio pero que no muchos hacen—, ya se mantiene un orden general. Estas categorías que se establecieron deben permanecer fijas y no cambiarlas”.

El orden no es solo una obsesión o síntoma TOC que algunos desean promover como filosofía de vida. Para Nathaly es, en estos tiempos de incertidumbre, algo que permite ahorrar plata, tiempo y energía.

“Si mantienes organizada tu despensa, cuando vayas al supermercado sabrás exactamente lo que te falta y no comprarás de más. Al momento de cocinar, tendrás lo que necesitas a mano, no perderás tiempo buscándolo. Y todo eso hace gastar mucha menos energía, sobre todo mental”.

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