Por Fernando VegaQuién es Yethro Dinamarca, el dueño de Ticketplus que busca llegar a Wall Street
Tiene 36 años, hijo de exiliados chilenos, nació en Uruguay, pero creció en Chile, estudió en Argentina y desde 2021 vive en Miami. Hace cinco años, junto a los fundadores de la tecnológica, Chien-Fu Chen Chen y Joaquín Jadue, decidieron empezar a preparar la compañía para su apertura en Bolsa. “Este es solo el primer paso”, ha comentado a su entorno el empresario, cuyo nombre ha salido a la palestra en los casos Primus, Sartor y Taurus, en los que no ha sido imputado ni citado a declarar.

“Es el hombre más anónimo, con las ambiciones más grandes”. Así definió un alto ejecutivo bancario contactado por Pulso a Yethro Dinamarca (36), el empresario que controla el 76,1% de Ticketplus, la primera tecnológica chilena que busca abrirse a la bolsa en Estados Unidos, mediante una oferta pública inicial (IPO) en el Nasdaq.
Aunque el porcentaje y monto con que la firma saldrá al mercado con el nemotécnico “TP” aún se desconocen, en los bancos de inversión locales calculan que la empresa podría valorizarse entre US$ 100 millones y US$ 200 millones, cifras que, según sus cercanos, a Dinamarca no le importan tanto como lo que podría llegar a valer la firma en el futuro. “Los inversionistas no entran por lo que la compañía es, sino por lo que se puede llegar a convertir”, ha sido su respuesta más recurrente en medio del silencio regulatorio al que está obligado por la Securities and Exchange Commission (SEC).
Con operaciones en 11 países y planes de expandirse en la región y nuevos negocios, la plataforma procesó más de 10,2 millones de entradas en 2025 para más de 39.800 eventos de más de 2.800 organizadores, participando en transacciones totales por casi US$ 270 millones. En total, Ticketplus el año pasado vendió US$ 29,46 millones (un alza del 64%) y su Ebitda del primer trimestre de 2026 alcanzó los US$4,2 millones, según los datos enviados al regulador norteamericano, el 28 de mayo.
Como referencia de mercado, uno de sus principales competidores, Punto Ticket, fue vendido en 2024 a la multinacional CTS Eventim, que pagó 21,6 millones de euros por el 65% de la firma y dejó abierta una opción por el 35% restante por 11,5 millones de euros: en total, se valorizó el 100% de la empresa en 37 millones de euros. Y en sus operaciones en Chile y Perú, sumó una facturación de 30,7 millones de euros en 2024 y un resultado neto de 11,5 millones de euros. Más que lo que vendió Ticketplus.
Desde enero, cuando la firma inició el proceso formal para listarse en Estados Unidos, el empresario pasa sus días en Miami, donde reside hace cinco años, trabajando en la colocación. Han sido jornadas de reuniones y análisis con los equipos de abogados propios y de los bancos de inversión que lideran el proceso: Roth Capital Partners, Bancroft Capital LLC y MDB Capital, especialista en compañías tecnológicas extranjeras, con más de decena de operaciones en el Nasdaq a su haber. Fue una verdadera auditoría, a cargo de dos estudios jurídicos -uno de los bancos y uno propio- que se extendió por meses revisando balances, estructuras societarias, contratos, conflictos y cuatro rondas de comentarios que les hizo la SEC, algo habitual en estos procesos.
Hasta el cierre de esta edición, el debut de TP en el Nasdaq todavía no tiene fecha. Faltan varias semanas y el hito más esperado en el mercado es el precio al que saldrá cada acción y el porcentaje total de la compañía que quedará en el mercado.
El salto
Reconocidamente celoso de la privacidad de sus negocios y su vida personal, el empresario, que en Santiago opera principalmente en el Hotel W, ha confesado en privado que la IPO es “solo el comienzo”, un hito que le permite pensar en grande, a escala más global, lo que puede marcar un punto de inflexión para la firma. Está seguro que Ticketplus podrá seguir el camino de tecnológicas latinoamericanas como Mercado Libre y Nubank, que tras debutar en el mercado estadounidense se convirtieron en las reconocidas -y bien valoradas- firmas de carácter mundial que son hoy día.
“Buscamos expandirnos más allá de Latinoamérica hacia mercados con poblaciones hispanas significativas y regímenes regulatorios favorables, como Canadá, Portugal y España, con un enfoque en el mercado hispano de Norteamérica, respaldado por el fortalecimiento del cumplimiento normativo, el procesamiento de pagos y las capacidades operativas”, avisa el prospecto de la compañía.
Para todo eso, hace cinco años que junto a los socios fundadores de la firma, los ingenieros Chien-Fu Chen Chen (37, de origen taiwanés) y Joaquín Jadue (37), decidieron dar el salto. Dinamarca ya había empezado a insertarse en el ecosistema de negocios de Miami, cuyo dinamismo lo convenció de que el camino hacia el Nasdaq no solo era posible, sino que necesario para una tecnológica como Ticketplus. Y comenzaron a preparar a la firma, que ya había recibido varias ofertas de compra y asociación, las cuales rechazaron una tras otra, porque la decisión de cotizar en el mercado estadounidense ya estaba tomada. La mantenían en secreto.
Dinamarca además tuvo que convencerse de que el salto también implicaría una mayor exposición y escrutinio, algo difícil para una persona que rehúye de las redes sociales públicas y la prensa. No le gustan las fotos y suele separar deliberadamente los negocios de su vida personal.
The matrix
Dinamarca, quien nació en Montevideo (Uruguay) en marzo de 1990 y después se trasladó a Chile, es hijo del periodista Hernán Dinamarca y la sicóloga Marisol Santelices, ambos chilenos, quienes vivieron su exilio en ese país. Tiene tres hermanos y de sus padres heredó una veta humanista y artística que explica -según cercanos- sus intereses fuera de los negocios, como la historia, la música, el cine y el fútbol.
En 2019 una columna de opinión en radio Cooperativa ya lo presentaba como empresario. Allí sostuvo que los negocios de las nuevas tecnologías eran “una interesante mezcla entre lo público y privado, que corre el cerco a las discusiones ideológicas del siglo XX”. En la descripción, además se puede leer que en su tiempo libre “disfruta escuchar a Bob Dylan y leer historia”.
Durante su infancia fue un admirador del Real Madrid, el club español de las contrataciones millonarias y el estadio Santiago Bernabéu. Hoy practica running, artes marciales y de vez en cuando, fútbol.
Quienes lo conocen dicen que su padre es una de las personas que más ha influido en él. Con él aprendió de cine -Hernán Dinamarca fue productor en Uruguay- y una de las películas de la que siempre se acuerdan, porque la vieron y comentaron juntos fue Matrix, la película de las hermanas Wachowski estrenada en 1999. Fue con su papá también con quien en su infancia asistió a uno de los recitales que el grupo de rock británico Jethro Tull dio en Chile en los 90. De hecho, su nombre proviene de ahí, aunque también hay quienes aseguran que tiene un origen más religioso y que proviene de Jetró, el suegro de Moisés.
También en su entorno aseguran que su padrastro, Ricardo Muhr, un geólogo que trabajó con el propio patriarca del grupo Luksic, Andrónico Luksic Abaroa, y luego con Jean Paul Luksic, ha sido otra de las personas importantes en su vida. Dicen que con él nació el interés por los negocios.
Sin ángeles
Yethro Dinamarca es un hombre bien conocido en la banca chilena. En el prospecto de Ticketplus es descrito como: “inversor con experiencia en energía, bienes raíces y tecnología; orientado a estrategia, gobernanza y asignación de capital de largo plazo”.
Estudió Administración de Empresas en la Universidad de Belgrano en Buenos Aires, después de un corto paso por Historia e Ingeniería Comercial en la UC de Chile. Tuvo negocios en Uruguay, donde hizo su primer millón de dólares cuando tenía 25 años, gracias al negocio de las energías renovables, y desde 2016 que opera en Chile, principalmente en los ámbitos inmobiliario, tecnológico y del entretenimiento.
Tiene una cartera inmobiliaria que supera los 7 millones de UF (unos US$ 290 millones) con propiedades repartidas por todo Chile, varias de la cuales adquirió a través de enapuro.com, una firma que compra bienes raíces con liquidez inmediata, a cambio de un descuento, y fue uno de los pioneros en la venta de parcelas con financiamiento propio en loteos. Después entró en el negocio de las tierras para conservación. Además, participa de otras firmas tecnológicas como Ozmo y Global Service, que venden servicios digitales a Ticketplus.
En sus conversaciones, él mismo ha reconocido que esta forma de operar lo mantuvo alejado de los círculos locales de venture capital, ya que siempre se ha apalancado con instituciones financieras. La empresa llegó a la antesala del Nasdaq sin capital externo -rechazaron ofertas de compra y asociación en el camino-, porque estaban quemando etapas.
Dinamarca entró a la propiedad de Ticketplus en 2018, cuatro años después de su fundación. En 2020, le compró su participación al inversionista español Óscar Bello. Con los años fue consolidándose hasta llegar a controlar la compañía. En diciembre de 2025, organizó el holding bajo la sociedad paraguas Ticketplus Ltd. en las Islas Caimán, absorbiendo la propiedad de Ticketplus Group SpA y sus filiales operativas en Chile y Estados Unidos.
A diferencia de Ticketmaster, con la que Ticketplus ha sido comparada en este proceso, la firma no está en las grandes giras artísticas ni en los festivales masivos, sino que en los eventos recurrentes, de promotores medianos y pequeños como teatros y ligas deportivas. Varias de las principales tiqueteras de América Latina operan sobre la plataforma de Ticketplus como tecnología de base. En Chile, las entradas a parques nacionales como Rapa Nui y Torres del Paine son procesadas por la compañía. Según su prospecto, el negocio es liderado por la venta de tickets de deporte (31,5%), música (30,05%), eventos vacacionales (22,10%), parques y tours (4.75%), teatro y artes visuales (4,15%). “El activo más fuerte de la compañía no es vender entradas, sino que la data que maneja”, ha explicado Dinamarca sobre su negocio en algunas conversaciones.
Y así lo explicaron en el prospecto ingresado a la SEC: “Creemos que, gracias a nuestra sólida base tecnológica, escalabilidad comprobada y un ecosistema en crecimiento basado en datos, estamos posicionados para convertirnos en una de las plataformas tecnológicas líderes que emergen de Latinoamérica en los mercados de capitales globales, representando la convergencia de la ingeniería, el entretenimiento en vivo y la transformación digital”.
En el mercado a Yethro Dinamarca lo describen como un negociador “muy hábil”, pero realista cuando se encuentra en situaciones complicadas. Su nombre apareció vinculado a los casos Primus y Taurus, que sacudieron el mercado financiero chileno entre 2022 y 2024, sin que en ninguno haya sido imputado, ni citado a declarar. Dinamarca fue incluso socio de Francisco Coeymans e Ignacio Amenábar, los gerentes imputados del caso Primus, con quienes rompió poco antes del escándalo. También su nombre apareció en el caso Sartor: una resolución de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) menciona operaciones de financiamiento a sociedades de Dinamarca de parte de fondos de Sartor, pero la autoridad reprochó a la AGF, y no a Dinamarca, por incumplir las normas de riesgo de crédito.
En los casos Primus y Taurus se sentó a negociar, pagó o acordó hacerlo y consiguió respaldos escritos que deslindan su responsabilidad. Personas ligadas a Primus admiten que Dinamarca dio la cara y ha ido pagando lo que adeudaba. Hace algunos meses a un cercano le confesó haberse equivocado en la elección de algunos socios y negocios. Les dijo que pensará mucho mejor sus movimientos antes de concretarlos. Sobre todo ahora, que el hermético empresario está a punto de convertirse en la cara más visible de la primera tech chilena en Nasdaq. Es el gran salto de Yethro Dinamarca venía preparando hace cinco años.
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