El regreso al paradigma proteccionista

Buenos-Aires-Argentina-


Vivimos en un mundo en donde el nuevo paradigma pareciera ser el abandono de la globalización y el regreso a las viejas prácticas proteccionistas. De acuerdo con esta tendencia se busca fomentar la producción nacional a través de la imposición de barreras arancelarias a los productos extranjeros.

Visto a la ligera, resulta muy tentador adoptar una política de este tipo: ¿Quién no querría dar más fuentes de trabajo a los ciudadanos de su país? ¿Quién estaría dispuesto a favorecer el empleo en el extranjero, a cambio de generar mayor desempleo en el propio país?

Lamentablemente, a pesar de lo bien que suena el eslogan proteccionista, este tipo de políticas ya han sido probadas en muchas oportunidades en distintos países y la historia indica que todas ellas han llevado al mismo resultado: Disminución en la calidad de los bienes y servicios, y escasez de productos. El ejemplo más reciente es la que aplicó la presidente Cristina Fernández de Kirchner en Argentina en su último gobierno.

Ciertamente Cristina Fernández llevó su modelo al extremo exigiendo que por cada dólar que una empresa importaba a la Argentina, debía ser compensado por un dólar exportado, aun cuando la empresa no fuera exportadora; de esta forma el grupo argentino Pulenta por ejemplo, tuvo que compensar la importación de sus vehículos Porsche con la exportación de vinos de una bodega.

El grupo Pulenta tuvo el beneficio que dicha bodega pertenecía a su holding, pero la mayoría de las empresas pymes no tenían esa ventaja y por lo tanto no había qué exportar para compensar sus importaciones de insumos y productos.

Eso generó una gran ineficiencia y para paliarla se desarrolló "un mercado" en el cual las empresas exportadoras cedían una parte de sus ventas al exterior para que las empresas importadoras pudieran cumplir con la obligación de compensar, a cambio de lo cual cobraban una comisión de hasta el 20%; en Chile esto equivaldría a que al precio de los productos importados que el consumidor actualmente adquiere, se le volviera a gravar nuevamente con el IVA.

Es cierto que cuando un país abre su economía al mundo hay determinados sectores que no son competitivos con los productos extranjeros y esas empresas se ven obligadas a cerrar, esa es la realidad que normalmente vemos y naturalmente preocupa; pero también es cierto que gracias a la apertura comercial hay otros sectores industriales a los cuales se les abren nuevos mercados, y por lo tanto aumentan la producción de sus bienes y servicios y generan mayor empleo.

En el caso de Chile que es uno de los países más abiertos del mundo, uno podría esperar siguiendo la retórica proteccionista que la tasa de desempleo fuera de las más altas del mundo; sin embargo, exceptuando los periodos de crisis económicas la tasa ha estado por debajo del 7% e incluso con periodos en niveles del 4,5%, lo cual es muy razonable y demuestra que "el mito" que el comercio global genera desempleo, es falso.

Sería bueno que quienes defienden el regreso a las políticas proteccionistas conocieran las experiencias de los países de la región que han aplicado estas políticas y sus nefastas consecuencias; en caso contrario corren el riesgo que finalmente terminen perjudicando precisamente a aquellos a quienes pretenden beneficiar.

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