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Presidente de Corma y atentados forestales: “No puede ser que un sector viva bajo ataque. ¿Quién va a invertir si te pueden quemar?"

El timonel del gremio, Rodrigo O’Ryan, dice que "hay que mantener la presencia militar en las regiones". Desde la organización proyectan una reducción en los atentados y destacan la contribución de la ley contra el robo de madera.

Presidente de Corma, Rodrigo O’Ryan.

La industria forestal reconoce una disminución en los atentados a contratistas durante los últimos años. Si en 2022 la Corporación Chilena de la Madera (Corma) registró un peak de 104 atentados, el año pasado anotó 27, equivalente a una caída del 74%.

El presidente de Corma, Rodrigo O’Ryan, en entrevista con Pulso, atribuye la disminución a la ley de robo de madera y a la autorregulación del propio sector. Aunque plantea que falta aún, y que el 80% de las causas judiciales vinculadas a estos casos se cierran sin condenas. Para este año, el sector maderero proyecta 12 atentados, lo que sería un mínimo histórico para la industria.

¿Qué situaciones observan con mayor preocupación en el sector forestal?

- Hay situaciones externas, globales, que están afectando a todo el mercado: las distintas guerras, la inestabilidad geopolítica, la inestabilidad económica, pero eso debiera solucionarse y debiera seguir el aumento de la demanda de estos distintos tipos de productos y soluciones.

El problema que tenemos en Chile es multifactorial. Uno, es que lamentablemente al sector forestal se le ha atacado por muchos años, ya sea a los transportistas, los distintos proveedores de servicios, y contratistas forestales, que les queman las máquinas y les han asesinado gente. Mucha gente atribuía a que era el conflicto mapuche, indicando que los mapuche y el sector forestal no podían coexistir. Eso no es así. Hay grupos violentistas que se han aprovechado de esto para generar actividades ilícitas, actividades violentas, tomar zonas, como por ejemplo Temucuicui. Entonces se generó esta imagen contra el sector.

El problema es que a un agricultor, si lo queman, pierde una rotación un año, que sin duda es un tremendo problema. Pero en el sector forestal se pierden ocho, diez, veinte años. Entonces, se torna muy riesgosa la actividad de plantar.

¿Por dónde van las soluciones?

- Tenemos que fortalecer a las policías, fortalecer las capacidades investigativas y también ver qué pasa que el Poder Judicial no está generando las condenas suficientes. Menos del 1% tanto de los atentados como de los incendios intencionales han terminado en condena en los últimos 12 años. Menos del 1%, cuando en otros países los niveles son entre 15 y 20%. Entonces, algo está pasando en todo este proceso investigativo y de judicialización, que no están terminando en condena.

Por otro lado, tenemos que también apoyar a las pymes madereras. Si nos vamos por el lado de los aserraderos pequeños-medianos, lamentablemente han tenido que cerrar más de 200, y eso es mucho. Hay mucha gente que ha quedado cesante, ya sea por falta del abastecimiento madera y ahora también por una falta de mercado: se necesita aumentar la demanda de madera aserrada.

La seguridad es un tema relevante para esta industria. El gobierno de José Antonio Kast prometió en campaña ocuparse de este punto. ¿Cómo evalúan sus planes?

- Llevamos varios años ya, desde antes el gobierno del presidente Boric, trabajando mano a mano con las autoridades. Desde el año 2022, que fue cuando se dictó la ley del robo de madera, bajó mucho el tema de los atentados, eso hay que reconocerlo. Bajó de un peak de 104 por año a niveles de hoy día... este año se proyectaban hasta hace poco 12, a pesar de que ahora hemos tenido represalias, quizás por lo que se ha ido haciendo en estas entradas a Temucuicui, estos arrestos de líderes. Es muy pronto para poder saber cuál va a ser el resultado.

Lo que sí creemos es que no podemos retroceder en soltar la mano. Hay que mantener la presencia en las regiones: es importante que la presencia militar esté allí. Hay que intensificar, darle potestades a las policías para mayores capacidades investigativas, interceptación de teléfonos, etc., para poder anticiparnos a estos delitos; porque son los mismos...en las mismas zonas se repiten los atentados y los incendios.

Entonces, lo que nos dice esto es que lo más probable es que los mismos que en una temporada se dedican a una cosa, en otra temporada se dedican a otra cosa.

¿Se ve en peligro la continuidad del sector con esto?

-Queda por mejorar siempre, pero necesitamos ciertas condiciones mínimas. No puede ser que un sector viva bajo ataque, ¿quién va a invertir US$3 mil-US$ 4 mil millones si no tiene abastecimiento y, si más encima, plantas y te pueden quemar?

El Estado tiene que darnos esa garantía, porque si se sigue quemando a una razón de 100 mil hectáreas o 200 mil hectáreas cada dos o tres años, nos vamos a quedar sin sector. Si ya bajamos de 2 millones de hectáreas a 1,4 millones. Son 250 mil empleos. Ya vemos todo el desarrollo de un sector de futuro. Hay regiones completas que viven de esto. Entonces, es relevante que el Estado se tome muy en serio este sector, que lo vea como debe ser.

¿Se han reunido con el gobierno?

-Tuvimos reunión con el Ministerio de Economía. Le estamos planteando que el sector forestal no puede estar recluido solamente en el Ministerio de Agricultura por el hecho de que trabajamos en la tierra. Nuestro recurso y materia prima nace de la tierra, pero nosotros somos el pilar de un motor económico.

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