Celebremos al padre moderno (en vez de al padre griego)

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Las organizaciones pueden fomentar que los padres integren su vida familiar y laboral, potenciando el enriquecimiento trabajo y familia. Una forma en que pueden hacerlo es a través de beneficios. Por ejemplo, entregar los beneficios que tienen las madres también a los padres o ampliar las políticas que faciliten la integración entre trabajo y familia.




Hace una semana, celebramos a los padres de nuestras familias. Los que hayan celebrado con más de una generación, se habrán dado cuenta de que su rol ha ido cambiando con los años. La figura del padre ha evolucionado a través de la historia y no es igual en todas las culturas.

En el caso de la cultura occidental, desde sus inicios en la antigua Grecia y Roma, la figura del padre se caracterizaba por simbolizaba autoridad y por su exterioridad al núcleo familiar. En la Grecia clásica el lugar donde el hombre se desarrollaba era las polis, el espacio público, la política y la guerra, mientras que el hogar, oikos, era el lugar femenino. En la antigua Roma (pater familias), era el símbolo de poder y autoridad, sobre su esposa e hijos, estando estos bajo su custodia y propiedad.

Los cambios económicos y sociales en los siglos posteriores llevaron a la familia a ser una comunidad productiva, dada la centralidad de la economía rural y a pesar de existir una división del trabajo marcada por el sexo, la presencia del padre era constante. Luego, fue el paso a la sociedad industrial que significó una nueva exteriorización para el hombre, al cumplir su rol del proveedor fuera de su casa.

Sin embargo, hoy con la mujer participando activamente del mundo laboral y el aumento de los hogares que viven con dos sueldos (carreras duales), por nombrar algunos cambios, han dado paso a nuevas expectativas en la figura del padre relacionadas con la corresponsabilidad en la crianza y su involucramiento en el desarrollo de sus hijos. Si bien, los niveles de responsabilidad del padre han crecido en el tiempo, este cambio ha sido lento y en bajas proporciones.

Para buscar formas de organizarnos, donde demos espacio al padre y a la corresponsabilidad, es que tenemos que reconocer su impacto tanto en las organizaciones como en las familias. Muchas veces las organizaciones ven a la familia como un obstáculo para el desarrollo de carreras laborales exitosas. Sin embargo, diversos estudios han encontrado que la dualidad de roles en los padres trae mayores beneficios a las empresas, dado que el compromiso familiar fortalece las habilidades de liderazgo y el bienestar general del trabajador. También, que aumenta su productividad, satisfacción con su carrera profesional y permanencia en las organizaciones.

Las organizaciones pueden fomentar que los padres integren su vida familiar y laboral, potenciando el enriquecimiento trabajo y familia. Una forma en que pueden hacerlo es a través de beneficios. Por ejemplo, entregar los beneficios que tienen las madres también a los padres o ampliar las políticas que faciliten la integración entre trabajo y familia.

Otra forma, es a través del liderazgo, que los líderes sean ejemplo de balance trabajo y familia. La actitud del líder, impactan la percepción y la actitud del resto de la organización. Los líderes muestran un ideal, un punto de partida, de imitación y enseñanza. Cuando el líder se preocupa de tener un balance trabajo y familia existe evidencia que, por una parte, influye positivamente en el desempeño de los trabajadores y por otra, evita comportamientos negativos.

Ya no estamos en la antigua Grecia. Hoy, estamos en una época en que tenemos que celebrar a los padres, no solo en la casa sino también en las organizaciones. Reconocer el impacto positivo que tienen y visibilizar los buenos ejemplos. Así de a poco, todos nos iremos contagiando y sin darnos cuenta, estaremos rodeados de padres modernos.

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