Piñera pide "perdón" por errores en Censo 2012 y busca evitar que crisis escale

Siete minutos de un discurso ocupó ayer el presidente Sebastián Piñera para una jugada clave en medio de la crisis que estalló tras el informe de la comisión externa del Censo, que determinó que hubo una tasa de omisión de 9,3% en la muestra del 2012.
"Efectivamente se cometieron errores en la planificación y en la ejecución del Censo del año 2012. Y quiero pedir, humildemente, perdón a todos los chilenos por esos errores", dijo el mandatario justo al mediodía en una ceremonia en el patio de Los Cañones en La Moneda, flanqueado por los ministros de la Segegob, Desarrollo Social y Vivienda, además de una decena de dirigentes sociales.
A primera hora Piñera había informado a algunos de sus ministros, como Andrés Chadwick y Cecilia Pérez, que abordaría públicamente el conflicto durante la jornada.
"Cuando este presidente fue informado de esos errores, sentí la misma molestia y la misma indignación que han sentido millones de chilenas y chilenos a lo largo y ancho de nuestro país", dijo Piñera, haciéndose cargo de la crisis para evitar una escalada del conflicto a pocos días que Michelle Bachelet regresara de Nueva York para retomar su campaña.
Quienes conocen al presidente dicen haberlo visto extremadamente molesto con lo ocurrido. Si bien en el gobierno explican que el Censo comenzó a planificarse el 2008, se sostiene que el 2011 el ex director del INE, Francisco Labbé, quien dejó su cargo en abril, había dado certezas al Ejecutivo de que estaban las condiciones para poder desarrollar un Censo de derecho, un modelo hacia el que avanzan países miembros de la OCDE y que se realiza durante 90 días con funcionarios contratados especialmente para desempeñar el trabajo.
El miércoles, una vez conocido el informe de la comisión externa, en palacio se sucedieron una serie de reuniones para definir cómo enfrentar el conflicto. Así, se decidió que la vocería del caso quedara en manos del ministro de Economía, Félix de Vicente, a quien se sumó el director del INE, Eduardo Coeymans. El análisis apuntaba a que hubiera una explicación técnica de lo ocurrido, y eso fue lo que hizo el secretario de Estado esa tarde, incluso sin aceptar preguntas.
Ahora, a la espera de la opinión de organismos internacionales para resolver la situación, son varias las opciones las que están siendo estudiadas. Una de ellas apunta a realizar un Censo abreviado, como lo dijo el propio Piñera ayer y que consta de una muestra realizada en un sólo día con una menor cantidad de preguntas. Otro camino es censar a un número determinado, que podrían ser 750 mil personas, y apostar así por reducir la tasa de omisión hasta menos de un 5%.
Como sea, tras pedir perdón públicamente, el presidente sostuvo ayer en su intervención que "vamos a tener un Censo que nos va a dar la información necesaria y las garantías suficientes a todos los chilenos".
La de ayer no era la primera vez que Piñera pedía perdón. Ya lo había hecho el 21 de mayo del año pasado en medio de su cuenta presidencial ante el Congreso, al disculparse por "los errores cometidos" a lo largo de su mandato.
Tras el regreso a la democracia, otros mandatario también pidieron perdón públicamente por una serie de episodios. El 4 de marzo de 1991, Patricio Aylwin lo hizo con los familiares de las víctimas de violaciones a los derechos humanos, tras conocerse el informe Rettig, y el 2007 Michelle Bachelet reconoció que los habitantes de la capital merecían una disculpa de las autoridades por los problemas generados por el Transantiago.
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