Test rápidos covid-19: cómo funcionan y qué tan efectivos son

Se comercializan en farmacias e internet, cualquiera puede comprarlos, se realizan en la casa y se supone que detectan la presencia del coronavirus. Tres profesionales de la salud y un prestador de servicio explican cómo funcionan y cuán confiables son sus resultados.




Probablemente, varios pensaron que esta pandemia iba a ser más corta. Gran error. Si bien varias comunas se encuentran avanzando en el Plan Paso a Paso del Gobierno, otras retroceden por temor al avance de la temida segunda ola.

Aunque el testeo es cada vez mayor, hace rato que en el mercado se comenzaron a comercializar los “test rápidos”, una alternativa exprés en la que se podría —en teoría— diagnosticar domésticamente la presencia de anticuerpos ligados al coronavirus en una persona. Este mismo método ha causado controversia, entre quienes los hacen y venden y la comunidad científica, en relación a su efectividad, sus precios y los resultados.

¿Cómo funciona un test rápido?

“El principio básico del test rápido es la detección de anticuerpos”, asegura Rodrigo Blamey, infectólogo de Clínica Las Condes. Esto se hace a través de una metodología llamada inmunocromatología, que significa que “al detectarse el anticuerpo en la sangre —que es la reacción de nuestro sistema inmune a la presencia del virus—, hay un reactivo que cambia de color y que se puede ver en el dispositivo”, explica el especialista.

“Los anticuerpos en la sangre pueden ser de aparición precoz, del tipo inmunoglobulina M —conocida como IgM— y que son de corta duración en el tiempo, o de aparición más tardía, del tipo inmunoglobulina G —también llamada IgG—, que son más duraderos en el tiempo y se asocian a una inmunidad más prolongada o permanente”, explica Erna Cona, infectóloga de Clínica Indisa.

¿Cómo se usan? Los test rápidos que figuran en abundancia, tanto en Chile como en el exterior, se aplican con las llamadas “técnicas rápidas de tarjeta”, y se requiere la extracción de una gota de sangre.

“Se deposita una gota de sangre —que se saca del dedo con una pequeña pipeta— en una ranura de la placa que contiene el antígeno”, dice Cona. “Si la sangre trae anticuerpos, se une al antígeno y aparece una reacción dentro de 10 a 15 minutos, donde se visualiza —parecido a un test de embarazo— una línea que indica el resultado positivo, ya sea en la IgM, en la IgG, o en ambas”. En aquellos test que sólo dice positivo o negativo, no se miden niveles de estos anticuerpos.

También existen otros tipos de test rápidos, un poco menos comunes, y que involucran el hisopo, ese famoso cotonito gigante. En este caso, se toma una muestra con este hisopo a través de la nariz, y la gran diferencia con el test anterior es que “estos no detectan anticuerpos, sino que al virus mismo”, señala Blamey. Por lo mismo, el resultado de esta muestra lo analiza un laboratorio.

¿Qué tan concluyente son los test rápidos?

Opiniones van y vienen. Mientras desde la comunidad científica expresan preocupación, empresas del rubro fabrican sin parar y gobiernos han comprado un stock alto de este tipo de test. Uno de ellos es Chile, donde el 10 de mayo comenzaron con el plan de aplicación de test rápidos para detectar anticuerpos en el Hospital El Carmen de Maipú. Durante la administración del exministro Jaime Mañalich, se aplicó este plan piloto, donde se hizo el el control a todos los funcionarios de las unidades de medicina y geriatría expuestos a diario a la atención de pacientes positivos de coronavirus.

Desde el 3 de abril, el Instituto de Salud Pública (ISP) entrega un listado con los test rápidos que están aprobados bajo sus estándares de regulación. Sin embargo, en este último periodo, y debido al proceso de transición de algunas comunas, ha incrementado su distribución en el comercio, llegando a venderse por emprendedores, e-commerce e incluso farmacias.

¿Son realmente efectivos? Según el doctor Blamey, hay dos variables que podrían responder esa pregunta: la calidad del test, que depende del laboratorio en el que fue elaborado, y sus estándares sanitarios. “Hay test que tienen mejor sensibilidad que otro, mientras que hay test que tienen mejor especificidad que otros”, comenta.

El segundo gran criterio de efectividad tiene relación al momento en el que el paciente se hace este test, situación que varios desconocen. “En las primeras semanas o primeros diez días de ocurrida la infección, el nivel de anticuerpos es bastante bajo”, asegura Blamey. Mientras que “el rendimiento durante la segunda semana es mas o menos”. Los resultados más asertivos se dan “después de la tercera semana, o sea, después de los 21 días”, aclara.

Esto quiere decir que si tuviste contacto con una persona que pudo estar infectada con el virus y te sometes a un test rápido al otro día del contacto, existe un enorme porcentaje de probabilidad que este te salga negativo.

No son recomendables, pero…

Alicia Anderson, jefa de laboratorio clínico de Clínica Alemana, no recomienda por ningún motivo que la gente “compre los test rápidos de anticuerpos en el comercio habitual, porque estos test no han sido ni transportados ni almacenados en condiciones adecuadas. Tampoco se ha analizado cuál es el mejor test en la amplia gama que existe en el mercado, y mucho menos han sido evaluados por nuestras clínicas para ver cómo se desempeñan”.

Cuando se toma una muestra de un posible paciente infectado de covid-19, lo que hacen los laboratoristas es “compararlo con muestras de otras infecciones virales, con muestras de pacientes sanos y con muestras que tienen coronavirus”. Al comprar un test rápido en el comercio habitual, Anderson explica que “no tienen esta información y tampoco van a saber interpretar lo que se está viendo con esa muestra”.

Blamey también agrega que varias organizaciones sanitarias —incluida la OMS— no recomiendan el uso de test rápidos porque “los anticuerpos que detectan en realidad casi nadie sabe lo qué significan. Podría ser que tú le des una falsa sensación de seguridad a alguien que tiene un test positivo, y que por lo tanto piense que no se va a enfermar ni que tiene riesgo de contagio”.

“Se ha sobredimensionado el rol que tiene la detección rápida de anticuerpos en el diagnóstico de covid-19, afirma Erna Cona. “La técnica puede ser rápida, pero no hace un diagnóstico de la enfermedad al inicio de los síntomas, que es lo que queremos cuando nos sentimos enfermos. Ahí la PCR es el gold standard”.

Los test rápidos, en realidad, tienen otra función, que no es precisamente la detección del virus, sino que medir la prevalencia de la infección en grupos de poblaciones. Tanto Cona como Blamey aseguran que esta tecnología sirve para hacer estudios sobre cuánta gente se infectó realmente, o para el personal de salud que está expuesto a un mayor riesgo, y así dimensionar la carga viral en ellos. Bajo ningún motivo lo recomiendan para uso doméstico, porque no están diseñados para hacer diagnósticos agudos.

La experiencia test rápido

Daniela Goldin tiene un hijo de 4 años y un día le dio fiebre. Como sucedió en medio de la pandemia, se asustó y recurrió a un test rápido. Se lo hizo ella, su marido y su hijo. “Se usa un elemento punzante y la sangre se pone en el cartucho, que recibe las muestras de cada uno”, cuenta sobre el proceso. Luego, cada gota se diluye con un líquido. “Es parecido a un test de embarazo”, comenta. El test lo adquirió a través de FriMed, que venden test que están dentro de la norma del ISP, y en el cartucho le indicaban si tenían anticuerpos del tipo IgG, IgM o ninguno. A los tres les salió negativo.

La directora de Práctico, Bárbara Pezoa, aunque no tenía síntomas, probó un test rápido que adquirió en una cadena de farmacias. “Es similar a un test de embarazo, pero en vez de pipí uno pone una gotita de sangre”, explica. El pinchazo, que se hace con un punzón que además incluye una pipeta para recoger la sangre, no le dolió.

La gota se pone en el recipiente y luego se añade el reactivo. “Hay una letra C, que primero está en azul, pero después de poner la sangre se vuelve rosada. Eso significa que el test está haciéndose bien”. En diez minutos, el cartucho indica si tienes anticuerpos IgG, IgM, o ninguno.

Si bien fueron solo diez minutos, como en toda espera angustiosa Bárbara se imaginó que podría haber tenido algún anticuerpo. Finalmente el resultado, al igual que el de Daniela y su familia, fue negativo.

En cuanto a los precios, el que adquirió Bárbara Pezoa fue el kit Home Control, de la marca LaPrepie, cuyo valor es de $19.990. Desde FriMed comunicaron vía mail que tienen tres test disponibles: dos rápidos de anticuerpos IgG e IgM. El VIVA DIAG vale $7.140, y la caja de 40 unidades cuesta $285.600. El kit Medical System, por su lado, vale $7.735 por unidad y $193.375 la caja de 25. Los valores de las cajas están pensados para ser adquiridos por empresas para testear a sus trabajadores en pasos más avanzados del desconfinamiento.

También poseen el test rápido con hisopos, cuyo valor es de $450.000. El kit de 30 hisopos, que cuesta $21.000, se vende por separado. El set tiene una duración de hasta 3.200 lecturas, también pensados para grandes y medianas empresas.

El otro lado de la moneda

Pablo Pino es gerente general de PrestaSalud, donde asesora a particulares y empresas en seguimiento de pacientes y testeos seguros. Ellos tienen la facultad de hacer la prueba PCR en domicilios y lugares de trabajo. “Los asesoramos explicándoles la forma adecuada de seguir a sus pacientes contagiados”, explica. Su empresa puede “hacer asesorías desde el retorno seguro, aconsejando la correcta compra de elementos de protección personal, sistemas de sanitización y todo lo que tenga relación con la prevención del covid-19”.

Pino coincide con los profesionales de la salud: los test rápidos son un “buen elemento para medir contagios en la población”, pero asegura que “si el proceso de toma de test no es realizado por un profesional técnico adecuado, estos pueden dar errores o simplemente se puede perder un kit por mala manipulación”.

“Los test rápidos nos han ayudado como guía para la detección de pacientes convalecientes de covid-19, así como algunos casos de pacientes con la enfermedad activa, y así dar con una adecuada derivación a su médico tratante y con el complemento de PCR en los casos sospechosos”, asegura Pino.

Según él, los test rápidos “son un elemento complementario al diagnóstico clínico dado por un médico, que debe incluir signos, síntomas del paciente y exámenes en laboratorio formal, como PCR para covid 19- e incluso IgG e IgM en sangre venosa”.

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